Más de Mil Formas de Amarte

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Capítulo 22

Han pasado dos días que no he visto a Carol. Los traumas han cesado al saber que Carol no estará cerca de mí para que no salga lastimada por ellos. Fue lo mejor que pude hacer a pesar del fuerte dolor que sentí en ese entonces. Parte de mí ha actuado indiferente, como si no apoyara la decisión que he tomado, esa atrocidad que ha torturado mi conciencia varias veces, pero los traumas no han dudado en aparecer para atacar con sus razones y no dejarme llevar y así no volver a caer en lo mismo, dañando al ser que quiero y aprendí amar en mi vida.

 

Todo este tiempo, puedo reconocer que me he sentido vacío, como si algo me faltara en el pecho. Parezco un soldado con un arma a mano, pero sin balas para defenderme. Es algo extraño. Sin embargo, debo acostumbrarme. Esto ha sido una lección para no cometer el mismo error en un futuro. Mi madre ha notado nuevos cambios en mí, tanto insípidos como normales, pero no se ha preocupado por ello como para preguntarme.


Algunas noches se me hacía imposible dormir, con solo recordar la imagen de Carol al decirle que no la quería ver más, tanto así que mi corazón se ha dignado a que yo tomara mi móvil para pedirle disculpa y decirlo lo tonto que he sido al haber hecho tal cosa, pero me he negado rotundamente a hacerlo. Cargar con el peso de ese recuerdo, solo me dirá que hubiera sido peor si hubiera seguido con ella. Los traumas son algo que por más que los contrarreste, ellos vuelven al instante, lastimando al que tienen alrededor. Aun así, ya todo ha terminado, ya me he librado de los problemas. Mi corazón ha hecho pucheros todos estos días, haciendo que la despedida de Carol a veces me torture, pero he sido fuerte como para dejarme llevar por tal emoción.

 

Mi teléfono no ha sonado en estos días a pesar de todo, solo me han llegado los mensajes de texto que Carol me había enviado el fin de semana, leyendo cada uno de ellos. Con solo haber leído uno, pude sentir ese golpeteo que mi corazón me ha dado en el pecho al ver dicho mensaje de texto. Saber que Carol me dijo en unos de esos mensajes que, estaría esperando el tiempo que fuera tan solo para saber de mí, ha hecho que mi hasta mi mente se volviera débil y me llevara a recordarla de nuevo. El último mensaje de texto suyo, había dicho incluso que, si ella tendría que arriesgarse a mí para estar conmigo, sin importarle lo que pasara lo haría. Haber recordado eso, hizo que las dudas volvieran a mí a pesar de que ese mensaje de texto fue enviado un domingo por la tarde, pero se ha grabado en mi cabeza como para olvidarlo. Analizo en mi cabeza las cosas de nuevo, pero los traumas no parecen gustarle mi decisión, interviniendo en ello, sin embargo, solo le doy la espalda al haberme sumergido en aquel día que Carol y yo estuvimos en el Marina Plaza por la noche.

 

Sé que mis palabras salieron ese día con la mayor verdad. Los traumas en ese entonces no habían estado, ni siquiera hicieron su aparición impidiendo algo con ella, nada. La única aparición fue la preocupación que pasara que Carol y yo tendríamos el mismo problema que Mónica y yo tuvimos, una simple advertencia, pero los traumas no estuvieron ahí, hubiera sido peor sinceramente si así fuera; ni a casa de Carol hubiera ido. Ese bello y magnífico momento tan irremplazable e inolvidable, significó tanto para mí al iniciar que Carol y yo sincronizamos nuestras mentes, arriesgándonos a todo lo que esa noche nos traería, y eso hicimos sin duda alguna. Recuerdo todo perfectamente sobre ese día, y la verdad es momento que nunca quisiera borrar. No sé cómo pude ser tan idiota al no haber besado a Carol ese momento que tuvimos la oportunidad de hacerlo. Me río al recordar esa estupidez mía. Sin embargo, la besé luego al ir a su casa, recordando esas palabras que le dije antes de hacerlo:

 

La razón por la que estoy aquí, es para pedirte disculpas. Fui un bobo, ¿sí? Fui un completo bobo al haber impedido ese beso de nuestra cita. Tuve miedo, tenía bastante miedo que salieras lastimada si ibas a estar conmigo, pero, fui el mayor idiota al ser un ciego y no ver que ya te estabas arriesgando lo suficiente tan solo para estar conmigo, ya que no te importaba nada mientras se tratase de estar junto a mí, por siempre. Estoy aquí, no solo para pedirte disculpas, sino también para decirte que… Carol, que Mónica y yo no hayamos tenido un final feliz o una mejor vida, eso no significa que nosotros pasaremos por lo mismo, y aunque así fuera, prefiero arriesgarme a eso, arriesgarme lo que sea que se nos atraviese por delante, solo con tal de estar contigo. Correré cualquier riesgo junto a ti, estaré arriesgándome junto a ti como lo hicimos hoy esta noche, lo que sea, con tal de estar siempre juntos.

Mis recuerdos cierran sus puertas y me lanzan a patadas a la realidad, como castigo por haber olvidado esas palabras que una vez le dije a Carol pareciendo palabras vacías y mentirosas cuando las dije con toda la sinceridad del mundo.

 

Mi cuerpo se paraliza como si hubiera escapado de algo, mi corazón se ha levantado de su trono mirando y esperando con ansías lo que puedo hacer ahora después de recordar ese suceso. Mi mente, sin embargo, también está aliada con mi corazón, esperando mi decisión ahora, llegando al punto que si tomo la misma decisión me atacará con los recuerdos otra vez hasta que agarre escarmiento.



Danny J. Ortiz

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En el texto hay: traumas, amor, drama y suspenso

Editado: 09.07.2019

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