Más de Mil Formas de Amarte

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Capítulo 23

Mi móvil está vibrando en mi bolsillo, haciéndome despertar del sueño en el que me había sumergido descuidadamente. Me doy cuenta que sigo tirado en el piso y que las cosas que he lanzado todavía siguen ahí en pedazos. Saco mi móvil del bolsillo ya que sigue vibrando aún.

 

Una vez visto por mis ojos, mi teléfono celular deja de vibrar, viendo claramente que era una llamada y que tengo dos llamadas perdidas, contando la de hace rato. Examino quien me ha llamado y la sorpresa no me acompaña esta vez, a pesar de ver que ha sido Diana quien me ha llamado. Reflejo la hora y distingo que será la siete de la noche dentro de poco.

 

Cuando estoy a punto de guardar mi móvil, vuelve a vibrar, asustándome al haber bajado la guardia por un momento. Miro quien me está llamando y veo que es Diana otra vez. Los ánimos que tengo ahora, no me da ni para hablar, mucho menos con Diana ahora.

 

Cuelgo la llamada y mis ojos se pierden al rato en el techo de mi habitación. No ha pasado ni más de diez segundos y ya estoy recibiendo una llamada de Diana nuevamente. Vuelvo a colgar.

 

Creo que Diana no entiende que no quiero hablar ahora; me ha vuelto llamar. Absortamente, miro mi teléfono celular como si mi vida dependiera de ello ahora mismo, pero a la final, contesto la llamada, pero con la intención de decirle a Diana que no quiero hablar. Digo aló al pulsar el botón de llamada.

 

— ¿Sebastián? —pregunta Diana, sonando preocupada.

 

Mis sentidos deciden no prestarle atención.

 

—Diana, lo siento, pero no quiero hablar ahora —digo suavemente, pero cortante.

 

—No te llamaría si no fuera urgente, Sebastián.

 

Mi cabeza imagina que es por Carol que me ha llamado.

 

—Si es por Carol, entonces no escucharé nada.

 

—No es por ella, Sebastián —comenta Diana muy rápidamente al terminar mis palabras.

 

Quedo sin palabras, espetado y sintiendo algo de miedo.

 

— ¿De qué entonces?

 

Diana suspira.

 

—Carlos ha tenido un accidente.

 

Mi mente y corazón quedan paralizados como mi cuerpo. Recupero mi estado de manera rápida para saber que ha sucedido.

 

— ¿Cómo que ha tenido un accidente, Diana? ¿Qué ocurrió? —pregunto muy preocupado.

 

—Carlos fue a verte por como estabas y terminó cayéndose de su moto —explica Diana, en tono preocupado.

 

Me controlo lo más que pueda para no volver a enojarme, y más por lo que sucedió hace unas horas gracias a mí, pero fracaso en ello.

 

De pronto siento más enojo por mí y por Carlos por haber hecho tal estupidez.

 

— ¿Dónde está él? —pregunto seriamente.

 

—Está en la Clínica Oriente.

 

Cuelgo la llamada.

 

Me pongo de pie velozmente, guardando mi teléfono celular en el bolsillo. Me cambio de ropa rápidamente con solo ponerme una camiseta y una chaqueta de cuero negro. Salgo de mi habitación y la curiosidad en saber si mi mamá está en su habitación me invade al instante. Husmeo en su habitación y no está ahí. Abro la puerta de la habitación de Rafael y él está ahí. Le pregunto dónde está mi mamá y él me responde que, no sabe dónde está. Asiento a sus palabras y cierro la puerta de su habitación lentamente.

 

Levanto mi moto del suelo al llegar a ella, sintiéndome algo bien al saber que no le ha pasado nada. Inserto la llave y la enciendo a la primera. Suspiro antes de salir para calmarme en algo y tener cuidado al manejar. Haber recordado de pronto haber manejado a toda velocidad, me ha asustado de pronto.



Danny J. Ortiz

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En el texto hay: traumas, amor, drama y suspenso

Editado: 09.07.2019

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