Meliflua

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CAPÍTULO 02

Segunda muerte

 

El sonido de sirenas, luces y personas uniformadas rodeaban el edificio BC01, de leyes. Quise creer que era una clase de lección, pero la idea se volvió de lo más estúpida cuando un cuerpo inerte salió en una camilla.

—Li-Liam— tartamudeé hacia mi compañero.

—Vamos— fue su única respuesta. El pánico estaba inyectado en mi cuerpo y no podía moverme; era completamente distinto escribir estas escenas que vivirlas—. Dije que vamos— repitió tomando mi mano y haciéndome avanzar hacia el lado contrario de la escena.

—¿A dónde vamos?— pregunté al notar que caminábamos en dirección contraria a nuestro edificio. Liam soltó mi mano avanzando a mayor velocidad, lo imité.

—¿No querías hacer esas estúpidas compras?— contestó de forma gélida. No repliqué, no tenía ganas de volver a discutir.


 

Minutos antes...


 

Tomé un sorbo de mi malteada de frutilla mientras salía de la cafetería, revisé los mensajes de mi celular y solo uno capto mi atención.

 

"Mía, debes presentar una idea rápido porque no creo que paren hasta que hables. Ya llegó a los medios de comunicación.

 

-Ann"

 

Suspiré y abrí la puerta de la cafetería para comenzar mi camino hacia donde sea necesario. Thank u, next comenzó a sonar en mi celular y evitando llamar la atención contesté sin revisar.

¿Leíste lo que te envié?— Ann habló. Rodé los ojos—. ¡La tendencia que hicieron en Twitter llegó hasta a televisión! El libro va a ser un éxito.

—Sí— contesté simple.

¿Y ya tienes algo? Porque estoy recibiendo llamadas a diario y la verdad se volvió algo irritante— suspiré.

—No lo sé, Ann. Acabo de llegar, esto es nuevo para mí.

Lo sé, lo sé— suspiró—. ¿Hablaste con tus padres?

—Ni siquiera contestaron mis mensajes— respondí sin importancia.

¿Cómo pueden no preocuparse nunca por su hija? Es totalmente i...— impacté contra un cuerpo y mi celular junto a la malteada cayeron conmigo. Elevé la vista encontrándome con unos ojos celestes desconocidos para mí. Extendió su mano y agradeciendo la tomé.

—Hola, bonita. Soy Iver, un gusto— sonrió. En cuanto estuvimos a la misma altura pasó su brazo por mis hombros con completa confianza. Tenía aliento a cerveza—. ¿Tú quién eres?— preguntó.

—Mía— contesté quitando su brazo de mis hombros. Observé la malteada en el suelo; cinco dólares a la basura.

—Te haces la difícil— rió—. Eres más bonita de como Nick te describió— en cuanto lo nombró Nick apareció en mi campo de visión; hablaba con un chico moreno que no elevaba la vista del celular y su rostro reflejaba molestia por algo que el desconocido le decía—. Liam es suertudo de compartir habitación contigo— siguió y suspiré. Finalmente Nick nos miró desde la cancha de fútbol.

—Iver, deja en paz a Mía— Nick se acercó junto al otro chico. Aproveché la distracción para observar mi celular; se encontraba apagado. Ann me mataría por cortarle.

—¿Te enteraste de lo que hizo Nibbas?— Iver elevó las cejas hacia Nick ignorando sus palabras.

¿Qué hizo Nibbas?

—Me lo acaba de decir Jarek— rodó los ojos. Y ahí lo razoné; Jarek, el chico que hizo la reunión por Denian. Volví mi vista hacia él. Ni siquiera elevó la vista del teléfono al oír su nombre—. ¿Y qué hacías por aquí, Mía?— finalmente volvió su atención a mi.

—Vine a gastar mis 100 dólares adicionales— le sonreí. Durante mi noche de insomnio había leído las reglas y me encontré con la gran noticia de que podía consumir 100 dólares en cualquier local del centro, y claramente aproveché el bug.

—¿Así que ya recorriste con Liam el centro?— sonrió y fruncí el ceño—. Tiene la responsabilidad de hacerte una visita guiada— aclaró. Negué.

—Hablando de ese gay— murmuró Iver arrastrando las palabras. Los cuatro guiamos nuestra vista hacia la disquería, Liam salía de allí y se colocaba su capucha.

—¡Liam!— Nick gritó. Liam elevó la vista del suelo hacia nosotros y con molestia elevó una ceja esperando a que el rubio hablara—. ¡Ven!— Liam lo pensó por unos segundos y finalmente caminó hacia nosotros.

Cuando finalmente se encontraba junto a nosotros detuvo su vista en mí por unos segundos y luego la volvió a Nick en completo silencio. Fruncí el ceño hacia él. Ayer habían peleado, ¿por qué tan sumiso?

—¿Nuestra madre no te había dicho que le dieras la visita a Mía?— Nick frunció el ceño hacia él y Liam suspiró con molestia.

—Tu madre, Nick. Tuya, no mía— corrigió con desgana, como si lo hubiera hecho incontables veces. Nick rodó los ojos—. Pensaba hacerlo ahora— suspiró Liam volviendo su vista a mí. No quería que lo hiciera por obligación, o por quién sabe que pasaría si se negaba—. ¿Vamos?— me preguntó. Asentí por inercia.

Sin aviso previo Liam comenzó a caminar en dirección contraria, troté para seguirlo.

—¡Hasta luego, gemela sexy!— gritó Nick cuando ya alcancé a Liam. Regresé mi vista a él y le sonreí.

—¿Cuál será el primer sitio que visitemos?— le pregunté a Liam. En cuanto hice la pregunta no contestó, supuse que tenía el volumen de los auriculares lo suficiente alto como para no escucharme—. Quiero comprar algunas cosas— murmuré.

—El apartamento— contestó finalmente con desgana. Suspiré. ¿Por qué era tan cohibido? ¿Tendría relación con lo que Iver dijo? A lo mejor la sociedad lo cohibía.

—¿Sos gay?— pregunté luego de unos segundos en silencio y Liam se detuvo para fijar su vista en mí.

—¿Qué?— preguntó con confusión.

—¿Sos gay?— repetí.

—¿Qué? ¡No!, que asco—contestó frunciendo el ceño—. ¿De dónde demonios sacaste eso?— regresó su vista al frente.

—Iver lo dijo— contesté sin quitar mi vista de él mientras volvíamos a avanzar.

—¿Y tú le crees a ese idiota?



M a r t h a

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En el texto hay: misterio, internado, romance

Editado: 06.02.2019

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