Máscaras

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El retorno del príncipe rebelde

Capítulo 3

 

De inmediato la expresión del chico cambio a molestia, pero sin llegar a ira, estaba pensando que hacer cuando fue interrumpido por una voz familiar.

 -Majestad, qué alegría verlo tan temprano.

-Aldenis, ¿Qué deseas?

-El libro ya está listo, aquí le tengo una réplica exacta y el original y para disfrute de otros he hecho otra copia que estará en la biblioteca cuando el visir decida regresarnos la llave.

-Maravilloso, ¿Qué descubriste?

-Son historias para dormir diría yo, muy hermosas todas, aunque algunas no tienen mucho sentido para mí, ha llamado sobre manera mi atención una en particular, llamada el espejo de la belleza indeseable, al parecer cualquiera que se mire en ese espejo conseguirá un rostro de extrema belleza.

-¿De verdad?

-Sí, así es, pensé que tal vez esa historia llamaría la atención de su majestad y ya que no puede entrar en la biblioteca, pues puede leer este libro entonces.

-Maravilloso Aldenis, muchísimas gracias lo leeré de inmediato.

-Ha sido un placer majestad, iré a ver a mi familia, debo ayudar a mi esposa y a mis hijas con los preparativos de nuestra casa.

-Adelante y gracias nuevamente.

El príncipe, llevo consigo uno de los libros al comedor para esperar el desayuno y comenzó a leer, estaba tan sumergido en la lectura de los relatos, que no eran ni cortos, ni largos sino de la medida exacta, que no noto que había acabado de desayunar hasta que quitaron su plato de la mesa. Se puso de pie y aun sin dejar de leer fue hacia el jardín y se sentó en una banca frente a una de las fuentes. Jamás había leído un libro de ese tipo, le había agradado mucho, al punto de que la princesa Eva se había sentado a su lado y él no la había notado, hasta que por un instante dejo de leer y levantó la vista para calcular la hora.

 -Ha de ser un libro interesante…

-¿Cuánto tiempo lleva sentada allí?

-¿Majestad podría pedirle un favor?

-¿Qué cosa?

-Sería mucha molestia que dejáramos las formalidades.

-No me parece correcto, pero sí se siente más cómoda esta manera, entonces estará bien…

-Muchísimas gracias, en ese caso me gustaría saber qué libro estaba leyendo.

-Ese libro que me ha prestado el día de ayer.

-De ninguna manera, éste no puede ser mi libro.

-Si así es, me he tomado el atrevimiento y espero que no le moleste, de pedirle a mi escribano favorito que hiciera una copia para mí, de esa manera no dañaría el tuyo.

-No me molesta para nada siempre que el original este seguro.

-Está en palacio donde nadie pueda tocarlo.

-Me alegra, le ha llamado la atención alguna historia.

-Varios en realidad, me preguntaba si alguna era verdadera, aunque me parecería increíble.

-Muchas de esas historias han demostrado ser verdaderas, otras en cambio, no he podido comprobarlas, ¿Cuál ha llamado más su atención?

-Por el momento no siento un interés especial en ninguna, no obstante, el escribano, me ha recomendado una que no he leído, al parecer se trata de un espejo capaz proporcionarle un hermoso rostro a cualquiera, quisiera saber si acaso esa historia es cierta.

-¿Y si yo le dijera que así es?

-¿Lo es?

-Nadie lo sabe con certeza, pero mi madre decía que en el palacio se resguarda ese espejo, y que nunca jamás alguien debe reflejarse en él pues su desgracia será mucha.

-¿Desgracia?

-Así es, quizás cuando lea la historia lo comprenderá.

-Ya veo, entonces es un obsequio que además puede traer un precio demasiado alto.

-Dependerá también del punto de vista, si fuese una persona vanidosa la que se mira al espejo quizás sea feliz, igual que si fuese una persona ambiciosa y malvada.

-¿Que podrían tener que ver la ambición y la maldad con la belleza?

-Lea la historia majestad y quizás así aclare todas sus dudas.

-Está bien, pero no será este día, le he prometido a mis padres que la acompañaría, así que, ¿Que desea hacer?

-Que caballero más considerado, ¿podríamos quizás dar un paseo en carruaje?, hay lugares en la ciudad que aún no conozco.

-Claro madame, de seguro le gustara ver los preparativos de la ciudad, no solo los de palacio.

-Eso sería muy divertido.

El príncipe se levantó con mucha calma y la princesa lo acompañó al salón de música donde el muchacho guardó el libro; y luego partieron en uno de los carruajes del palacio a pasear por la ciudad. Mientras disfrutaban de la vista, la princesa iba preguntándole por cada curiosidad que se le ocurría, sobre todo por la celebración, al ver a tantas personas felices decorando las puertas y ventanas de sus casas. Él por su parte no estaba muy emocionado al respecto.

 -Me parece un desperdicio, pasar tres días arreglando y decorando para una conmemoración que solo durará dos días, celebran más durante los preparativos que en la fiesta.

-¿Solo durara dos días?



Victoria Silva

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En el texto hay: fantasia, principes, mascaras embrujadas

Editado: 09.02.2019

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