Me casé con un mafioso

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Capitulo 17

Capítulo 17

Venecia

Calipso estaba molesto y Tomasso estaba callado, mientras que yo estaba tan contenta por lo que había hecho. Ellos parecían que lo que pasó no significaba nada… y eso me entristeció. ¿Acaso no fue su idea todo esto? ¿Por qué ni siquiera se inmutaban a decirme al menos “Felicidades, Venecia.”?

 
Estábamos yendo hacia el casino en el auto de Calipso, él iba conduciendo mientras que Tomasso iba en el asiento de copiloto y yo en los de acompañante. De repente, la voz enfadada de Calipso rompió el silencio.

Hai intenzione di continuare così?

Tomasso no respondió, parecía pensativo. Pude notar cómo. 

Non ti capisco, hai sentido cosa ho detto bene?

—Si Calipso, te oí bien.

Tomasso fue el único de los dos en percatarse de que yo iba con ellos… por más que él intentara recordarle a Calipso, inútilmente, que yo seguía ahí.

  —Non una sola moneta che mi hanno dato, ore di viaggio per questo? Il karma è venuto da me.

—¿El karma? Tomasso soltó un “já” sarcástico —en realidad es lógica, chabón. Toda acción tiene su reacción.

Calipso frenó de golpe el auto y miró a Tomasso de una forma fría y aterradora.

—¿Vas a seguir actuando como un animal? ¡Deberías de ponerte de acuerdo con tus prioridades! è per questo che ti senti così solo.

Certo di no! Ho tutto ciò che posso chiedere!

¡JA! Non farmi ridere!

Non farti coinvolgere nella mia vita, tu vuoi? Idiota.

Con una voz serena Calipso le dijo:

—¿Acaso quieres que te demuestre como más de uno ha respetado mi nombre, imbécil? a pesar de decírselo con calma, su forma de decirlo fue intimidante.

Tomasso lo miró serio, en sus ojos se podía notar la lucha interna que tenia entre golpear a Calipso ahora mismo o calmarse.

—Lo siento… suspiró — tienes razón.

Las bocinas comenzaron a sonar, en ese momento Calipso volvió a manejar y yo estaba completamente confundida. ¿Qué acababa de pasar?

En un momento, el rostro enfadado de Calipso desapareció mientras era sustituido por una leve tristeza.

—¿Se puede saber qué les pasa?

—¡Cara mia, felicidades por tu negocio! Calipso me dedicó una sonrisa y me cambió el tema de una forma fructífera, porque al recordarlo sonreí de oreja a oreja… e intenté dar saltitos en el auto como tremenda inmadura que soy.

—¡Felicidades, Venu!  

Les sonreí con alegría. 

—¡Gracias! Ya pensé cómo decorarlo, será violeta con detalles blancos… y necesito un buen nombre para mi local sonreí con entusiasmo.

Mientras que Tomasso me daba ideas algo chistosas para mi local, Calipso estacionó el auto.

—Llegamos. 

Bajamos del auto y entramos al magnifico casino italiano de mi querido jefe. Cuando entramos, una hermosa mujer me dio la bienvenida con mucha energía, me abrazó y dijo:

—¡Al fin! Ya tendré compañera de chismes.

—Me dueles, Claudia dramatizó Tomasso.

La mujer rodó los ojos con gracia y me tomó del brazo.

—Ven preciosa, te mostraré el casino y te daré tu uniforme.

No pude responderle porque me llevó casi a las corridas hasta la cocina. Me mostró la heladera de empleados por si quería traer algo, me aclaró que pusiera mi nombre en mis alimentos ya que Tomasso tenía la manía de comerse todo lo que no tenía propietario.

Luego me enseñó el baño y la sala de descanso para los empleados, que me pareció muy bonita y llamativa, definitivamente Calipso pensaba en sus empleados y esa sala lo demostraba. Sillones bien cómodos, una mesa de pool y un mini bar con todo tipo de bebidas sin alcohol. Tengo la sensación de que fue Tomasso el que se encargó de este lugar.

Luego de media hora Claudia ya me había mostrado todo el casino.

—¡Bienvenida! —me sonrió.

—Muchas gracias —sonreí levemente —¿qué debo hacer exactamente?

—Bueno, Calipso mencionó que podías sacar fotos del casino para subir a la web, y cuando venga gente ayudarías a recibirlos.

—Entiendo.

Comencé a sentirme incómoda. Ya no sabía que más decir, y Claudia no ayudaba mucho. Calipso y Tomasso habían entrado a la oficina y no habían salido de ahí desde que llegamos, decidí tomar mi cámara y comenzar a tomar fotos para sacarme la incomodidad que Claudia me había dejado.

Salí del Casino para sacarle una foto a su entrada, pero como no me gustaba como quedaba la fotografía, crucé la calle y le saque unas cuantas fotos.

Luego de sacar las fotos al casino, comencé a sacarle fotos a un gatito de color naranja con rayas de un naranja más claro; el gatito estaba durmiendo en una entrada de una casa, su pancita estaba boca arriba y sus patas todas estiradas mientras tenía la boca abierta. Me causó mucha ternura y se veía demasiado divertido.



AntoFudou

Editado: 05.08.2019

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