Menor Que Tú

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CAPÍTULO 11

Han pasado casi dos semanas desde que fuimos a visitar la tumba de papá y estos días me he divertido mucho con Alec, salimos mucho con su madre mientras su padre arregla asuntos de su empresa. En dos días ellos regresarán a Denver y pasaré la siguiente semana con mamá antes de regresar nosotras también a Denver.

—Lía, ya tengo que irme — dijo mamá.

—Sí, mamá — contesté.

—Alec, asegúrate de que Lía no se duerma tarde — dijo mamá a Alec.

—Sí, señora Elizabeth — contestó Alec.

—Y no vean películas de terror o Lía no podrá dormir — dijo tomando su bolso y saliendo de nuestra habitación de hotel.

—¡Mamá! — me quejé.

Mamá saldría con los padres de Alec esta noche y para no dejarme sola Alec se quedaría a cuidarme.

—¿Quieres ver una película? — preguntó Alec.

—Sí, veamos ésta — dije mostrándole una película de terror.

—Tu madre dijo que nada de películas de terror — dijo y yo hice un puchero, a mamá no le gusta que vea películas de terror, la última vez que vi una, ella tuvo que dormir conmigo ya que yo estaba aterrada.

—Mejor veamos ésta — dijo mostrándome una película animada.

—Está bien, pero tengo hambre — dije mientras Alec iba a poner la película en la sala.

—Tu madre dejó lasaña en la nevera para que cenemos.

Comenzamos a ver la película mientras comíamos en la sala de la habitación, nos reímos mucho con la película ya que era muy graciosa, cuando terminó pusimos otras dos películas, pero cuando la tercera película comenzó mis ojos comenzaron a pesar y antes de darme cuenta me quedé dormida.

[...]

Escuchaba el sonido de la televisión, mi cabeza estaba recargada sobre algo muy firme junto a mí, me sentía muy cómoda en esta posición. Con dificultad abrí mis ojos y me encontraba recargada en el hombro de Alec, mi corazón aumentó su ritmo inmediatamente y me separé de él, entonces me di cuenta de que él estaba completamente dormido. Me acerqué nuevamente él y me quedé unos segundos admirándolo mientras dormía en el sofá, veía su rostro tan sereno y calmado, sus ojos cerrados, sus labios ligeramente entre abiertos, veía como su pecho subía y bajaba calmadamente y como algunos mechones rebeldes de su cabello castaño caían sobre su frente, no podía evitar admirarlo mientras dormía, él era simplemente perfecto, o al menos para mí lo era.

Lo vi moverse en su lugar y abrir pesadamente los ojos, sus hermosos ojos verdes me miraron y me aparté de él rápidamente.

—Lía — dijo mientras se enderezaba en el sofá — ¿me quedé dormido?, ¿por qué no me despertaste? – preguntó mientras frotaba sus ojos y se veía muy tierno.

—Yo también me quedé dormida y acabo de despertar — dije desviando la mirada.

—¿Qué hora es? — preguntó y volteamos a ver a el reloj en la pared, eran 10:30 pm, la película ya había terminado.

—Ya debes irte a dormir, le dije a tu madre que te irías a dormir temprano — dijo Alec poniéndose de pie y estirando sus brazos hacia el techo, yo no quería irme a dormir quería pasar más tiempo con él, quería seguir mirándolo dormir.

Alec quitó la película y apagó la televisión mientras yo me dirigía al baño para ducharme y cepillar mis dientes, al terminar me puse mi pijama y fui a la sala para despedirme de Alec antes de dormir.

Cuando entré a la sala vi a Alec recostado en el sofá, estaba profundamente dormido, me acerqué a él y lo vi dormir una vez más, podía pasar toda la noche mirándolo, era tan lindo, pero no podía estar despierta cuando mamá llegara y ya eran más de las once, tomé una manta de la habitación y cubrí a Alec con ella, me acerqué a su rostro, quité algunos mechones rebeldes de cabello de su frente y deposité un beso en su ahí mismo.

—Buenas noches, Alec — susurré y regresé a mi habitación para dormir.

[...]

Hoy era el último día que Alec y sus padres estarían en Miami y acordamos pasarlo todos juntos en la playa.

Almorzamos en un gran restaurante junto al mar, era una gran terraza con vista al mar, nunca había venido aquí, era un lugar muy hermoso y algo costoso, conocía este lugar, pero sólo lo había visto por fuera en los días que venía a la playa, nunca pensé que vendría aquí a comer, sabía que a este lugar sólo venían las personas más importantes de Miami, pero el señor James nos invitó y aunque mamá se negó, al final aceptó. La comida era deliciosa.

Después de almorzar fuimos a la playa, mamá sólo me dejaba entrar al mar bajo supervisión, por suerte Alec estuvo conmigo todo el tiempo.

Estaba junto al mar con Alec haciendo castillos de arena y notaba que cuando pasaba alguna chica linda en bikini Alec volteaba a verla enseguida, supongo que es normal que como a cualquier chico de su edad le atraigan las chicas, pero no me agrada que él voltee a ver a esas chicas.



ivi-matsu99

Editado: 25.05.2019

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