Mejor que él

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Capítulo 5

Lucas White.

Averígualo.

Esa palabra se repite una y mil veces al día en mi cabeza.

Desde aquella vez no la he vuelto a ver, ni mucho menos me la he encontrado en el pasillo de mi edificio, ahí me dio la resolución de que ella no estudia ninguna de las carreras que se deriven de la arquitectura.

Tiene apariencia de estudiar derecho.

No lo sé, pero sé perfectamente que al no saber el nombre de la chica me está enloqueciendo, haciendo que mi mal humor sea demasiado evidente a los ojos de mi mejor amigo.

Odio que Félix me conozca tanto, al grado de saber que algo me ocurre.

―¿Qué ocurre contigo? Has estado callado últimamente y no sé si eso deba preocuparme ―indicó con la vista fija en la vía ya que vamos a la universidad.

Está vez le tocó a él hacer su aparición en mi casa para irnos a la universidad en su auto.

―Nada, solo que los profesores se han vuelto un poco exigentes.

En parte es verdad, los profesores ya comenzaron a decirnos cuando serán las pruebas, exposiciones, debates y demás, a sabiendas que llevamos una sola semana de haber iniciado las clases.

―Félix, realmente quiero dedicarme a esto ―le aseguro observándolo y él simplemente se limita a mirarme rápidamente antes de enfocar su vista en la vía―. Quiero ayudar a mamá, sé que aun sigue tratando de encontrar un empleo todos los días ya que siempre llega muy agotada.

»El dinero que suele darnos papá no solventa mucho, se va todo en la comida, sabiendo que tenemos los gastos del hogar. Mamá llega todas las noches llorando y, sin embargo, ella no sabe que la he escuchado.

»Me duele tanto ver a mi madre de esa forma. Tú sabes la intensidad en que yo amo a esa mujer y daría lo que fuera por poder ayudarla.

Aclaro mi garganta para tomar un respiro largo y proseguir.

―Danielle está muy consciente de lo que ocurre en el hogar y por ello quiere dejar los estudios y ponerse a trabajar ―negué al recordar esa discusión―. Ella no puede hacerlo, es decir, ¡Ya va a terminar medicina!

»Marie es muy pequeña para comprender lo que sucede. De verdad quiero hacer algo, Félix, quiero hacer algo por ellas, soy el hombre de la casa después que mi padre nos dejara y nos mande un miserable dinero.

Papá siempre ha sido un cabrón. Él cree que soy un estúpido que no sabe que es lo que hace con su dinero; gana mucho, no puedo negarlo, sin embargo, prefiere darnos un 20% de su sueldo cuando eso no nos alcanza para los gastos del hogar.

La furia alberga en todo mi sistema, de verdad quiero hacer algo por mi familia, quiero hacer que mamá deje de llorar, que Danielle no piense en dejar la universidad y que Marie no le falte nada.

―Su padre es un imbécil, y perdón por decirlo ―le reste importancia con la mano. Eso es la verdad―. Él debería de ser razonable y darles más dinero a ustedes más cuando sabe que tu madre no ha podido conseguir un trabajo durante varios meses.

»Espero que tú no estés pensando lo mismo que Danielle. No puedes dejar la universidad cuando a penas la estas iniciando; menos ella que la está terminando. Entiendo tu situación y por lo que están pasando, yo podría hablar con mis padres para que…

―No, ni se te ocurra decirlo Félix Mathias ―le advertí, observándolo con molestia esta vez.

―Lucas, es la única forma de que se puedan solventar un poco ―dice al tiempo que resopla―. Además, sabes que tu mamá es como mi segunda mamá y mis padres a ustedes le tienen mucho aprecio, que los tomamos como de la familia, siempre lo hemos ayudado y viceversa.

―¡Pero eran cosas mínimas!

―Hermano, esto es algo que no pasaré de desapercibida. Créeme ―dijo y aparco el auto en el estacionamiento de la universidad. Me observo con una sonrisa―. Nunca dejaría que te hundirás. Recuerda; si te hundes, me hundo contigo.

Eso es cierto, es una frase que proclamamos cuando hicimos nuestra primera travesura, y de ahí en adelante siempre ha estado presente en situaciones difíciles.

―Lo hablaré con mis padres al llegar a casa, a ver si le pueden dar un empleo a tu mamá en la empresa. Todo estará bien, calmante.

Le sonrío de vuelta y lo abrazo tomándolo desprevenido.

―Gracias, hermano, en serio. Te quiero ―digo palmeando su espalda―. Te besaría pero ya hay varias chicas observándonos.

―No hay de qué ―ríe y nos separamos para bajar del auto―. Eres un idiota… por cierto, ¿Lucas?

―Dime.

―Ni se te ocurra decir mi segundo nombre nuevamente.

―Como digas, Félix Mathias.

(…)

―Entonces se eleva al cuadrado, el resultado le sacan la raíz cuadrada. Ese será el resultado final; a lo que podemos denominar el diámetro de la estructura del edificio ―concluyo de decir el profesor de matemática Milles, antes de que suene el timbre de salida.

Recogí mis pertenencias de prisa antes de perderla de vista. Ella usualmente cuando termina una clase sale deprisa, tratando de que nadie la alcance, ha estado así desde que supo que estamos en la misma carrera, sin embargo, jamás creí que ella estudiaría lo mismo que yo.

―¡Carlee!

Me percaté que se detuvo por unos minutos y puede observar que su espalda se tensó rápidamente, haciendo que continuara su caminar, ignorándome olímpicamente.



Sunshine

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En el texto hay: apuestas, mejores amigos, amistad y amor juvenil

Editado: 23.09.2019

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