Matrimonio de Conveniencia (#1)

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Capítulo 26

Se levantó de la mesa con rapidez pero volvió a sentarse. Tenía que dejar de ser desesperado, debía esperar un poco más, aun no podía rendirse, quizás Cassie se había atrasado, era una mujer después de todo, las mujeres duraban mucho cambiándose. No pensó en nada más y con este pensamiento, partió hacia el baño, no había notado las grandes ganas de hacer sus necesidades que tenía, al parecer al estar pensando tanto en aquel encuentro se había olvidado de vaciar la vejiga.

Se dirigió hacia donde estaba el cartel que indicaba donde estaban los baños, entró en el de hombres, había un adolescente al final de los urinarios que mientras orinaba, revisaba su móvil con la otra mano. Chris movió la cabeza y se acercó a un urinario lejos del adolescente. Se detuvo en frente y se llevó las manos hacia la bragueta del pantalón. Mientras hacia sus necesidades no dejaba de preguntarse qué le había pasado a Cassie, quizás estaba nerviosa de verse con él y retrasaba el momento.

Movió la cabeza. Se había dicho que no se preguntaría más, pero esperaría otra hora más y si Cassie no aparecía, entonces llamaría a Seth para que viniese a buscarlo.

Terminó y se acomodó la ropa. Se lavó las manos en los lavabos y tomó una toalla de papel para secárselas. La tiro en el bote de basura una vez inservible y salió del baño.

Mientras se dirigía hacia su mesa, su estómago le gruñó, quizás podía adelantarse y pedir algo de comer. Se detuvo a medio camino. Su mesa estaba ya ocupada. Genial. Era un buen puesto, podía observar todo y ahora ya no tenía su puesto por haber ido al baño.

Miro hacia la mesa, había una mujer de espaldas a él. Quizás podía decirle que se cambiase de mesa, la mesera lo había visto antes en la misma mesa y quizás podía ayudarlo a recuperar su mesa. Se acarició la barbilla sin dejar de mirar a la mujer. Si, podía hacerlo. Dio unos pasos más hacia la mesa y se dio cuenta de que la mujer, estaba encorvada y temblaba un poco, como si estuviese llorando. Una alarma se activó dentro de él, antes la hubiese ignorado pero luego de haber convivido con Cassie, había aprendido que las mujeres eran más débiles de lo que parecía.

Chris se detuvo detrás de ella y le tocó el hombro, ya no le gustaba ver a mujeres llorando, a veces los hombres eran unos estúpidos, unos estúpidos como él había sido. La mujer dio un respingo bajo su mano y Chris bajo la mirada hacia su mano, mirándole la nuca a la mujer. Miro sorprendido y luego una sonrisa se asomó por sus labios. Esa nuca le parecía demasiada conocida. Claro, él había deslizado su lengua varias veces por allí, había tocado con sus manos aquella piel suave y blanquecina, había enredado entre sus dedos aquellos pequeños rizos castaños que se arremolinan en el comienzo de aquella nuca.

Le dio un suave apretón con la mano que seguía sobre su hombro de la mujer y esta giro lentamente el rostro hacia atrás, su hermoso rostro estaba algo enrojecido y tenía lagrimas tanto húmedas y secas sobre sus mejillas. Él quiso deslizar las manos hacia su rostro y limpiar aquel rastro que ensuciaba su bonita cara.

Chris sonrió abiertamente, de seguro que parecía un tonto sonriendo.

—¿Por qué estas llorando?—le preguntó a la chica.

Ella seguía mirándolo con sorpresa, como si no pudiese creerse que el estuviese allí.

—Cassie…—la llamó Chris para que reaccionara y esta parpadeó para después alejar la silla de la mesa haciendo que Chris diese un paso hacia atrás.

Cassie saltó hacia él, abrazándolo, envolviendo sus pequeños brazos alrededor de él, enterrando su rostro en su pecho. Chris rodeó el pequeño cuerpo de Cassie con sus brazos, apretándola contra él, mientras sentía como ella temblaba y lloraba con más ganas que antes.

—Cassie—dijo acariciándole la espalda, tratando de calmarla. No entendía porque estaba llorando. ¿Acaso le había pasado algo mientras se dirigía hacia aquí? Se estaba preocupando—¿Cassie dime que pasa?—le preguntó

Ella empezó a hablar pero Chris apenas entendía algo. La gente a su alrededor empezaba a mirarlos, a Cassie con compasión y a él le dirigían miradas furiosa, quizás pensaban que él la había hecho llorar o algo.

—Oye…—dijo una voz masculina.

Chris giro un poco la cabeza hacia su izquierda para toparse con un hombre calvo y musculoso, tan grande, este hombre lo miraba como si fuese a matarlo con sus grandes manos.

—¿Qu-qué sucede?—preguntó Chris.



Denisetkm92

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En el texto hay: romance, amor, matrimonioforzado

Editado: 03.11.2019

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