Melanie [03]

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Capítulo 8

 

 

"Detrás de cada persona valiente, y decidida hay una historia que la hirió, y la hizo más fuerte" —Anónimo.

🌸🌸🌸

Melanie.

Mis ojos están rojos e irritados. Mi garganta me duele debido a mis llantos. Aún puedo recordar su mirada sádica, y cruda en mis sueños. Parecía tan real, y mi mente me tortura diciéndome que él volverá por mí.

Volverá por mí, y hará mi vida miserable. Nunca seré feliz.

Continúo mirando mi reflejo en el espejo, y veo a una chica desgarrada. Tengo ojeras, y mi cabello rubio es una maraña horrible. El primer sollozo viene, y sostengo mi estómago como si doliera.

"Algo te ha herido profundamente, y te ha obligado a ser así"

Abusos sexuales por parte de alguien que debió protegerme. Me obligó a hacer cosas de las cuales me siento avergonzada. Mis traumas son inolvidables, y será imposible salir adelante.

Nunca podré.

—¿Melanie?

Alguien toca la puerta, pero sigo mirando mi reflejo en el espejo. Las lágrimas están acumulándose en mis ojos, y caen por mis mejillas.

—Melanie, abre la puerta, cielo.

Silencio.

—¡Melanie! —Bella suena angustiada, pero la ignoro.

Me encuentro en shock, y me transporto al pasado. Veo a una niña desnuda en la cama, y suplicando que él se detenga.

Nunca se detuvo.

Vuelvo a la realidad cuando la puerta se abre, y dos brazos me rodean.

—Regresa a mí, cielo —solloza Bella —. Nada malo sucederá.

Mis piernas se debilitan, y la abrazo para mantener el equilibrio mientras el dolor explota en mi pecho haciendo difícil respirar. Los recuerdos siempre vienen para torturarme. Un día estoy bien, y al siguiente odiando mi propia piel.

—Estoy bien —Al fin soy capaz de hablar y limpio mis lágrimas.

Caleb está en la puerta del baño, mirándonos con preocupación. Me siento aliviada de no ver a Alayna. Se sentiría muy decepcionada de mí al verme débil. Ella siempre me ha visto como una chica valiente, y no quiero que cambie su concepto sobre mí.

—Hoy puedes quedarte en casa —sonríe Bella —. No tienes que ir a la universidad.

Niego con la cabeza.

—Tengo clases de dibujo, y quiero ir.

—No te veo bien.

La rabia dentro de mí se enciende, y me aparto de su cuerpo. Sé que su intención es ayudarme, pero odio la lástima, y la compasión en sus ojos azules. Me trata como una muñeca de porcelana, y me molesta.

—¡No estoy bien, y nunca lo estaré! —Le grito —. ¡Debo aprender a sobrevivir, y no necesito tu lástima, ni la de Caleb!

Tristeza, y pena llena sus semblantes. Me mira como si la hubiera herido de la peor manera, pero no planeo disculparme. Me siento agobiada con tanta sobreprotección, y lástima. Ya no quiero eso.

—No es lástima —Trata de explicarse Bella —. Sabemos lo que has pasado...

—Pero estoy cansada de esa mirada —La interrumpo —. Ya no quiero verla.

Abandono el baño, ignorando a Caleb.

Iré a mis clases de dibujo sin importar mi estado de ánimo. Necesito perderme en lo que más amo, y olvidar.

Solo quiero olvidar.

🌸🌸🌸

Al menos Caleb comprende que ahora mismo necesito mi espacio. No hablamos en todo el camino, y bajo lo más rápido posible de su auto cerrando la puerta con un portazo. Entre mis brazos sostengo dos bocetos que Neal pidió la clase anterior. Para empeorar mi situación, estoy llegando tarde. Odio llegar tarde. Cuando eres la última persona en ingresar al aula los curiosos siempre te observan como si fueras el centro de atención.

También odio ser el centro de atención.

No estoy corriendo, pero sí camino muy rápido, y es porque camino muy rápido que tropiezo sobre mis propios pies. Todo sucede en cámara lenta. Mis bocetos salen disparados de mis brazos, mis manos agarrándolos frenéticamente mientras mi cuerpo sigue a los libros. Aterrizo duro, mis manos, y rodillas poniendo fin a mi caída. Después de un rápido vistazo a mis cosas para confirmar que no me rompí nada, la humillación me golpea porque acabo de caer sobre mi rostro en un pasillo lleno de estudiantes. Mi esperanza de que nadie se dé cuenta inmediatamente se desvanece cuando el sonido de risas resuena por el pasillo.

Mantengo mi cabeza baja para evitar que alguien vea mi rostro caliente, y rojo por la vergüenza.

—Muy chistoso, ¿no? —Oigo una voz familiar, y me quedo quieta, con el aliento atorado en mis pulmones —. ¿Y nadie se atreve a ayudarla?

Alcanzo mi boceto del suelo, al mismo tiempo que una mano me ayuda con el otro. Levantando mi cabeza de golpe, me encuentro con los ojos azules de Neal.

—Fue un golpe muy duro. ¿Estás bien?

—Sí, estoy bien. —balbuceo —. Gracias por... —Me siento demasiado humillada para terminar el pensamiento.



Jessica Rivas

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#646 en Novela romántica

En el texto hay: romance, amor, dolor

Editado: 26.03.2019

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