Más Que Sueños

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Lastimosamente no le podía dar una excusa que fuera la verdadera sin quedar avergonzada por querer husmear en su vida, y por alguna razón jamás le mentiría, no tuve más opción que echar a correr. El sonido que anunciaba la ultima hora de clases me hizo sonreír, estaba a salvo, lejos de Shrek.

Analice que me había quedado un buen rato admirando el cuadro de mi profesor y decidiendo si entraría a buscar su hoja de vida, el descanso es muy largo así que es remotamente imposible que haya tardado treinta minutos en hablar con el rector.

 

El sol me cubría directamente, sofocándome, produciéndome un leve dolor de cabeza, continué caminando hasta llegar conservatorio. Llegue a las clases de violín muy temprano, me senté en mi banco mientras esperaba a que llegaran los otros chicos, pero los minutos pasaban y no veía al profesor, así que comencé a tocar y me deje llevar por esa melodía que era tan mía. Único momento donde podía cerrar los ojos sin temor a mis pesadillas.

Aplausos llenaron la habitación, abrí los ojos y vi a mis compañeros sonriendo, mi profesor soltó una exclamación de felicidad, llevaban muchos instrumentos con ellos.

-¡Vamos a dar una presentación!

-Otros chicos van a venir y acompañaran las melodías, debemos ensayar

-¡Esta genial!

La noticia cayó como balde de agua fría o mejor, agua fría con cubitos de hielo que rompían tu espalda y te hacían desear no sufrir de pánico escénico.

Mis compañeros comenzaron con las melodías mientras el profesor nos guiaba, no cesamos por las siguientes dos horas, tocábamos ansiosos por el día que nos escucharan…

De regreso a casa me crucé con Linzy, di un asentimiento con la cabeza y seguí mi camino. Pero a ella no le basto eso, me tomo del brazo y me obligo a mirarla.

-¿Hasta cuándo Alexa?

Sus palabras fueron peor que el balde de agua fría, todos los días me pregunto lo mismo, ¿Hasta cuándo voy a pasar de lado como si no tuviera miles de recuerdos junto a ella? ¿Hasta cuándo mi conciencia me culparía por la muerte de Elisa? Aun no lo sé, llevo la culpa sobre mis hombros de cada persona que veo morir y desearía acompañarlos que ser testigo.

-¡Basta Alexa! No sigas alejada de mí, nos haces daño a las dos, yo también perdí a una amiga, te necesito y tú a mi

Cerré los ojos con fuerza, intenté pensar que Linzy no estaba ahí, quise seguir mi camino, pero mis piernas no me respondían, y mis pies habían sido sepultados en arena movediza, si intentaba dar un paso y correr, seria tragada por la oscuridad y lo que me atormenta. Mis ojos estaban a punto de soltar unas lágrimas que nunca habían podio escapar. Cuando abrí mis ojos noté que al igual que yo, Linzy estaba a punto de llorar. Me recosté un poco en un edificio en el que habíamos parado.

-No quiero Linzy- Respondí cortante

-¿No quieres o no puedes?

-No te importa

  1. me importa Alexa! Tú no eres así.

-Entonces ya no me conoces

-¡Claro que te conozco!

Ignore su comentario.

-Nadie lo hace

Como una cobarde continué mi camino, teniendo su mirada cargada de preguntas, sobre mí.

 

 

 



D.A.Romero

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En el texto hay: profesor alumna, amor, pesadillas

Editado: 16.01.2019

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