Menor Que Tú

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CAPÍTULO 28

—Cuéntame que fue lo que pasó con Susan, necesito saber todo — dijo Alec mirándome fijamente y yo desvié la mirada guardando silencio — Ryan — dijo incitándome a hablar.

Suspiré tomando valor para hablar. — Todo comenzó una semana antes de que tú y Susan fueran novios...

Le conté a Alec todo lo que pasó aquella tarde después de la escuela, cuando fui con Susan al parque de diversiones, Alec no hizo ningún comentario acerca de lo que le contaba, ni siquiera cuando le dije que la había besado ese día y que ella me había correspondido el beso, sólo escuchaba atento.

—...Eso fue lo que pasó, y cuando me dijiste que Susan y tú ya eran novios decidí olvidarme por completo de ella — terminé mi relato.

—¿Por eso comenzaste a salir con cualquier chica que se te ofreciera? — no pude evitar mostrar una pequeña sonrisa ladeada.

—Bueno, tenía muchas chicas detrás de mí y decidí aprovechar — dije y él bufó.

Sé que a Alec nunca le ha parecido mi forma de ver a las mujeres, no es que yo crea que las mujeres sólo sirven para "eso", desde lo que pasó con Susan traté de salir enserio con otras chicas, pero no podía evitar compararlas con Susan, así que dejé de tomarlas enserio y acepté a cualquiera que deseara complacerme, que para mi suerte eran muchas.

—Aquel día en mi cumpleaños, cuando nos dijiste que intentabas entrar a una universidad de Londres y te fuiste para juntarte con una de tus conquistas, Susan de un momento a otro se mostró cabizbaja, como si estuviera triste.

Recordé aquel día en su cumpleaños cuando fuimos a encestar al parque, recuerdo que recibí un mensaje de una de mis chicas y lo presumí abiertamente, normalmente no lo oculto, sobre todo cuando Susan está presente, tal vez parezca algo infantil, pero quiero demostrarle que no la necesito.

—Ahora entiendo por qué estaba así — dijo Alec — ella dijo que se sentía un poco mal, pero estaba así porque te irías a Europa. Dime una cosa Ryan — me miró atentamente.

—¿Qué cosa? — pregunté.

—¿Aún amas a Susan? — me sentí nervioso ante la pregunta, no respondí sólo desvié la mirada hacia una de las paredes de la sala — ella te ama.

No pude evitar sentir felicidad en mi interior, al saber que ella me amaba, pero decepción al darme cuenta de que escogió a Alec por tener una familia más adinerada que la mía.

—Ryan... tú demostraste ser un gran amigo al hacerte a un lado cuando Susan era mi novia, así que ahora... si tú la amas, entonces... yo...

—No — lo interrumpí, entendía a lo que se refería, hacerse a un lado para que yo pudiera estar con Susan — es muy noble de tu parte Alec, pero no quiero estar con alguien que utiliza a las demás personas para su propio beneficio — dije seriamente — no quiero estar con Susan.

Mentí, a pesar de todo, desearía estar con ella, pero no a costa de mi mejor amigo. Lo que sentí al ver a Alec junto a Susan durante casi tres años fue horrible, él no tiene porque pasar por eso, sé que él también la ama.

—¿Estás seguro, Ryan? — se vio incrédulo.

—Vale más una amistad que una chica — dije con una sonrisa y Alec también sonrió — chicas hay muchas, hermano.

—Eres un verdadero amigo — dijo Alec con una sonrisa — gracias por decirme la verdad — dijo un poco cabizbajo.

—Sé que debí haberlo hecho hace mucho tiempo — dije de la misma forma, hubo un pequeño e incómodo silencio.

—Ya tengo que irme — rompió el silencio y se puso de pie.

—Está bien — dije e igual me puse de pie para seguirlo hasta la puerta — nos vemos el lunes, amigo — Alec asintió y salió de mi departamento.

Regresé a mi sofá y tomé mi cabeza entre mis manos recargando los codos sobre mis piernas y solté un grito de frustración, no podía creer todo lo que estaba pasando. De todo lo que había escuchado hoy, lo que más impacto causaba en mí, era una sola cosa, Susan me ama.

[...]

Me levanté muy temprano ni siquiera había podido dormir anoche, pensando en todo el asunto de Susan, me levanté y me dirigí a la ducha para asearme.

Salí del baño y me vestí con algo cómodo, ya que era domingo no tenía que ir a la oficina de mi padre y humillarme trabajando como mensajero, el domingo tenía el día libre. 

Me senté en la sala a desayunar y ver televisión, no tenía ánimos de salir, así que me quedaría en casa todo el día viendo televisión, pasaron unas horas y mi celular sonó, lo tomé de la mesa frente a mí y al ver el nombre de Susan en la pantalla mi corazón dio un salto, ¿por qué me llamaba?, lo pensé unos segundos y tomé la llamada.

—¿Hola? — contesté.

—Ryan, ¿estás ocupado? — escuché la voz de Susan. Quería decirle que no podía hablar ahora y colgarle, pero al mismo tiempo quería hablar frente a frente con ella y confrontarla.



ivi-matsu99

Editado: 25.05.2019

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