Mejor que él

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Capítulo 9

Félix Pierce.

Siempre he dicho que las personas misteriosas son las más atrayentes. Sientes que te atraen con su aura de misterio que tanto desprenden con su sola presencia, y hacen que quieras conocerlas más a fondo, que tanto ocultan, que tanto tienen que ofrecerle al mundo, que tanto tienen por sorprenderte.

Y Natasha es una de ellas, una persona totalmente misteriosa, y eso es lo que me impulsa a conocerla más, a estar más cerca de ella.

Ella tiene ese algo que la hace tan especial, ese algo que me atrae demasiado. Es como un posible misterio para mí, y yo estoy más que dispuesto a saberlo.

Me encanta el misterio, y ella se ha vuelto mi favorito.

Podía describirla de tantas formas como misteriosa, rara, introvertida, esotérica, incomprensible, y sus demás derivados, Me puede parecer la persona más interesante del mundo.

Natasha es como un libro, puedes leerlo, pero tienes que hacerlo con calma y completa atención, porque por más que te esfuerces en leerla de atrás hacia adelante y viceversa, jamás podrás comprenderla.

También es cuestión de querer tener mucho interés en saber de ella, no todos tienen ese gran privilegio.

Y yo sentí que había ganado un gran premio con ella.

Mi interés por ella aumentó ayer cuando fuimos por esos helados, estaba descubriendo cosas por ella, y aunque precipite todo, quiero asegurarme que nuestra cita siga en pie. Quiero seguir descubriendo más de ella.

Así que, me apresuré. Me despedí de mis padres, y a mi hermano le saqué el dedo del medio. Cosas de hermanos.

Hoy me toca a mí en ir a la universidad en mi auto, e íbamos un poco retrasados porque estuve esperando por el mensaje de Lucas avisándome en que está listo. Nunca llegó, y me extrañó mucho eso.

Me subí a mi auto y lo encendí. Salí del garaje y me estacioné al frente de la casa de Lucas, toqué el claxon y esperé unos segundos… nada. No salió Lucas, volví a tocar el claxon, esperé unos segundos nuevamente y…

―Félix, muchacho, tiempo sin verte ―saludó Jake, padre de Lucas, con entusiasmo y nostalgia al mismo tiempo.

Yo sonreí un tanto incómodo.

―Sí, muchísimo tiempo diría yo… ―asentí dándole la razón.

A pesar de la distancia que mantiene cada uno, pude detallarlo a la perfección.

Su cabello negro azabache como el de Lucas seguía siendo el mismo, a diferencia que este lo acompaña algunas canas ya visibles. Unas ojeras muy visibles abajo de sus ojos cafés. Facciones más maduras, pero con barba de algunos días. Más una piel más oscura que la de Lucas.

Podría estar igual, pero no hay tanta diferencia que sigue siendo un cabrón. Sin embargo, la última vez que lo vi es del día que sucedió eso.

―Pasa, Félix aún no está listo ―sugirió con una sonrisa. Yo negué―. Vamos muchacho, tengo mucho tiempo sin saber de ti. Pasa y así hablam…

―Dijo que no ―lo cortó Lucas, saliendo con su gran cara de culo y dirigiéndose hasta mi auto―. Adiós.

―Adiós, hijo ―se despidió, decepcionado―. Adiós, Félix.

Me despedí con la mano. Lucas se subió al auto y dijo de golpe:

―Arranca.

Hice caso, y arranque. No hablamos durante unos minutos desde que arranque el auto. Un silencio reina dentro de mi auto, y yo no me esmero en iniciar una conversación porque sé que Lucas tiene al que decir, solo estoy siendo paciente con él para que hable.

Al cabo de unos minutos más en silencio, el al fin se digna en hablar.

―Por culpa de aquel idiota se me hizo tarde ―comenzó diciendo con una nota irritante en su voz―. Le dije muchas mierdas e iniciamos una discusión. Mamá estaba muy alterada, y tuve que calmarla.

No dije nada, solo me digne en escucharlo. Él prosiguió.

―Ahora pretende ser el padre perfecto, sustentando lo que no pudo hacer por los jodidos años que estuvo ausente y abandonó a mi madre. ―Observe por el rabillo de mi ojo, y me di cuenta que sus facciones y músculos se han tensado―. No sé qué coño pretende con todo esto.

―¿Crees que tu papá tiene un propósito de volver como si nada hubiese pasado? ―inquirí confundido.

Lucas pensó por unos segundos, asintió dándome la razón.

―Sí, y estoy muy dispuesto a averiguar su regreso tan inesperado.

No dije nada. Solo me limite a seguir conduciendo y tratar de llegar lo antes posible para poder hablar con Natasha y asegurarme que la cita aún sigue.

No pasaron ni diez minutos cuando Lucas volvió hablar:

―Ayer estuve investigando a Natasha ―comentó casual. Detuve el auto en un semáforo en rojo―. Me metí en su Instagram, y es muy fotogénica. Le gusta mucho la época de los 80’s. Ahora me está interesando más. Ella es muy interesante.

Un nudo se formó en mi garganta, me vi obligando a tragar. Lo miré escondiendo la punzada de molestia que me provocó eso.

―La verdad ella es muy interesante ―comenté también, ocultando muy bien mi molestia.



Sunshine

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En el texto hay: apuestas, mejores amigos, amistad y amor juvenil

Editado: 23.09.2019

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