Más allá de sus ojos

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Una realidad distorsionada

Valeria entró en un cuarto amplio, las paredes eran de color carmín y las cortinas color crema, lo más extraño de ese lugar era que fuera de las cortinas, una alfombra blanca hueso y un hermoso sofá marrón, no había nada, ni cuadros, ni muebles, no habían vasos, ni si quiera había un mini bar. Inesperadamente se escuchó una tierna voz y toda la atención de Valeria se centró en el sofá marrón:

-eres hermosa, valiente, dedicada, eres adorable, eres gentil, eres buena y amable, nunca lo olvides Valeria, debes amarte primero a ti para poder amar al resto.

-Si mami, soy hermosa, valiente y dedicada y mira, construí una casita –Valeria se asustó, esa voz… ¡era ella! Pero de pequeña claro y su Madre.

-¡mamá! –Gritó la desesperada y confundida Valeria del presente –yo… yo  te extraño, vuelve por favor –Lucinda, su Madre se giró hacia ella y en ese momento la pequeña Valeria se desvaneció, Lucinda quedó pasmada al ver a su hija, al ver que su pequeña ya no lo era, era toda una mujer.

-Vale, pero tú… ¡mira cuanto has crecido! –Puso su mano en la mejilla de Valeria y abrazó a su hija, le acarició el cabello enmarañado y colmado de ondas.

–Nada es lo mismo sin ti –Dijo hipando Valeria –Todos te extrañamos, es difícil sin…

No alcanzó a terminar la frase cuando un grupo de personas entraron armadas a la sala con trajes negros permitiendo ver solamente sus ojos –El objetivo está a las 12 –dijo uno de los entrometidos, Valeria no entendía nada de lo que estaba pasando.

-Mamá, ¿Qué está sucediendo? –Su corazón estaba a mil por hora y sus ojos se cristalizaron.

-Hija, esto es lo que debe pasar, el destino así lo quiere –Dijo su Madre con el tono más calmado y tranquilizador que pueda haber oído jamás.

-¿De qué estás hablando, mamá? –dijo Valeria con un nudo en la garganta.

La escena se tornó negra solo veía a su madre sentada en la alfombra y miles de pares de ojos rodeándolas, hasta que uno de los ojos habló –Es hora, Lucinda por haber cometido reiteradas veces abuso de la manipulación de tu destino y del tiempo hemos venido en persona a llevarte –Valeria se volteó a mirar a esos ojos… extraños ojos, esa persona fuera quien sea, tenía el ojo derecho con forma de gato y de color rojo.

Valeria se volteó a mirar a Lucinda –Mamá, no estoy entendiendo nada, ¿Quiénes son estos tipos? dan un poco de miedo ¿no crees?

-Vale, no olvides nunca que te amo y no olvides amarte –En ese momento el misterioso ente de ojo de gato le disparó a Lucinda, Valeria presenció todo como si fuera en cámara lenta.

-¡Mamá! ¡Nooo! –Se levantó apresuradamente y fue hacia la cosa que le disparó -¿¡Qué hiciste!? ¡¿Por qué?! Ella era buena –Lo golpeaba con sus puños en el pecho sin entender nada de lo que estaba ocurriendo, corrió de nuevo hacia su madre –Mamá, mamá, tranquila, todo estará bien, te mejorarás, ¡ayuda! –Gritaba sin parar no comprendía tanta maldad.

-Algún día lo entenderás Valeria –Dijo acercándose ese misterioso hombre –porque su voz era ronca –apoyó su mano en el hombro de Valeria –lo siento.

-¡Tú! ¡Tú la mataste! ¿Cómo puedes decir que lo sientes? Es un monstruo, usted es asqueroso, ¡Bestia! –Valeria no entraba en sí, gritaba y gemía, sentía más dolor del que nunca antes había sentido, un dolor desgarrador.

-Valeria, calma, todo está bien, Vale, despierta, vamos, solo fue un sueño, abre los ojos –Benjamín, su Padre intentaba despertarla.

Cuando por fin pudo despertar, estaba toda sudada, con lágrimas corriendo por sus mejillas y sus ojos hinchados, rojos y cristalizados, para ella todo se había sentido demasiado real, como todas las veces que lo soñaba, había tenido ese sueño desde que su madre falleció, su padre le decía que solo era sueños post-traumáticos, que luego de un tiempo mejoraría, eso al principio estaba bien, pero el tiempo fue pasando y los sueños no cesaban ni un poco, siempre lo mismo, después de 7 años sigue siendo el mismo sueño, llega a ser agotador y molesto, Valeria llegó al punto de no querer que caiga la noche, a veces se pasaba todas esas horas de sueño despierta, tomando café o haciendo algo para distraerse, pero no se puede estar sin dormir,  por más que quisiera e intentara no hacerlo, era imposible, de una u otra forma caía en manos de Morfeo, su cuerpo y mente se rendían ante él y siempre sería igual.



Juno

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Editado: 16.02.2018

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