Mensajes a la Nerd

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CAPITULO 4

Rosalie

La escuela fue un total  martirio y más porque tuve que hacer equipo con el imbécil de Marcus y ahora tenemos un trabajo de química, juntos, ahora tendre que pasar un poco mas de tiempo con ese idiota, no quiero tener que hacer las cosas por el, no quiero tener que estar con el haciendo el trabajo ¿puede mi vida ser peor todavía?

-Vaya, ¡¡pero si es la nerd rata de biblioteca!!- sip, mi vida puede llegar a ser peor. Esa es Tatiana, la novia de Marcus y la zorrista mayor, aunque pienso que la mayor es su supuesta mejor amiga.

-Vaya, pero si es la zorra más grande de la Universidad- le digo con burla ya que ella se ha metido con media Universidad al igual que en la secundaria.

-A mí me respetas, maldita rata de biblioteca- y me abofeteo, yo me quedé con la cara hacia donde no la pudiera ver y estaba contando hasta mil de ser necesario, para no saltarle arriba, a mí nadie me golpea y tenía ganas de dejárselo claro.

-Tatiana, ¿pero qué demonios te pasa? - dijo mi hermano llegando donde estábamos, él sabe lo que le pasa a todo aquel que osa a pegarme.

- La maldita nerd me insultó- dijo la muy perra señalandome con una de sus manos, sentí una mano tocar mi cara y creí que era la de mi hermano, pero ese tacto no era igual, conozco las manos de mi hermano al tocarme.

- ¿Y qué fue lo que te dijo? Algo que no fuera mentira supongo- definitivamente no era mi hermano, era Marcus.

-Mira Marcus, saca a tu zorra de aquí, porque yo la mando al hospital, eso te lo juro- mi voz sonó muy gruesa para como yo quería, tanto asi que me lastimaba, mi enojó incremento aún más cuando la muy puta volvió a abrir la boca.

- ¿Y qué me haría la rata biblioteca? - si no cierra la boca se va a lamentar- Tú no eres nadie para amenazarme, ni siquiera tus padres te quieren- y esa, señoras y señores fue la gota que derramó el vaso, con mis padres nadie se mete.

-No debiste decir eso- dije ya con la cólera por las nubes.

Vi a mi hermano con una pequeña mueca de dolor por lo que ella dijo por lo que aparte a su amigo y yo me lancé hacia la perra de Tatiana. Nadie tiene derecho a hablar de esa manera de mi o de mi familia, nadie puede decirme lo que mis padres sienten o no por mi sin importar lo que haya ocurrido en el pasado, a nadie le da derecho de que hable sobre ello.

Es verdad que mi padre es un hombre estricto, pero mis hermanos y yo somos lo más preciado para él, aún él sea un mujeriego, y mi hermano por igual, yo soy lo que ellos más cuidan y protegen, mi hermano sabe que me se defender, por eso no se mete en mis asuntos. Mi padre y mi hermano temen perderme una vez mas. Se que mi madre nos abandonó por ir tras un hombre de dinero, pero es mi madre y ella siempre estará cuando la necesite, mas bien cuando mi hermano la necesite, aunque se haya ido de casa, nunca dejamos de mantener el contacto, ella nos a apoyado mucho a mi hermano y a mí.

Y por último, mis hermanos lo son todo para mí, mi hermano mellizo, el me ama tanto como yo a él, en la escuela no es como en la casa, en la escuela él está con sus amigos y yo con los míos, porque sí, tengo amigos, pero en casa, nos peleamos, jugamos, y en ocasiones dormimos juntos en la misma habitación y eso es lo que más amo de nuestra relación fraternal, estar juntos siempre.

Seguí pegándole a la zorra esa hasta que siento unos brazos fuertes que me sostienen de la cintura y me aleja de la perra, trato de pelear, pero me es imposible soltarme de su agarre, Queria seguir golpeandola, queria dejarla peor de lo que ya estaba.

-Отпусти меня, чертов идиот- le dije a quien fuera que me sostuviera, si, aveces me da por hablar en ruso cuando me enojo (sueltame, maldito idiota, que la voy a matar).

-Tranquila, cálmate, shh- me susurraba al oído, no sé porque, pero el tan sólo escuchar su voz en mi oído y sentir su aliento con olor a menta cerca de mi cuello, me tranquilizaba, es como si el tuviera ese control sobre mí que ni siquiera mi padre tiene, ni mi hermano, que no tengo sobre mí misma desde hace años.

Le di la cara para enfrentarlo y fue un grave error, su boca quedó a centímetro de la mía, tanto así que nuestros labios casi se rozaban y eso me ponía nerviosa, eso me hacía sentir como no me sentía hace tiempo con nadie. Me zafe de su agarre, tome mis cosas, mire una última vez a esa maldita perra y salí de ese lugar, no dije nada por lo que me abri paso ante la multitud para ir directo hacia el estacionamiento donde estaba mi auto y donde mi loca amiga me esperaba.

-Vaya, recuérdame no hacerte enojar NUNCA- dijo remarcando la última palabra, yo sólo reí, ella es la única que me puede hacer reír en momentos como este, por eso es que amo a mi mejor amiga.

-Ya sabes lo que puede pasar cuando me enojó, lo has vivido durante mucho tiempo- le digo recordando las veces que he golpeado a mi hermano, muchas fueron accidentes, pero otras fueron intencionales, todo ocurrió después de haberme recuperado por lo que paso- Ya vámonos, que a mi padre no le gusta esperar.

Ambas nos subimos a mi hermoso carro y nos fuimos para la empresa de mi padre, me espera una buena regañada y un castigo, pero no será tan largo al decirle mis motivos, también habrá exageración al máximo por lo roja que esta mi mejilla derecha. Sólo espero que no me quite el auto como la última vez, el tiene que saber que no me puedo dejar humillar de nadie, no puedo dejar que nadie diga una maldita palabra que pueda herir los sentimientos de mi hermano porque el es lo mas importante para mi y esa perra no tenia ningun derecho a decir que mis padres no me quieren enfrente de el.



Lizzy Rosario

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En el texto hay: asesinos, amor, playboy

Editado: 05.04.2019

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