Más allá de mis ojos

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Nostalgia

Mi madre ha puesto en el televisor de mi habitación los vídeos de mi no esposo y yo.
Nuestras risas,  gritos de emoción cuando realizábamos alguna juntos.
Hoy estaríamos en nuestra boda, celebrando nuestra unión ante la ley de los hombres y lo espiritual.
Estaríamos brindando y comiendo el pastel de chocolate que tanto nos gustaba, pero eso no es posible.
Un muerto en mi conciencia. Nunca podre olvidar que por mi culpa esta tres metros bajo tierra, ese lugar, que otro pudo haber ocupado.


¿En que me he convertido? 


Soy una ermitaña, una mujer que ha perdido las ganas de seguir, seguir con sus sueños, con sus anhelos , vivo en estas cuatro paredes, mi habitación mi nuevo hogar.
No creo que algo me haga cambiar la manera en la que hoy vivo.


Me he vuelto en una mujer vacía, sin ganas de luchar, he perdido las ganas de vivir, vivir como si hoy fuera el ultimo día.


Vivir ¡Ja! Eso es lo que el no puede, no puede reír, llorar, enojarse conmigo por comer demasiado dulce, enojarse conmigo por no ver los partidos de fútbol, enojarse conmigo por no querer ver y jugar fútbol.
Y yo, y yo me enojaría con el por ignorarme cuando ve fútbol, enojarme por tener que repetirle las cosas tres veces, por tener que recordarle todo, enojarme por olvidar todo, enojarme por hacer todo al último momento.

 

Ya no podre todo mi mundo, mi voz, ya no cantaremos hasta darle dolores de cabeza a nuestros amigos en nuestros días de karaoke.
Aun con todos sus defectos, lo amaba, lo amo aun, amo su recuerdo, amo la forma en la que me acariciaba el rostro cada vez que me decía lo que sentía por mí.


¿Quien lo diría? Mi amor causaría su muerte, causaría el final de nuestro nuevo comienzo.
Me he quedado vacía, lo he perdido todo, me he quedado sin nada. A quien le diré las locuras que hacen mis hermanos. 
 



Cecilia Ovando

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En el texto hay: drama dolor tisteza, llanto, fuerzadevoluntad

Editado: 25.07.2018

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