Melanie [03]

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Capítulo 1

"Siempre es mejor actuar con confianza, no importa si es poca"—Lillian Helman.

🌸🌸🌸 

Melanie.

Los mechones rubios me hacen ver diferente.

Necesitaba un gran cambio en mi vida y nada mejor que este momento. Él siempre decía que me parecía a ella, y quise eliminar cualquier rastro. Aunque nada será suficiente para borrar los recuerdos. Estoy dañada, y es difícil ignorar la monstruosidad dentro de mí.

Una vez que miles de recuerdos, y días difíciles se incrustan en tu mente, es imposible sacarlos de ahí. El dolor en mi interior es obstinado. Se presenta en forma de un padre abusivo, y una madre que nunca conocí. Mi nueva familia son la única razón por el cual sigo viva, y no ahogada entre tantos recuerdos dolorosos.

—¡Melanie! —La voz de Bella me hace apartar la mirada del espejo —. ¿Estás lista, cielo?

—¡Sólo un minuto más! —Pido, y escucho su risa.

—Llegas tarde a la universidad, señorita.

No respondo, y termino de examinar mi atuendo que consiste en un suave vestido azul, y unas sandalias. Algo cómodo para mi primer día. He tomado clases para poder ganar mi beca. Caleb ha dicho que podría pagarlo, pero preferí ganarme un lugar en la universidad por mí misma.

Me aseguro de que todos mis materiales se encuentren en mi mochila, y lo tomo para salir de mi habitación. El olor a café, y pan tostado me reciben cuando voy a la cocina para unirme con mis... padres. A veces me cuesta verlos de esa manera. Ellos son tan jóvenes. Caleb rodea la cintura de Bella mientras besa su cuello, y me aclaro la garganta para que noten mi presencia.

—Buenos días —Mi voz suena baja, y tímida.

Bella me sonríe ampliamente, y señala la mesa.

—Te ves hermosa —Da un paso un cerca de mí, y me abraza —. Estoy tan orgullosa de ti. ¡Hoy es tu primer día como chica universitaria!

Caleb nos observa divertido, y le da un mordisco a su pan tostado antes de ponerse cómodo en la mesa.

—Uh... gracias —susurro, y me aparto torpemente.

Bella me observa con sus ojos llenos de lágrimas, y mi pecho duele. Es la única imagen maternal que he conocido, y juntas pasamos por tantas cosas. Ella daría la vida por mí. Estoy segura de eso.

—Eres una de las personas más admirables que he conocido, y sé que llegarás muy lejos —sonríe ella —. Te quiero, cielo.

Ni siquiera soy capaz de responder porque sus muestras de afecto siempre me dan ganas de llorar. Ella es increíble.

—Espero no decepcionarte —digo con un nudo instalado en mi garganta.

—Nunca —Limpia sus lágrimas —. Por favor, come algo antes de irte.

—Sería incapaz de perderme tus deliciosos desayunos.

Me siento frente a Caleb quién está bebiendo una taza de café. Bella se retira para llorar libremente en el baño, y eso me hace sonreír.

—Es muy sentimental, pero la amo —comenta —. ¿Estás nerviosa?

Con manos temblorosas agarro el pan tostado, y le doy un mordisco antes de responder:

—Sí.

—No dudes en llamarme si necesitas algo —Me recuerda él —. Tu seguridad es lo más importante.

Levanto la mirada encontrándome con sus ojos azules.

—Lo haré —afirmo, y después agrego —: Lo prometo, papá. No tienes que preocuparte por mí.

Sus labios se curvan en una sonrisa cuando le llamo papá.

—Ten cuidado con los chicos. No quiero verme obligado a usar mi arma en alguno de ellos.

Me ruborizo.

—No será necesario.

Terminamos de desayunar, y tras despedirnos de Bella, Caleb me lleva a la universidad. Mientras conduce, me concentro en mirar fijamente las calles pasar a través del parabrisas. Si por mi fuera, me habría quedado en la residencia de estudiantes que ofrecen, pero ellos no estuvieron de acuerdo. Se sienten más seguros cuando están cerca, y no puedo culparlos.

Vivir años en la mafia te hace inseguro de todo, y todos a tu alrededor.

Nunca fui a la escuela, pero he tomado cursos online que me ayudaron a ser admitida. También he tenido profesores particulares, y hoy al fin pude cumplir uno de mis sueños. Courtauld Institute of Art fue la mejor opción.

—¿Por qué has decidido teñirte el cabello de rubio? —La voz de Caleb me saca de mis pensamientos —. El negro era perfecto en ti.

Miro mis manos sintiéndome nerviosa.

—Necesitaba un cambio —Me limito a decir, y él lo deja pasar.

He hablado con psicólogas, y nada ha podido aliviar el dolor dentro de mí. Evitar el tema es lo mejor. Recordar me lastima, y mucho. Hoy hago de cuenta que soy una chica normal, y se siente mejor.

Mi corazón late con fuerza cuando Caleb detiene su Mercedes Benz frente a la Universidad. Examino con atención el viejo edificio, y bajo del auto emocionada, apretando la correa de mi mochila.

—Tienes mi número, y el de Bella agendado en tu celular —dice Caleb, cerrando la puerta del Mercedes, y posicionándose a mi lado —. Vendré por ti dentro de dos horas a recogerte. No te vayas sin mí, Melanie.



Jessica Rivas

#180 en Joven Adulto
#508 en Novela romántica

En el texto hay: romance, amor, dolor

Editado: 26.03.2019

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