Más Que Sueños

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-Sé que has leído la sección prohibida del estudio y que te has devorado la mitad de los libros, estoy enterada de tus lecturas nocturnas Alexa

-¿Cómo te entéraste?

-Soy tu madre…además tus pensamientos están abiertos en todo momento

-¿Qué me pasó mamá?

Guardé esperanza de que respondiera, mientras esperaba escuchar su vos me acosté en sus piernas, como hace tanto tiempo no lo hacía.

-Duerme Alexa…es necesario que lo hagas

Una presión en los ojos me obligo acerrarlos, intente con todas mis fuerzas abrirlos, decidí luchar con lo que me estaba haciendo mi madre, busque una solución para no entrar en el limbo de las malditas pesadillas, pero después de todo, era una batalla imposible, una chica que tiene las respuestas en cada libro que ha leído, en contra de una de las más importantes Dreamers que cuenta con algo que no tengo: Experiencia.

Sentí mi espalda empapada de sudor. Me estaba obligando a dormir, y la chica aun consiente que está atrapada se aferra a luchar, mis manos rasguñan las sabanas y el frio me causa espasmos, mi madre me sobaba la cabeza como solía hacerlo de niña, siempre pensé que era un masaje, hoy me doy cuenta que es solo un truco más bajo su manga, agudizo el oído porque sé que está diciendo algo, pero los susurros me envuelven y la preocupación me atrapa, intento gritar, llamar a mi padre. No sirve de nada. Mis esfuerzos no sirven de nada. Maldigo por última vez al sentir como el objetivo de mi madre causa efecto y comienzo a soñar.

 

El día esta nublado, un hombre de traje negro camina por unas calles solitarias, parece temeroso, como si fuera ver a la muerte misma. El viento lo estremece, apura el paso, no veo su rostro, pero se que anda preocupado, su forma de caminar lo dice. Lleva un maletín en la mano izquierda, creo que ha llegado a su paradero: La iglesia, con altas y grandes puertas imponentes, sus muros gigantes resplandecen y los diseños tallados que permiten conocer la historia del cielo parece estar al desnudo, me percato de un detalle mínimo; un cuervo negro, parado en el techo, cuando el hombre entra a la iglesia, vuelvo a ver al mismo cuervo, pero esta vez tallado en la pared. Los arboles desojados se mueven al compás del viento, siento el ambiente tenso, cargado de rabia. El hombre de traje empuja una puerta y pasa por el umbral y antes de que se desvanezcan las imágenes escucho su último suspiro.

Al levantarme, la sorpresa no me dejo tranquilizar, por primera vez en dieciséis años, no entendía el sueño, porque esto si se podía considerar un sueño, esto no fue una pesadilla, no se acerca ni al 5% de terror que vivo cuando cierro los ojos.

Miré el reloj, las cuatro de la mañana, me estabilice con dificultad hasta llegar al baño, me apoye en el lavamanos y cerré los ojos, imágenes pasaron rápidamente por mi mente como fugaces recuerdos. Lavé mi rostro y corrí a la biblioteca impaciente, procurando hacer silencio para no despertar a mis padres, mi sorpresa fue mayor cuando la puerta del estudio-biblioteca no cedió, la empuje nuevamente y nada. Minutos después tuve la sensación de que la cerró mi madre a propósito. ¿Por qué no dejar que conozca el significado de mi sueño? Se supone que ella quiere que los comprenda…no tiene sentido. ¿Es hora de que intervenga y me quiere hacer el camino difícil? Yo rara vez intervengo en algún asunto, jamás investigo, pero este sueño me dio la necesidad de saber por qué el hombre no estaba muerto cuando termino el sueño y una mayor curiosidad de que llevaba en el maletín.

Accidentes en la carretera, asesinatos a sangre fría, muerte tras muerte…eso es lo que veo al dormir, ¿Por qué carajo ese hombre no ha muerto antes de que yo despertara? Seguramente es una reacción en contra ya que fue un sueño obligado, no encontré más explicación.

Quizá no fue necesario leer un libro para lo que yo debo comenzar a saber. Rebusque en mi memoria con dos palabras clave; iglesia y negro.

Las iglesias tienen que ver con la religión, con la patética historia en la que cree la mayor parte del mundo y la razón por la que yo existo.

El negro me recuerda al luto, razón por la que yo odio el color negro y amo el blanco.

Hasta ahora eso es lo único que tengo y sospecho que no es de gran ayuda.

 



D.A.Romero

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En el texto hay: profesor alumna, amor, pesadillas

Editado: 16.01.2019

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