Medusa.

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Tus peores miedos.

 

No controlaba sus pasos, sabía que debía detenerse, algo le decía que esto no terminaría bien.

-¡Medusa! – Le grito - ¡Corre, corre Medusa! ¡Vete!

La mujer se volvió, bajo la mirada para no dañarlo. Y él... él... levanto la espada.

Cerró los ojos al saber que no podía pararlo, era demasiado tarde.

Escucho su propia voz gritando de dolor, no físico, un dolor mucho peor. Pudo sentir como la espada rebanaba el cuello de Medusa hasta arrancarlo de su cuerpo.

Cayó de rodillas sollozando como un niño. Cuando junto el valor para abrir los ojos la vio, desde el suelo frente a él. Su cabeza, apartada de su cuerpo lo seguía viendo con esa triste mirada.

-¡NO! – grito llorando. - ¡Medusa! Medusa, lo siento, Medusa... perdóname... no quise, no quería... Medusa...

Gritaba y repetía su nombre, como si así fuera a reparar algo.

-¡MEDUSA!

-¿Gerald? – escucho la voz de la mujer entrecortada.

-¿Medusa?

-Gerald... ¿Dónde estás?

Pero como era posible, su... su cabeza. Seguía en el suelo. Cercenada.

-Medusa... ¿Cómo...?

-Gerald, nada de lo que sea que veas es real, esta habitación, es... es... te hace ver cosas.

-Medusa... ¿Dónde estás?

Desesperado busco a la mujer pero la niebla era tan espesa.

-Háblame – soltó la mujer.

-Medusa... yo... no te lastimaría, lo lamento, no quería...

-No fue real Gerald.

-Pudo serlo... yo pude, cuando llegue a tu cueva, yo... pretendía hacerlo...

-Pero no lo hiciste. - Sus sollozos se intensificaron. – Al contrario, estás haciendo esto por mí, aun sin conocerme. Te estás sacrificando y arriesgando. Por mí.

-Te conozco. Sé quién eres, se que... no tengo idea de, como, pero... siento que te conozco.

Su mano sintió la calidez de otro ser y Medusa, la verdadera Medusa apareció frente a él.

Sonreía con los ojos acuosos y él solo pudo abrazarse a ella desesperado.

Permanecieron así, entrelazados un largo rato. Medusa se alejo cuando dejo de sentir lagrimas sobre si hombro.

-Debemos buscar a Jefferson y salir de aquí.

Gerald asintió y sin soltar su mano siguió a Medusa por entre la neblina.

......

Jefferosn sintió una mano tocar su hombro, se volvió, con lagrimas en los ojos y vio a Gerald y Medusa.

-Chicos... - sus mejillas estaban mojadas por las lágrimas.

-Nada de esto es cierto Jefferson – dijo Gerald casi dulcemente. – Lo que sea que hayas visto... es este lugar.

-Lo sé, aun así...

-Vámonos – soltó Medusa abriéndose paso entre la neblina de nuevo.

Al fin salieron de la habitación vacía y Jefferson logro hablar de nuevo.

-¿Qué fue? Digo... fue horrible pero...

-La habitación te hace ver tus peores miedos. – Explico Medusa. – Es obra de Hades y... Morfeo, es como... una pesadilla, terriblemente real.

Jefferson asintió. Eso no era real, eso no era una premonición ni mucho más. Era solo su mayor miedo. Fallar, no lograr salvar a Elphaba. No seria así. Él vencería, él saldría de ahí como un hombre libre de su maldición e iría por su bruja.



Frann Gold

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En el texto hay: mitologia griega, mitos, magia

Editado: 10.08.2018

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