Menor Que Tú

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CAPÍTULO 31

—¿Qué te parece este? — preguntó Lucy, pidiéndome mi opinión sobre el vestido que tenía puesto, estábamos en una boutique, una de las que era dueña la señora Harris, tenía unas cuatro en la ciudad. Lucy ya se había probado unos ocho vestidos y no se decidía por uno.

—Ese es un modelo muy reciente de nuestros diseñadores — dijo la chica encargada de atendernos, la pobre tal vez ya estaba fastidiada de nosotras. Llevábamos como una hora buscando vestidos o bueno Lucy estaba buscando yo sólo estaba acompañándola.

—Ese es muy lindo — opiné viendo el vestido que Lucy portaba, era ajustado en la parte de arriba y suelto en la parte de abajo, de un color azul celeste, arriba de las rodillas y con detalles de pedrería al frente.

—Eso has dicho de todos los anteriores — se quejó Lucy.

—Te acabaras la tienda, ¿no puedes decidirte por uno? — dije ya cansada.

—No puede ser cualquier vestido, es para el baile de graduación, tiene que ser único — replicó Lucy. Era una exagerada, sólo era un baile.

En una semana era nuestra graduación de la secundaria y el baile de graduación. Lucy estaba muy emocionada por el baile, yo por mi parte, ni siquiera pensaba ir, Lucy insistía mucho en que fuera, pero todas nuestras compañeras irían con pareja y yo no tenía con quien ir. Algunos chicos me habían invitado, pero los rechacé a todos y Lucy no dejó de regañarme por ello, ella iría al baile con su novio, Scott, un chico de otro grupo, bastante egocéntrico y atractivo, que trae loca a Lucy, creo que Lucy es demasiado buena para él.

—¿Crees que a Scott le guste? — preguntó Lucy mirándose al espejo.

—No lo sé — dije con cansancio — no creo que a él le interesen los vestidos, con que te veas bien basta.

—Quiero que a él le guste — insistió Lucy.

Suspiré con cansancio — su color favorito es el rojo, ¿no? — recordé que Lucy lo había mencionado hace unos días, mi amiga asintió — entonces busca un modelo en rojo.

—Tienes razón — estuvo de acuerdo — ¿tiene este modelo en rojo? — preguntó a la chica encargada.

—Claro, en un momento se lo busco — dijo la chica, la pobre ya debería de estar harta.

[...]

—Aún puedes ir — insistió Lucy.

—Olvídalo Lucy — me quejé — aunque quisiera ir no iría con ustedes de mal tercio.

Estábamos en casa de Lucy, esta mañana había sido nuestra ceremonia de graduación y en unos minutos era el baile, Lucy aún insistía en que fuera, yo estaba recostada en su cama mirándola mientras ella estaba maquillándose, tenía puesto el hermoso vestido rojo que había pedido hace una semana en la boutique. Me había pedido que viniera a su casa para ayudarla a rizar su largo cabello rubio, sabía que sólo quería que viniera para convencerme de ir al baile, ya que ella es la experta cuando se trata del arreglo personal y en realidad no necesitaba mi ayuda.

—Vamos, Lía, tienes quince años, divierte un poco — volvió a insistir — puedo prestarte un vestido y zapatos si lo necesitas.

—Ya te dije que no pienso ir, no me gustan los bailes — insistí, Lucy era muy persistente.

Este semestre había habido un baile de primavera al que no había ido, también algunas compañeras habían hecho fiestas fuera de la escuela, sólo había ido a una, y sólo por insistencia de Lucy. Me había pasado toda la fiesta sentada tomando refresco y rechazando a los chicos que intentaban sacarme a bailar, después de todo no soy muy buena bailando, mientras, Lucy no dejaba de bailar con Scott y nuestras compañeras.

—¡Lucy!, ¡Scott está aquí! — escuchamos a la madre de Lucy, al parecer Scott había llegado por ella.

—Llegaron por ti — dije y Lucy sonrió.

—¿Qué tal me veo? — preguntó Lucy dándose una vuelta.

—Te ves hermosa — aseguré con una sonrisa.

Bajamos al primer piso de la casa de Lucy, su casa era mucho más grande que la mía, sus padres no eran millonarios, pero si tenían buena posición económica.

—Te ves hermosa, Lucy — dijo Scott en cuanto vio a Lucy bajar las escaleras — digna de mí — agregó egocéntricamente y yo rodé los ojos, su ego era tan grande que podría ser aplastado por él.

Lucy sólo sonrió ante su comentario, a ella no le importaba en absoluto que Scott actuara así. La madre de Lucy les tomó muchas fotos antes de que Lucy y Scott se fueran, después me llevó a casa.

Esa mañana después de la ceremonia de graduación convivimos unas horas con nuestras familias en una pequeña reunión en la cafetería, y ahora, ya que había decidido no ir al baile de graduación, no tenía nada que hacer.

—Estoy en casa, mamá — anuncié en cuanto entré a casa.

—¡Estoy en la cocina! — escuché la voz de mamá, enseguida sentí un delicioso y familiar olor que llegaba a la sala desde la cocina.



ivi-matsu99

Editado: 25.05.2019

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