Más Allá del Mar

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El regreso

Violet y Aarón despertaron tarde, y empacaron todo, se dieron un buen baño y se encaminaron nuevamente a Portugal.

- Estaremos viajando veintiún horas – dijo Violet revisando su teléfono. –Tenemos que comprar comida. La primera parada es en Barcelona, donde tomaremos otro tren a Madrid, donde tomaremos otro tren a Oporto, desde Oporto tendremos que ir en Autobús hasta Alter do Chão.

- Va a ser un viaje bastante largo – dijo el muchacho.

- Estamos juntos, y en algún momento vamos a llegar – dijo la muchacha.

El pelirrojo beso su frente y se encaminaron listos para llegar nuevamente a Portugal. Compraron algunas cosas antes de montarse al tren, comida y agua, cargaron bien sus teléfonos y la mayor parte del viaje realmente la pasaron escuchando música juntos como habían hecho desde España a Andorra. Durmieron abrazados, hablaron bastante, se dieron algunas pistas, comieron, vieron una película bastante mala que habían puesto en el tren, hicieron que su compañía volviera menos pesado el viaje.

Veintiún horas después se encontraba en Oporto, y dos horas después en Alter do Chão, en el hotel que habían dejado, ya dos semanas atrás.

Entraron a la habitación que Aarón había reservado y pagado con anterioridad, dándose cuenta que todo estaba perfectamente organizado, con especio de las cosas que él había dejado fuera de su maleta que estaban perfectamente dobladas sobre la cama.

Violet se acomodó en uno de los sofás, observando como el muchacho empacaba.

- No traje muchas cosas, pero con la ropa que compre en Tavira no si va a caber todo ahora – dijo el doblando todo lo que había en su mochila.

La muchacha se acercó y le ayudo a doblar algunas cosas que faltaban.

- Mira en el baño a ver si te falta algo – dijo ella.

El caminó despacio hacia el baño. La muchacha ágilmente sacó de su mochila el libro que había comprado ahí en Portugal.

“Orgullo y prejuicio” la versión ilimitada que Aarón no quiso comprar.

Ya le había escrito una dedicatoria días antes, porque su intención principal era darle ese libro. Lo escondió entre su ropa, porque sabía que no lo aceptaría si se lo daba directamente.

- ¿Ya está todo listo? – preguntó ella.

- Si…puedo irme mañana – dijo él con tristeza. La muchacha se acercó a él y lo abrazo con brusquedad.

- Te voy a extrañar.

- Yo también, hermosa – dijo él. - ¿Qué vas a hacer cuando me vaya? ¿Irte de aventura con otro? – pregunto riendo.

- No, claro que no – la muchacha se rio –Me iré a casa también. Compre el vuelo anoche mientras dormías.

El muchacho la volvió a abrazar.

- Vamos, te ayudaré con tus maletas – dijo él.

Se tomaron de las manos y caminaron a la habitación de la muchacha.

Repitieron las mismas acciones que en el cuarto de Aarón, y luego se recostaron juntos en la cama.

-¿Quieres darme la última pista? – preguntó Violet– Solo una oportunidad.

- Claro. – la muchacha estaba recostada del brazo del muchacho, que estaba pensando – Somos un “Estados Unidos”

- Ok…creo que entendí – dijo riendo la muchacha.

- ¿Y tú? ¿Me darás la última pista? – preguntó

- Yo soy, de más Allá del Mar.

El muchacho se quedó pensando a que se refería, pero supuso que hablaba de una isla.

- Solo tienes una oportunidad para decir de dónde vengo – dijo la muchacha – Yo estoy segura de dónde vienes tú.

- Está bien, ¿Eres Puertorriqueña? – el muchacho cerro un poco los ojos, en verdad no estaba muy seguro.

La muchacha se rio estruendosamente.

- No, claro que no, pero estoy muy cerca, soy dominicana – dijo ella.

- Es un país muy lindo por lo que me dicen – dijo el riendo. – Espero que no te equivoques como yo.

- No lo hare, estoy casi un cien porciento seguro, que eres mexicano – dijo ella. El muchacho se quedó en silencio un buen rato. – ¿Adivine?

- Si – dijo serio - ¿Cómo?

- Tu pelo te delata – dijo – México tiene la población más grande de latinos pelirrojos. Estuve casi segura desde que comenzó el juego.

El muchacho sonrió sin mostrar los dientes.

- ¿Y qué quieres por haber ganado? – preguntó.

- Pues a ti – dijo besando al muchacho, acariciando sus labios con delicadeza, saboreando lo que dejaria atras en pocas horas, sus labios se entendia a la perfeccion y la verdad desde ese momento ambos empezaban a extrañarse.  Luego de quedarse sin aliento. Violet acaricio la cara del muchacho.

- Te quiero mucho Violet, y te voy a extrañar – dijo el pelirrojo.

A muchacha lo abrazo con fuerza. Y es que no había que decir a viva voz que la pareja se quería, se veía a distancia y entre ellos se sentía con bastante fuerza. Al día siguiente se despidieron con tristeza en el aeropuerto, despegarían a horas similares, por puertas bastante alejadas.



Lucille Victoria

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En el texto hay: amor de verano, accidentes

Editado: 10.11.2019

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