Menor Que Tú

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CAPÍTULO 65

—Vamos — dijo Stephen extendiendo su mano hacia mí, yo la tomé con una sonrisa, me levanté de nuestra mesa y nos dirigimos a la pista de baile.

—¿Quieres bailar? — escuché a Logan preguntarle a Lucy.

Miré sobre mi hombro para verlos, mi amiga dio una sonrisa algo forzada y tomó la mano que Logan le ofrecía, pero fue como de mala gana. Sería bueno que ella tratara de disimular un poco su actitud, actuaba como si estuviera disgustada por algo, así había estado desde que habíamos llegado al salón, entendía la razón, pero esto en realidad no era culpa de Logan, ella lo había rechazado y él tenía todo el derecho de salir con quien quisiera.

La canción que la banda contratada tocaba, era lenta. Stephen tomó mi cintura y me atrajo hacia él mientras me sonreía. No muy lejos de nosotros, a nuestra izquierda, se hallaban Lucy y Logan. Mientras bailábamos miré sobre el hombro de Stephen, a unos metros de nosotros se hallaban Alec y Raechel. Decidí no prestar atención a ellos, no había ni compartido una mirada con Alec desde que había llegado a la iglesia, durante toda la recepción había tratado de mirarlo lo menos posible, realmente no tenía intenciones de hablar hoy con Alec a menos que fuese necesario.

Cuando la pieza terminó, en seguida la banda comenzó a tocar otra canción también lenta, vi a Logan y Lucy ir nuestra la mesa, Stephen y yo nos quedamos en la pista de baile. Mientras dejaba que él guiara nuestros pasos durante la canción, me atreví a mirar de nuevo sobre su hombro, esta vez la mirada de Alec también cayó sobre la mía, lo vi separarse un poco de Raechel, tomarla de la mano y acercarse a nosotros, sentí mi cuerpo tensarse un poco y mis pasos se volvieron algo torpes, al llegar a Stephen, Alec, tocó su hombro, Stephen y yo nos detuvimos y él se dio la vuelta para ver a Alec.

—Me permites esta pieza con Lía — dijo Alec mirándome con una sonrisa.

Stephen me miró un segundo como preguntando si estaba de acuerdo, por un momento pensé en negarme, pero no lo hice, sólo asentí con una ligera sonrisa, en realidad me sentía algo incómoda, pero no pude negarme, tal vez no quería negarme.

—Claro — accedió Stephen y se hizo a un lado para después dirigirse a Raechel — señorita Steel, ¿me permite esta pieza? — extendió su mano hacia ella, Raechel la tomó no sin antes dirigirme una fría mirada.

Si las miradas mataran, con esa mirada, yo ya estaría muerta. Veía en mi futuro a Raechel molesta, pesada y odiosa conmigo, más que nunca, sentía que por sólo bailar con Alec frente a ella, tendría muchos problemas.

Cuando sentí la mano de Alec en mi cintura acercándome a él, salí de mis pensamientos, con su otra mano entrelazó nuestros dedos y elevó nuestras manos para comenzar a movernos al compás de la música, un escalofrío recorrió mi cuerpo y se me cortó la respiración por un momento. Miré Alec a los ojos y él me miró con una cálida sonrisa, hace meses que no lo veía sonreírme así, desde que había ido con él a ver las sortijas para Ryan y Susan. Como si fuera algo automático en mí, las comisuras de mi boca se elevaron formando una sonrisa, aun cuando me sentía algo nerviosa.

—Mírate — dijo Alec — cómo has crecido, ¿dónde quedó aquella niña? — dirigí mi mirada a su hombro para no tener que verlo a los ojos, tener su mirada fija en la mía, me hacía sentir más nerviosa.

—Sigue aquí — dije aún sin mirarlo — sólo creció.

—Y cambió — esta vez sí dirigí mi mirada a su rostro, él seguía sonriéndome y hasta este momento no me había dado cuenta de que yo también.

—Yo no cambié — negué sin dejar de sonreír.

—Claro que sí — insistió — o tal vez cambiamos.

—Tal vez — regresé mi vista a un lugar indefinido en su hombro — tú ya no juegas videojuegos, no vas todas las tardes al parque a encestar, Lucy y yo ya no vamos a patinar, y mira Ryan — dirigí mi vista a las parejas a nuestra derecha entre las cuales se hallaban Ryan y Susan bailando, y mirándose él uno al otro como si no existiera nada más en el mundo — creo que él es quien más ha cambiado.

—No sólo eso — insistió y volví a mirarlo su sonrisa ya no era igual, era más nostálgica — nosotros; las cosas entre nosotros, cambiaron.

—¿A qué te refieres? — lo miré extrañada.

Sabía que las cosas entre nosotros habían cambiado mucho desde que él había vuelto a Denver, pero no entendía en qué sentido él decía que las cosas entre nosotros habían cambiado.

—No lo sé — dejó salir un ligero suspiro, su mirada se apartó de la mía y se dirigió a un punto indefinido detrás de mí — antes éramos... más unidos y ahora... siento que nos hemos distanciado.



ivi-matsu99

Editado: 25.05.2019

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