Mente zombie

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Odio los tenis con mal agarre

Corro hasta llegar a la puerta 337 y cuando esta se abre encuentro a mi hermano Gustavo un niño no muy alto de pelo café oscuro cortado al ras en la parte de atrás y largo por enfrente, aún vestido con el uniforme de la escuela, acostado leyendo un libro .Pero apenas me ve, tira el libro y me da un abrazo lo agarro por los hombros para convencerme de que es real pero él se retuerce riendo.

-Me haces cosquillas ¡Basta!- me dice entrecortadamente -Estás aquí, que bueno- los ojos se le iluminan y eso aumenta ligeramente mi positividad.

Yo en broma le respondo

-No, lo siento, antes de venir me encontré con calamar vampiro del infierno que me mató y ahora soy un fantasma, ¡Claro que estoy aquí!-

Él sonríe y me mira mostrándome que mi comentario no tuvo gracia, aun así suspira para decir

-Pensé que estaba solo, todo esto es muy extraño no he salido de aquí desde que llegue ¿Sabes si Lizy está también aquí? –

Yo niego con la cabeza, por la emoción del momento me había olvidado de mi hermana menor.

-Estaba pensando en ir a buscarla- me corrijo, no solo mis hermanos importan- buscarlos a todos para ponernos al día –

El rápidamente se desviste para ponerse el overol, los tenis y dice jalándome del brazo

-¡Pues vamos!-

Salimos de su habitación y le digo

-¿Por cuál lado tienes un buen presentimiento de buscar, del 337 para abajo o del 337 para arriba-

-Bueno, por lo menos si vamos descendiendo de número nos aseguramos de que no está ahí (o tal vez sí), pero si vamos ascendiendo quien sabe cuando terminemos, no sé cuántas personas estén aquí tal vez millones y nosotros solo somos 2 así que mejor…-

-Ya te entendí Gus, del 337 para abajo-

Empezamos a pararnos enfrente de cada puerta buscando algún rostro conocido, había chicos que realmente no teníamos idea de quienes serian y había habitaciones que estaban vacías, estábamos por el numero 165 cuando se escuchó en el pasillo la voz de una persona que decía ‘a partir de ahora hay un toque de queda, tienen 3 minutos para regresar a sus habitaciones, a cualquiera que encontremos fuera recibirá una amonestación’

-Ni que esto fuera una academia militar- murmura Gustavo

Él y yo corremos lo más rápido que podemos, cuando estás secuestrado en un lugar que no conoces es mejor no desafiar a la mujer que te habla por el altavoz en la primera noche.

Doblando la esquina del pasillo donde están nuestro cuartos con sus respectivos números solamente estamos a unos metros de llegar; Gustavo se dirige a su puerta e intenta frenar pero llevar unos ‘”tenis” (si se les puede llamar así) que tienen suela de fomi en un piso súper liso, no te dan el mejor agarre, así que Gustavo no logra frenar, la puerta del dormitorio se abre y el entra y creo que se estrella contra algo ya que yo sigo derecho he intento dirigirme a mi habitación pero los grandiosos zapatos hacen que siga en la dirección que iba y entro a una habitación donde todo está exactamente igual que la mía excepto por una cosa…un chico

A pesar de mi desconcierto más que nada por el reciente golpe al entrar, observo detenida mente al chico, es rubio con piel blanca pero bronceada, supongo que ha de ir mucho a la playa, creo que es algo alto pero no estoy del todo segura ya que yo estoy en el piso reubicándome para saber hasta dónde vine a parar

-Eh…esta creo que no es mi habitación- le digo algo apenada

-No, obviamente no- me reponde, por el tono de su voz no creo que esté muy grato con mi presencia.

-Bien…pues creo que me voy-

Me dirijo a la puerta pero cuando me paro enfrente esta no se abre, a mis espaldas me dice

-Las puertas están aseguradas, ya sabes, por eso del toque de queda, así creo que tendrás que quedarte- aunque lo dijo más animado su cara no refleja la misma emoción- Dime, ¿Qué te trajo aquí? no es que muchas chicas me visiten en realidad-

-Un piso resbaloso y unos tenis con muy mal agarre-le respondo, por fin el suelta una carcajada y me dice como si no me creyera.

-¿Enserio, unos tenis con mal agarre?-

Me quito ambos “tenis” le muestro la suela de uno, él abre los ojos admirado y exclama

-Bien bien por los tenis te creo-

Sonrío ligeramente, un silencio incómodo se apropia del momento y yo no tengo intenciones de romperlo, soy algo penosa cuando de conocer gente nueva se trata aparte de que a mí no me interesa conocerlo.



Zagred L.M

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En el texto hay: zombies, misterio y amor, juveniladulto

Editado: 12.08.2019

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