Más Que Sueños

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capitulo 15

15

 

 

En el almuerzo, el profesor de filosofía me llamó para informarme que la “reunión” de la tarde seguía en pie, yo moría porque acabáramos con los ensayos en cuanto antes.

Tenía por decidido invitarlo a la cena cuando estuviéramos ensayando, pues se me había ocurrido que quizá si lo invitaba por la tarde del día anterior a la cena, él tuviera planes para el sábado por la noche… necesitaba esa suerte.

Mis manos sudorosas y el frío recorriendome por la columna vertebral apareció de nuevo justo como la primera vez que toque la puerta de su casa.

Suspiré y me obligué a calmarme.

La puerta se abrió rápidamente.

Martín vestía con un saco de abuelito color morado, jamás podrían gustarme sus sacos, gire un momento haciéndole creer que estaba comprobando que la moto estuviera bien parqueada y no puede evitar soltar una risita, ¡Su saco de abuelito!

Me regañe por ser tan inmadura y volví a mirarlo.

-Martín

Me miro sorprendido, caí en cuenta de mi error.

-¡Perdón! Quise decir profesor…es que…me distraje

Ahora estaba haciendo el ridículo frente a él, quién comprimia una risa, se notaba en la comisura de sus labios. Levantó una ceja...quizás se preguntaba si ya he terminado de hacer el ridículo.

-Profesor

-Alexa

Dio paso, y me pido que entrará a su casa, cerró la puerta, el chasquido de la cerradura dejó un rastro de sudor por mi frente, mis nervios se sentían en el aire.

Lo primero y único que note fue que no había ninguna foto de su mujer, inspeccione cada rincón de la sala, no había rastro de ninguna foto, como si las paredes de aquella casa jamás hubieran estado llenas del rostro de su esposa, la que ahora parecía ser solamente una sombra de su pasado.

Lo miré sorprendida, en busca de una explicación.

-Mi ex esposa se tuvo que llevar todas sus cosas

Sentí algo dentro de mi saltar de alegría, mi razón tomó al saltarín y lo ató con una cuerda, le tapó la boca con cinta de enmascarar y con un golpe en su cabeza la alegría se desmayó.

-¿Vamos al salón?

Al caminar a la habitación, busqué alguna foto de su mujer, pero como en la sala, no había rastro de su esposa.

Me senté en el puesto del pianista y dejé unas hojas sobre el piano, Martín se apoyó con los brazos y sus manos cerradas en el piano y tuve una perfecta visual de tu trasero… ¡Por que éste hombre si que tenía!

Me volví a regañar y aparte la vista.

“Como si no le hubieras visto el trastero antes”

A mi defensa a este hombre le encanta anotar en el pizarrón ¿Qué culpa tengo yo, que verle la mano sostener un marcador sea aburrido y toque mirar más abajo?

Su voz me saco de los perversos pensamientos que se comenzaban a formar.

-¿Entonces, que decides?

Su tono burlón, su constante sonrisa escondida, se reia de mi.

-¿Sobre qué?

«Quizá si no te dedicaras a contemplar mi trasero, lo sabrías»

¡Me lleva! Otra vez, esa voz…

-Sobre la canción, tu eliges la canción y yo la toco, necesito saber cuál será

-¿La podemos crear?

La sorpresa y satisfacción en su rostro me llevo al cielo.

-¿Qué tienes pensado?

-Necesito que me hagas un favor

Cambió de posición, me despedí de su trasero y se sentó a mi lado.

-¿Puedes tocar mi canción favorita?

¡Qué estupidez Alexa! ¿Cómo demonios la va a saber él?

-¿I dont wanna live forever?

Por poco me caigo del asiento, él lo noto y se tenso.

-¿Quieres algo de tomar? Tengo agua, jugo o vino

-Vino por favor

Martín desapareció al instante con la excusa de traer vino, cuando era claro el miedo que brotaba de sus ojos.

Aunque yo temía aún más, a mis pies lo que no le faltaban eran ganas para echar a correr, pero recordé que la puerta estaba cerrada con seguro.



D.A.Romero

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En el texto hay: profesor alumna, amor, pesadillas

Editado: 16.01.2019

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