Máscaras

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Despedazada

Nathaniel regreso a toda prisa a su recamara acompañado por el visir, quien de inmediato tomo el libro, lo coloco dentro de su caja y cerro, lo recogió de la mesa y procurando que nadie lo viera lo oculto en su despacho. Cuando el príncipe se quitó de encima hasta el último rastro de sangre, se vistió y se dejó caer en la cama, quiso esperar al visir, pero se quedó dormido de inmediato, el hombre al entrar y verlo, aseguro las puertas del balcón, apago las luces y salió, decidió no cerrar del todo la habitación por si los nervios no lo dejaban dormir tranquilo, por fortuna, después de aquel incidente el príncipe durmió todo el resto de la noche sin ensueños. Se despertó pasada la hora del desayuno, pero como la conmemoración comenzaba esa misma mañana, pensó que de seguro nadie desayunaría en el comedor, se vistió y bajo a buscar al visir, llegando a su despacho se quedó bastante sorprendido al escuchar una voz sumamente familiar, entro de golpe al despacho pues estaba seguro que si tocaba le esconderían algo, llevaba una expresión molesta por lo poco que había alcanzado a escuchar.

 -¿Qué es lo que quieres contarme sobre una maldición Damián?

-Su señoría no por favor, esto se está saliendo de control, prometió dejar el asunto hasta después de la conmemoración.

-Tú dijiste que podía confiar en ti Abraham.

-Ya lo sé, pero, ¿Por qué no esperar hasta que la conmemoración pase para que Damián le cuente sus locas ideas?

-La verdad, no pareces muy convencido de que sean locuras Abraham.

-Podrían tener algo de cierto, pero este no es el momento.

-¿De qué se trata?

-Él dice que la princesa Eva tiene…

-Ella tiene la blasfemia del espejo majestad.

-¿Qué has dicho?

-Le dije que era una locura.

-No son locuras Abraham, deja de tratarme como un viejo enfermo, sé muy bien lo que digo.

-Explícate Damián, porque la verdad no estoy seguro de comprender.

-Cuando usted fue a la biblioteca con esa jovencita, me di cuenta de que estaba usando un brazalete muy especial, lo he visto en uno de los libros más peligrosos de la biblioteca, no recordaba con claridad que mal ocultaban con esa prenda, así que decidí investigar de nuevo, en la biblioteca hay cuatro grandes libros que hablan sobre los cuatro reinos vecinos, sus ejércitos, sus extensiones, sus ríos y lagos, sus montañas, en fin, absolutamente todo está allí, los cuatro libros fueron hechos por uno de los reyes pasados, para saber las debilidades de sus enemigos, en caso de que se desatara una guerra, en esos libros también habla de los objetos que con magia esos reinos pueden usar en nuestra contra y ese brazalete es uno de ellos.

-Muy bien, casi comprendo, pero ¿Qué tiene que ver la princesa Eva en todo esto?

-La verdad, yo no entiendo nada majestad.

-Ese brazalete, fue encargado a una bruja, por uno de los reyes vecinos antes de que su reino fuese destruido, lo pidió para usarlo en la primera reina.

-¿De dónde has sacado eso?

-Del libro majestad, usted también lo había leído, ¿Acaso lo ha olvidado?

-No, no lo había olvidado, es solo que pensé que era una historia ridícula, que la habían inventado para que ella se atemorizara, el libro decía que el brazalete era para oscurecer su resplandor… por todos los cielos, pensé que hablaban de su inteligencia.

-¿Y de que más van a hablar su señoría, la inteligencia de nuestra reina era absolutamente incalculable?

-Por eso, no pensé que ese brazalete realmente pudiese existir.

-Pues existe y esa jovencita lo está usando, ¿Por qué otra razón lo usaría sino para esconder la imprecación que carga sobre sus hombros?

-Pero no tiene ningún sentido…

-Las personas que cargan con ese maleficio, saben que pueden usarlo para conseguir lo que deseen, basta con que se quite el brazalete y este reino podría ser destruido sin oponer resistencia bajo su conocimiento.

-Eso no es posible Damián, pueden intentarlo si quieren, pero bajo la máscara nosotros cargamos el mismo maleficio, su poder no hará efecto sobre nosotros, el brazalete si podría ser peligroso, aunque no estoy seguro de en qué forma.

-Espere majestad, ¿Está diciéndome que la reina tenía la blasfemia del espejo?

-Así es, contrario a lo que todos han pensado todo este tiempo, ella no solo era brillante, poseía una belleza incalculable, cuando hablaban de oscurecer su resplandor se referían a ocultar su hermosura al punto de no ser hechizados por ella, pero hasta ahora es que lo comprendo, por eso te digo que nosotros no podemos ser afectados por ese maleficio.

-Puede que la familia real sea inmune mi señor, pero ¿Qué hay del resto del reino?, ellos sí podrían ser hechizados y ponerse contra ustedes, ¿No es así?

-Por todos los cielos, quizás debamos poner a su padre en alerta de guerra.

-No lo creo, si así fuese ¿Por qué esperar tanto?, la princesa Eva ha pasado más tiempo con las personas del pueblo que aquí en palacio, no tiene sentido.

-¿Cómo sabemos que no lo ha hecho ya?, príncipe debemos hacer algo.



Victoria Silva

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En el texto hay: fantasia, principes, mascaras embrujadas

Editado: 09.02.2019

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