Menor Que Tú

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CAPÍTULO 83

Aún no había salido de mi habitación, anoche había pasado horas dando vuelta en mi cama pensando en que Alec estaba bajo el mismo techo que yo, a tan sólo unos metros; al otro lado de mi puerta. Había estado rememorando nuestro beso allá afuera y todos los momentos que habíamos pasado juntos. Sabía que tendría que hablar con él, tenía que aclararle que había tomado una decisión definitiva, una que realmente me dolía, pero que sabía que era la correcta.

Había estado pensando mucho en otras cuestiones, como en que las cosas entre nuestras familias nunca volverían a ser iguales. Nunca podríamos volver a juntarnos todos sin que las cosas se volvieran incómodas. No podía evitar pensar en que mamá realmente tenía razón, si las cosas no funcionaban entre nosotros, nada volvería a ser igual entre ambas familias, tal vez las cosas entre mamá, Christina y James no cambiarían tanto, pero estoy segura de que conmigo las cosas jamás podrían volver a ser iguales, realmente no deseaba tener tanto contacto con todo lo que me recordara a Alec.

También pensé en mi deseo de conseguir un trabajo fijo en la empresa. Ese era mi propósito desde que entré a la universidad y ahora sólo podía pensar en lo que sería ver a Alec, a Raechel o a cualquier empleado después de que todos se hubieran enterado del compromiso de Alec y Raechel cuando hace sólo unos días él estaba conmigo. No toleraba la idea de tener que verlo todos los días en la empresa, ni a Raechel.

No tengo idea de a qué hora mi mente había dejado de dar vueltas y había caído dormida. Cuando desperté eran las ocho de la mañana. Me levanté de la cama y fui a darme una ducha, en cuanto salí me cambié y mientras me peinaba frente a mi tocador, vi en el joyero de mi tocador el collar que Alec me había regalado, me lo quitaba todas las noches al dormir, lo tomé y lo miré, entonces vi la pulsera en mi muñeca, esta nunca me la quitaba, sentí un dolor y un vacío dentro de mí con sólo verlos a ambos.

Dejé el collar en el joyero, e inmediatamente procedí a quitarme la pulsera, también la dejé en mi joyero. No quería usar ninguno de los dos nunca más, el sólo verlo me causaba dolor.

Cuando terminé de peinarme, tomé mi computador y me senté con ella en mi cama, después de que Alec, me había dicho que tenía que casarse con Raechel ya había pensado en que no podría poner de nuevo un pie en la empresa después de que ellos se casaran, que sería demasiado humillante para mí, incluso antes de terminar mi currículum había comenzado a buscar otras opciones de trabajo en la ciudad, en otras ciudades del estado e incluso fuera de él, pero descarté la idea, quería seguir persiguiendo mi sueño de trabajar en la empresa. Ahora tenía una determinación diferente, no volvería a la empresa, buscaría trabajo en otro lugar, preferiblemente algo lejos de Denver o Colorado.

Busqué las páginas de otras empresas, lo que me interesaba era la publicidad, así busqué algo que se relacionara y encontré algo disponible en Florida, precisamente en Miami. No había tantas posibilidades de que pudiera conseguir el trabajo, pero tenía casi dos años de experiencia trabajando en la empresa del señor James y algunas prácticas profesionales durante la universidad, no perdía nada con intentarlo, envié por correo mi solicitud de empleo y mi currículum, ahora sólo me quedaba esperar una respuesta. Cuando terminé con eso ya eran las nueve, dejé mi computadora y me dispuse a salir de mi habitación.

No tenía idea si es que Alec ya estaba despierto, o si es que aún seguía ahí, una parte de mi deseaba que ya se hubiese ido, realmente no deseaba verlo, pero por otra parte sabía que teníamos que hablar y era mejor hacerlo ahora, dejar las cosas claras de una vez y terminar con esto.

ALEC:

Cuando me desperté en la mañana, lo primero que noté, fue que no me hallaba en mi cama, sino en algo como un sofá, cuando abrí los ojos me di cuenta de que efectivamente estaba recostado en uno, cuando recorrí con mi vista el lugar en el que me encontraba me di cuenta de que me hallaba en el departamento de Lía y Lucy, me sentí un poco aturdido. ¿Qué hacía aquí?

Recordaba perfectamente haber venido a su edificio, pero no había intentado llamar a su departamento, ni siquiera había salido de mi auto, simplemente me alejé de aquí y me fui a un bar, y... al parecer, había tomado un poco de más.

Miré hacia la ventana de la sala, tratando de hacer memoria, generalmente las pocas veces que llegaba a embriagarme era capaz de recordar lo que hacía y estar medianamente consciente de ello. Me esforcé por recordar y entonces poco a poco las cosas llegaron a mi mente, inmediatamente me sentí avergonzado de mí mismo y totalmente estúpido.

Llevé mis manos a mi cabeza, traté de enderezarme en el sofá, pero me dejé caer casi inmediatamente hacia atrás, dejando salir un quejido, mi cabeza dolía. Miré hacia el reloj de pared en la sala, eran poco más de las nueve, ya debería estar en la empresa. Pensé en que tal vez papá me estuvo llamando porque no había llegado al trabajo, llevé mis manos a los bolsillos de mi pantalón para buscar mi teléfono y ver si no tenía llamadas perdidas de él, pero dejé eso al sentir de nuevo el dolor en mi cabeza. Solté un suspiro y finalmente me enderecé bajando mis pies del sofá, tenía puestos mis calcetines, pero no mis zapatos, miré hacia abajo y allí se encontraban, a los pies del sofá.



ivi-matsu99

Editado: 25.05.2019

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