Mente zombie

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Esto era un día normal

A la gente a veces le preguntan ¿si tu pudieras regresar en el tiempo y cambiar algo de lo que has hecho, lo harías?, yo si dudar respondería “si” las personas que dicen cursilerías como “no, mi vida es perfecta, no cambiaría nada’’ son estúpidos ¿no?, yo he hecho cosas por las cuales me arrepiento, por mis actos más de la mitad de mis amigos han muerto y la otra mitad están presos.

Pero al parecer estoy haciéndolo todo mal, se supone que cuando narras algo tienes que empezar por el principio o al menos plantear la situación.

Entonces habrá que retroceder un poco, solo un poco antes de los zombies.

Pues bien…aquí vamos.

Veo al pizarrón aburrida ¿Cómo quieren que calculemos la profundidad de una piscina irregular si solo nos dan su diagonal? Volteo a ver a Chucho, uno de mis mejores amigos quien escribe frenéticamente la tarea atrasada de inglés en su respectiva libreta sin prestar la más mínima a tención al problema de matemáticas que tantas molestias me causa.

-Pss, chucho- le susurro mirando de reojo al maestro que revisa minuciosamente las listas de asistencia sobre su escritorio ya desgastado tras los años de uso. Frente a él varios de mis compañeros de clases se forman en fila con la expectativa de entregar las consignas atrasadas y obtener aunque sea el 50% de su valor para así pasar el bimestre.

-Mande- me responde mi amigo

-¿Sabes dónde está Peter? No ha venido y él está en mi equipo de teatro, si no aparece nos afecta a todos.- Chucho sonríe y suelta una leve carcajada antes de cerrar bruscamente la libreta de inglés dando a entender que terminó de copiar, se acuesta relajado en su asiento y sube los pies en la paleta de escribir

-Seguramente quedó en coma después de la cachetada que le dio su mamá al enterarse que reprobó más de cuatro materias- yo apoyo la barbilla en mis manos, si Peter no llegaba iba a ser un problema, no era porque él realmente me importara si no que mi calificación dependía de eso. La clase seguía, perdida en mis pensamientos lo único en lo que puse atención fue en la frase final del profesor

-Y es así como las moléculas y el número de Avogadro se relacionan- pero seguramente para molestarlo un compañero, llamado Edson le pregunta

-¿Y eso que tiene que ver con la navidad?- haciendo alusión a la época en la que estábamos, todo el salón con excepción del maestro estalla a carcajadas. El timbre suena indicando el cambio de clase. Recogemos nuestras mochilas y empezamos a dirigirnos al salón que nos corresponde, estaba por entrar al aula cuando una voz a mis espaldas me detiene

-Fájate la camisa-me ordena un prefecto, yo ruedo los ojos y respondo mientras me la fajo

-¿Por qué hacemos esto? Ahorita que entre al salón me la voy a volver a desfajar y usted solo perdió el tiempo- El prefecto me responde lo mismo que respondió las otras 100 ocasiones que me dijo que me fajara la camisa

-Son las reglas y se deben de respetar, usted debería ser el ejemplo para los demás- suelto un gemido en forma de queja y repongo

-Pero si la camisa bajada se ve horrible, es incómodo y antiestético. No es como que si me fajo la camisa me ayuda a ser más inteligente- hago que el prefecto por lo menos suelte una risita

-Tu hermano decía lo mismo, supongo que debimos pensar que ibas a ser igual- yo sonrío antes de entrar al salón y sentarme junto con mi equipo de esa materia. Teníamos que traducir un experimento que estaba escrito en francés.

-Se supone que tienes que agarrar comida, taparte la nariz y probarla- les traduzco

-¿Y con qué objetivo?- pregunta mi mejor amigo Alejandro mientras se besuquea a escondidas de la maestra con una de nuestras compañeras que está sentada en la mesa de al lado.

-Pues se supone que al probarlo sin oler no te debería saber la comida- respondo observándolos incómoda

-¿Cómo no va a saber? Si te tapas la nariz y te comes un tomate ¿Por qué no sabría?- comenta indignada Paulina

-Porque ojos que no ven corazón que no siente- dice Peter mientras se sienta relajado sin ninguna preocupación por haber llegado tarde

-Pero eso no tiene ningún sentido estamos hablando de la nariz y tú te refieres a los ojos- le reclama Paulina mientras termina de copiar la traducción en su libreta, oigo que discuten sobre cómo pueden distraer al maestro de historia y así perder clase, me empiezo a perder entre mis pensamientos hasta que la voz del director retumba entre los altavoces.

-Se convocaban a todos los alumnos al patio principal de la escuela para dar un mensaje especial a la brevedad posible- Nos formamos como era la costumbre, en filas paralelas, pero de repente en lugar de que el director apareciera, nos rodearon un montón de soldados que nos apuntaban con sus armas mientras nos gritaban ‘’No se muevan’’ o ‘’Quédense quietos’’ o cosas por el estilo, como nosotros estábamos ocupados estando asustados y desconcertados no nos dimos cuenta que en el lugar del director estaba un hombre calvo con barba de candado que nos dijo con voz super monótona



Zagred L.M

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En el texto hay: zombies, misterio y amor, juveniladulto

Editado: 12.08.2019

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