Más de Mil Formas de Amarte

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Capítulo 8

No puedo creerlo. La verdad es que no, pero debo aceptarlo. Ya han trascurrido cincuenta y dos días que no he hablado con Carol hasta entonces. Desde que le dije a Carol que no se acercara más a mí, y se olvidara de mí aquel día lunes cinco de octubre, lo ha hecho como mis palabras lo dictaron firmemente. Durante esos días que no he charlado con Carol, la he visto merodear por la universidad o charlar con Adriana en los bancos donde la conocí aquel viernes dos de octubre. Incluso, también cuando va a entrar a sus salones correspondientes donde ve sus clases, y en la cantina de la universidad cuando va a desayunar. Por fortuna, no me ha visto mientras la he mirado. La casualidad me ha obligado a arrastrarme a los lugares donde Carol y yo podíamos encontrarnos, pero he sabido cómo evitarlos con solo ocultarme.

Últimamente desde que deje de hablarle a Carol, mi mente ha estado en una absoluta calma. Aunque todo estos largos días, he tenido las mismas pesadillas de siempre, pero a veces con una temática diferente. Recientemente, algunas de mis pesadillas trataban del día de cómo traté a Carol aquel momento. A veces el sueño iniciaba cuando estuve corriendo detrás de ella; o sino, comienza desde cuando ella miró mi brazo en ese entonces. Sin embargo, en otras ocasiones, tengo las mismas pesadillas de siempre, insinuando quizás por lo que le hice a Carol. Lo recuerdo muy bien. Sólo traes dolores y pérdidas. Todo es tu culpa, Sebastián. ¡Tú tienes la culpa de que todo esto haya pasado!

Maldita hija de…

Después de todo, debo aceptarlo; la arpía tiene un punto a favor con lo que siempre me ha dicho en todas mis pesadillas. Siempre termino lastimando a alguien. Quizás no al instante, pero sé que luego así sucederá y será peor aún. A lo mejor mi mente, ha estado en una rotunda paz en algunas ocasiones ya que, tomé la decisión de alejar a Carol de mi vida. Casi ni pienso ya en ello, pero… si me duele al recordar en como la traté cuando los recuerdos de aquel día suelen colarse inesperadamente. Lo bueno es que, todo parece ser que volvió a la normalidad. Bueno. Casi. Lo única diferencia es que conservo los recuerdos de los días que hablé con Carol, de cómo la traté, y como la conocí. Solo eso. Y a pesar de esta apretadura que ha comprimido mi mente la mayoría de las veces con cada momento que recuerdo, me siento bien después de todo, y más al saber que Carol ya no resultará herida por mí otra vez.

Miro a David y está hablando con su nueva novia, Stella. Se volvieron novios hace una semana atrás. Todos estos días al finalizar la clase, salen juntos al Marina Plaza. Le ha ido bien después de todo. Es un milagro que solo se enfoque en Stella; las demás chicas del salón o cualquiera que él conoce, le vale. Sus razones son claras, me ha dicho que Stella es única, tanto en personalidad y en su vida, era totalmente diferente a las que ha conocido. Dudo que esté mintiendo, al parecer es cierto. Al verlos juntos llevándose tan perfectamente bien y que, David aleje a cada chica que intente coquetear con él cuando Stella no está, puedo decir que no ha mentido y que si la quiere. He retirado mi palabra al pensar mal de David creyendo que, era de esos chicos creídos con tal de ser todo un macho ante las mujeres, pero ni con Stella lo es, se porta como todo un chico normal, caballeroso y amoroso con su chica. Ojalá todos los hombres fueran así… Bueno, las mujeres también a su vez.

Distrayéndome del panorama que David y Stella han creado y yo he estado observando con atención, una compañera de clases, llega hacia donde está Stella y David diciéndole algo. David al escuchar todo, le pide permiso a Stella, disponiéndose a ir al lugar donde estoy. Me dice mientras recoge su bolso, que la profesora de Algoritmo y estructuras de datos I no vendrá hoy a clases, ya que se le presentó un inconveniente muy personal.

No dudo en recoger mi bolso y celebrar porque no habrá clases. Salgo del salón junto a David y su novia Stella, como si yo estuviera invitado a su apegado momento. Como si estuviera siendo perseguido o siendo esperado por alguien que quiere atraparme, mis ojos observan todo el lugar meticulosamente. No veo a Carol por ningún lado. Supongo que estará viendo clases.

David y su novia Stella se dirigen a los bancos donde conocí a Carol y ellos me dicen que los acompañe. Al pensarlo a la primera, tenía un no como respuesta. Definitivamente un no. Iba parecer su perrito siguiéndolos a todos lados mientras veo o hago cosas y ellos se besan, y hablan de sus cosas de novios. Con ésta, sería la quinta vez que yo tengo que acceder a su pedido. No me queda otra más que hacerlo. Ganaste otra vez, segundo intento en pensar si ir o no.

Al acercarnos, no veo a Carol allí tampoco. Qué extraño. A lo mejor no vino hoy a clases, cosa que dudo. De todas las veces que la he visto, siempre carga unos libros en sus manos a cualquier lado que vaya. Espero que no le haya pasado nada malo.

Cuando tomamos asiento, Stella deja caer su cuerpo en los hombros de David. Yo mientras tanto, miro por ambos lados al sentarme a ver si avisto a Carol. Una preocupante sensación no se detiene al recorrer todo mi cuerpo, invadiéndome de pies a cabeza toda mi mente al preguntarme por qué Carol no está en ninguno de estos lugares. Aunque siento que estoy exagerando. Como lo dije, puede estar en clases, o estar con Diana, o quizás con Adriana en la cantina. Claro. La cantina de la universidad. A lo mejor esté ahí.



Danny J. Ortiz

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En el texto hay: traumas, amor, drama y suspenso

Editado: 09.07.2019

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