Me encantas ( Amor de Verano) ©

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¡Me encantas!

Ambos estaban de frente en silencio, con la respiración agitada.

Lo siento...— Kevin rompió el silencio— No cumplí mi promesa. — dijo bajando la mirada. Laura acarició su mejilla y le dedicó una sonrisa pícara, obteniendo esa mirada verde devuelta, mirada que le encantaba.

— No te preocupes. Nunca estuve de acuerdo con esa promesa. —Ambos sonrieron.

— Ojos Melosos... Yo... no... tú... — su voz era temblorosa y quebrada. —¡Rayos! ¡Soy pésimo para esto! — ella no pudo evitar reírse. Él tomó sus manos y la miró con seriedad. — Laura Gutiérrez, no es un secreto que me vuelves loco. Desde la primera vez que ti vi me impresionaste, no solo este verano, me impresionaste cuando éramos unos adolescentes, y cuando volví a verte aquí... yo lo siento, sé que he sido un tonto, pero no sabía cómo lidiar con esto. — hizo una pausa— Laura me gustas mucho, no ¡Me encantas!

— Tú también me encantas, Kevin Mars. — Dijo sonriente y serena.

— Ah...— Kevin la miró confundido. — ¿Así no más? ¡Qué fácil te salen las palabras! ¿Cómo puedes estar tan serena si yo me estoy desplomando? — estaba sorprendido, al parecer Laura no era tan inhibida como él pensaba.

— Más vale tarde que nunca, Kevin Mars. — Dijo soltando una sonrisita— Creí que nunca lo dirías.

—¡Vaya! — Exclamó maravillado.

— Entonces... ¿Qué somos? — Laura preguntó con timidez.

— No sé... ¿Novios? — dijo nervioso.

— ¡Vaya! ¿Novios? — los nervios se hicieron presente.

— ¿Qué? ¿Está mal? — preguntó preocupado.

— Es solo que creí que dirías que empezáramos a salir o algo así...

— Voy rápido ¿Verdad? — dijo preocupado.

— Al parecer no tienes punto medio, Kevin Mars. — rio entretenida. — Pero, prefiero rápido a una eternidad. — volvió a reír. El rodó los ojos.

— Entonces...

— Seamos novios, Kevin Mars. — él sonrió aliviado.

— Entonces, Ojos Melosos es mi novia... — dijo rodeando el cuello de Laura con sus brazos, acarició sus mejillas con los pulgares y le dedicó una sonrisa pícara y dulce a la vez. Laura le dio un beso corto y tierno en los labios, provocando una sonrisa en él, Kevin tomó su rostro y besó sus labios lentamente. Está lo siguió y se unieron en un dulce beso que expresaba todos esos sentimientos que habían retenido y que ya no eran capaces de ocultar.

Después de media hora de ternura, Kevin acompañó a Laura al área de los Gutiérrez. Estaban frente a la entrada agarrados de la mano sin despegar sus miradas. Era hora de despedirse, pero ninguno quería separarse.

— Duerme bien, preciosa. — dijo dando un beso corto sobre sus labios.

— Kevin... — dijo temblorosa.

— ¿Sí? — el susurró sobre sus labios, ella separó su rostro, su mirada reflejaba preocupación.

— No me digas que te estás arrepintiendo...— su mirada se tornó desconcertada y su voz sonó débil.

— ¿Cómo puedes decir eso? — ella respiró profundo. — Es que necesito un favor...— Él sonrió aliviado.

— Lo que quieras, Ojos Melosos. — dijo acariciando sus mejillas, le encantaba ver el rubor que él le provocaba.

—Es que necesito que mantengamos lo nuestro en secreto... por un tiempo... hasta que esté lista para enfrentar a mi familia. — dijo cerrando los ojos con fuerza. Los abrió lentamente con recelo al no obtener repuesta, y sí, justo como se imaginó, el rostro de Kevin no reflejaba nada bueno. Lo vio respirar tratando de asimilar lo que ella le dijo, él miró hacia arriba como buscando una repuesta.

— Me imaginé que tendría que enfrentarme a algo como esto. — respiró— Sabes que eso va a ser muy difícil, en especial con Frank merodeando a tu alrededor.

— Lo sé. — bajó el rostro— También tendré que lidiar con las coqueterías de Claudia...

— Eso lo podríamos evitar si lo hacemos público. — dijo serio.

— Lo sé... Solo te pido un tiempo... debo buscar la forma de enfrentar a mi familia... Por favor...

— Uff... — suspiró como si no tuviera opción. — Está bien, Laura, pero no creo que soporte ver a Frank coqueteándote. No lo voy a permitir. — ella asintió.

— Voy a poner distancia entre los dos, verás, no te daré razones para que te incomodes. — él asintió con recelo.

— Bueno, duerme bien, preciosa— acarició su rostro con ternura, rompiendo la tensión entre ellos. Laura besó esos labios rosas que la desquician, está vez con pasión. ¡Se sentía tan irreal! No podía creer que él era su novio, su estómago le hacía estragos y su corazón no dejaba de latir. Nunca había sentido tantas emociones y sensaciones por alguien antes.



Versista

Editado: 15.11.2019

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