Me casé con un mafioso

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Capítulo 14

Capítulo 14

Calipso

Después de la declaración de Venecia todos quedaron completamente pasmados, ninguna de las dos familias podía creer lo que Venecia había confesado. Por otra parte, Estefany estaba completamente anonadada, me miró de reojo y le dediqué una pequeña y arrogante sonrisa.

No podía entender cómo no se dio cuenta de todo después de nuestra pequeña charla días atrás.

El murmuro entre familias comenzó a aparecer, por otra parte, Estefi se paró de su silla y salió corriendo por la puerta, podría jurar que estaba llorando. El juez tomó la decisión de dar un descanso de una hora para que los presentes se calmaran y se olvidaran un poco del alboroto.

Venecia bajó del estrado y comenzó a caminar, pero no se detuvo al llegar a mi lado, sino que siguió de largo.

Maxi se acercó a mí pidiéndome que por favor vaya a detener a Venecia y de que no metiera la pata por tener la mente caliente.

Suspiré y me puse en marcha para encontrarlas.

En el trayecto me crucé a Tomasso y de ahí tardamos 5 minutos en encontrarlas.

—¡Venu, yo te quiero!

La voz de Estefi inundó mis oídos y estaba completamente con el rostro negro por el rímel, por su parte, Venecia estaba seria, mirándola. Al parecer ya habían empezado a discutir desde antes.

—No… —Venecia se cruzó de brazos —no me vengas con estupideces. Si tanto me queres, lo tuviste que pensar antes, ¿no? Digo, porque si no fuera por Calipso yo ya estaría en la calle o de camino a General Rodríguez a la casa de mi abuela.

Venecia se dejó caer sobre la pared hasta terminar en el suelo, se llevó sus rodillas a su pecho y con la voz quebrada dijo:

—¿Qué mierda te hice?

—Venu, yo…

—¡VENU LAS PELOTAS, PENDEJA! TE HICE UNA PUTA PREGUNTA.

Con mucho enojo Venecia se incorporó, miré a Tomasso el cual miraba la situación demasiado sorprendido y no era el único... porque yo también lo estaba.

—¿Qué mierda pasó, boluda? Se supone que éramos como hermanas... Chabona, íbamos por la calle y la gente pensaba que éramos novias de lo unida que éramos. Nuestra amistad no era una cualquiera, no tenía etiquetas, éramos de otra galaxia y mira como terminamos… de un día para otro nuestra amistad se fue al carajo. ¡ME CAGASTE, BOLUDA! ¡A MÍ, VENECIA! La misma que te ayudó a decirle a tu vieja que estabas embarazada… la misma que te bancó en su casa cuando te echaron a la mierda, a vos y Maxi, aclaro.

Venecia rompió en llanto y Estefany seguía sin decir ni una palabra, intentó acercarse a su amiga, pero Venecia la empujó.

—No me toques….

—Venecia…

—¿ES LA UNICA MIERDA QUE VAS A DECIR? ¡VENECIA!

Segundos después de sus palabras, Venecia se percató de nuestra presencia, aunque intentó sonreír no había luz en su rostro… sólo tristeza.

—Perdóname, Venu…  —Venecia se dirigió hacia nosotros, dándole la espalda a Estefi —No te vayas… puedo explicarlo.

Venecia frenó en seco y sin moverse la miró de reojo.

—Lo hubieras pensado antes, tuviste miles de veces para eso y por más que me duela… —siguió caminando — ya casi estás olvidada, en muy pocos minutos ya no sabré quién sos.

Venecia pasó entre nosotros y nos hizo un gesto para que nos vayamos, di un último vistazo hacia atrás. Estefany estaba en el suelo llorando.

Por más que odié ver a una mujer en ese estado, Venecia había hecho bien…

—Tomasso, ve y prepara todo para mostrar los videos.

Tomasso afirmó con la cabeza y se retiró.

—Venecia, vamos por un café, cara mia.

—No quie… —ella suspiró, al parecer lo había pensado mejor —si, si… vamos por un café.

Sin mirarme siguió caminando.

—Venecia…

Ella frenó y me miró curiosa.

—La cafetería queda para el otro lado.

—Oh… Sí, ya sabia Calipso, sólo te estaba probando…

No pude evitar reírme ante su respuesta, Venecia me miró mal y comenzó a caminar, esta vez en dirección correcta.

Llegamos a la cafetería y se sentó en la mesa más cercana a la cafetera.

—Por tu actitud veo que pretendes que te sirva el café —levanté una ceja.

Su gesto de molestia pasó a ser uno de vergüenza, comencé a reír.

—Tranquila, esta vez —aclaré —lo voy a hacer y de cortesía te voy a regalar una medialuna y tal vez un Baggio de naranja, eso si me regala una sonrisa.

Ella comenzó a reírse.

—¡Ay Calipso! ¿qué chamuyo pelotudo es ese? —sonrió mientras aguantaba la risa.

—¿Quieres el Baggio o no?

—Está bien, si lo quiero, pero de multi fruta —me sonrió divertida.



AntoFudou

Editado: 05.08.2019

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