Me casé con un mafioso

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Capítulo 26

Capítulo 26

Venecia

Cuatro días después


Estaba súper molesta y preocupada, no podía creer que Calipso no me haya contestado ninguno de mis mensajes, estuve preocupada todo este tiempo y lo peor de todo es que me entere de casualidad, por Tomasso, que había llegado bien. No entendía porque no me respondía ¿acaso no descansaba? ¿no iba al baño? ¡yo contesto estando en el baño!

¡Ah! Era demasiado frustrante porqué no sabía ni que debía pensar... ¿lo haría apropósito o de verdad estaba muy ocupado como para contestar? No podía parar de pensar en el beso que nos habíamos dado en el aeropuerto, ¿se habría molestado por eso? Sabía bien que fuimos claros y obviamente fue mi culpa, yo le había dicho que solo sería cosa de una sola noche. Sin embargo, tal vez, para mí, no lo haya sido...

—¡Venecia sos una idiota!

Cansada de cavar mi propia tumba con mi estupidez le mande un mensaje a mi abuela para saber como estaba y me dirigí al local. Ahora que Calipso no estaba me comencé a centrar en mi local de fotografía, Alfred me encubría mientras que Cerbero me acompañaba. En estos cuatro días pude pintar la mayor parte de las paredes solo me flotaban una y media, aunque siendo sincera no estuve sola pintando, Veikko se acerco a mi local y me ayudo a pintar. Le había pedido ayuda a Tom, pero con lo de la pequeña Sol era imposible, así que Veikko ha estado viniendo a escondidas en los últimos días. La primera vez que vino Cerbero casi le arranca la yugular ¡fue horrible! Porqué por más que le dijera que se calmara no lo hacía, mentiría si no admitiera que mordió a Veikko en el brazo, sin embargo, no sé como hice para que lo dejara tranquilo y por suerte la mordida no fue tan grabe así que podía ayudarme y hacer sus cosas sin ningún problema.

Terminamos de pintar las paredes esta mañana, así que solo me quedaba organizar los muebles y comprarme una computadora —ya que en la mudanza de mi apartamento al hotel de Calipso me entere que ya no estaba, y no quería admitir lo que era obvio —, para descargarme unos programas y mejorar las fotos.

Tomasso me mando un mensaje diciendo que iban a comer en el hospital junto a Sol y que me iría a buscar, ya que Sol quería verme.

Suspire.

¿Cómo le decía a Veikko que debía irse? Si bien le había dicho a Calipso que el no se metiera en mi vida tal y como él hizo conmigo, debía admitir que aún me daba miedo que se enterara, sin embargo, estaba enojada porque no me respondía los mensajes y mucho más enojada conmigo porque le seguía mandando. Así que decidí tomar unos mates con Veikko mientras esperaba a Tomasso y tal vez, solo tal vez, se apiadara de mi y no le diga nada a Calipso.

—Esto no es muy rico —dijo Veikko extendiéndome el mate.

—Ustedes toman ese café horrendo y amargo ¿cómo no te va a gustar el mate? —lo regañe.

—En primer lugar, no todos son amargos, me gusta lo dulce, pero ¿tres cucharadas de azúcar? Es mucho para mí.

—¡Que maricon!

Suspire exageradamente provocando que él riera.

—Eres demasiado bella ¿Sabes? Ahora comprendo un poco más la situación.

—¿Situación, que situación? ¿hablas de Calipso y vos?

—Se podría decir que sí.

—Ya que sacaste el tema, Veikko —me puse seria —¿Qué mierda paso entre vos y Calipso? Y de verdad quiero y merezco una respuesta. ¡Cerbero casi te arranca la yugular! Quiero saber.

—Bueno... el asunto es... —se lo veía algo nervioso. —lo que sucede es...

—Venecia...

La puta madre que me re mil pario... ¡TOMASSO!

No, no podía ser posible ¿era en serio? ¿en serio vino a interrumpir en este preciso momento? ¿Qué película berreta era esta? Me quería morir, Veikko me estaba por contar ¿¡POR QUÉ!? Mire a Tom algo molesta, pero mi molestia desapareció al ver la suya, estaba completamente serio. Miro a Veikko con demasiado odio juraría que Cerbero lo había poseído.

Le sonreí con nerviosismo, pero su cara de enfado no se iba.

—Nos vamos —dijo secamente —cerra rápido.

Mire a Veikko con complicidad y el encorvo los hombros, tome mis cosas y la verdad necesitaba ir primero a cambiarme de ropa, ya que estaba pintando mi ropa estaba toda manchada. Veikko salió primero y se despidió a lo lejos.

—¿Cómo estás?

—Ahórrate el formalismo. Anda a cambiarte te espero en el auto.

Trague saliva y corrí hacia el hotel. Decidí darme un baño para quitarme la pintura que había quedado en ciertas partes de mi piel, me cambie rápidamente y al salir me di el susto de mi vida, Tomasso estaba en la sala con una cara de asesino serial mirándome fijamente.

—¡POR EL AMOR AL OLIMPO, TOMASSO! No vuelvas a asustarme así —me lleve mi mano al pecho mientras intentaba recuperar mi respiración.

—¿Sabes en el quilombo que me estas metiendo, Venecia? Le dije que te cuidaría...

—¡Para, para, para! ¿Qué quilombo? ¡Es mi amigo la puta madre!

—¡Es Veikko, Venecia!

—¡Oh, claro! ¡Cómo no me di cuenta antes! Si el nos hizo... —deje mi sarcasmo de lado —espera ¿Qué hizo?

Tomasso suspiro.

—¿Estás lista?

—No, no me cambies de tema. ¿Qué se piensan que soy? ¿Un muñequito que pueden jugar con el cuando se les de la puta gana? ¡No, Tomasso, no! Si no quieren que me acerque a Veikko ¡hablen! Hablando se entiende la maldita gente, y dependiendo que haya hecho Veikko ahí yo lo voy a juzgar y decidir si hablarle o no. ¿Qué mierda les cuesta decirme que hizo? El me lo iba a decir y ustedes no son capases ni de eso. No soy tu hija Tomasso, a mi no me podes decir con quien me debo o no juntar. Tengo 25 años, se cuidarme sola.

—Venu... es complicado, no tengo derecho a contarte lo que paso entre ellos. No me concierne, pero no seas ilusa.

—¿Ilusa? Yo no soy una ilusa, Tomasso.

—Recomiendo que no afirmes cosas ilógicas. Tu mejor amiga te estafo ¿Qué te hace creer que Veikko no te esta utilizando para vengarse de Calipso?



AntoFudou

Editado: 05.08.2019

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