Mentiras. [siempre fuiste tu]

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Capítulo 02

En mi vida nunca había caminado tan rápido como esta mañana, y es que, no era para menos si quería quitarme de encima aquel chico de ojos verdes que estaba por pisar mis talones. Mientras más rápido caminaba, él aumentaba aún más sus pasos... Me aterraba la idea de tener un acosador tras de mí pero de tan solo saber que es Kyle cada que miro por sobre el hombro me da un poco de calma.

— ¿No te cansas de seguirme? —Objeto dando media vuelta en el pasillo, quedando a tan solo unos pasos de la salida.

Son las 9:30 de la mañana y esa nota con nombres me cayó tan mal que me decidí por huir a un mejor lugar lo cual se resume como "casa", con mamá y sus técnicas de defensa.

Una mano sobre mi hombro me hizo emitir un grito lleno de pánico, pero el chico de cabello amarillo casi tornándose blanco de inmediato me colocó su mano libre sobre la boca para evitar llamar la atención de los demás compañeros y maestros que en su momento se encuentran en las aulas de clases, de las cuales por cierto me pude liberar excusándome con un problema intestinal.

 Al principio Sonia no me creyó ni un poco pero luego de que empezara a dramatizar y entrar muy a fondo en mi papel optó por no correr riesgos y envió a quien mejor le pareció para que acompañara a su peor alumna a la enfermería que terminó siendo el apuesto chico ruso que mide casi metro ochenta y frunce el ceño molesto.

—Me cansé hace dos minutos que chillaste como bebé —dice con su acento tan marcado que le hace lucir sexy. No pude evitar no babear mentalmente y es que todo en Kyle llama la atención, desde sus verdosos ojos y piel blanquecina hasta su varonil e imponente pose con la que luce muy bien su musculatura.

Kyle Ivon Volkov Smith alias el hombre de mis sueños, es el ruso más apuesto del instituto y no lo digo porque sea el único que he visto en toda mi vida ni nada por el estilo. Que no se note mi lado enamorado por favor, pero Dios así no se puede evitar pensar cosas malas... Desde el primer día de clases me puse como meta no dejar que mi amor platónico se entere de que muero por él y la verdad era muy fácil cuando no entendía ni una palabra de las que decía, pero ahora que logra entenderme se hará un poco difícil.

— ¿Cómo es que me logras entender y hablas bien?—Indago mirando su barbilla, en la cual tiene algunos vellos de pubertad apareciendo.

—Tome cursos intensivos, no es fácil estar en un lugar donde todos te hablan para molestarte cuando saben que no entiendes nada. —Hace una mueca y es la primera expresión juvenil que he visto en tanto tiempo, su rostro por lo general siempre está como una hoja en blanco.

Las chicas del instituto se morían por ello pero luego de unos meses cuando no obtuvieron bonitas palabras y miradas juguetonas lo echaron a un lado por Brandon, el chico del año pasado que llegó nuevo y se volvió el capitán de fútbol a mitad del curso.

—Oh, bueno entonces ¡Bienvenido! —Exclamo logrando una mueca desorienta de su parte —ahora suéltame que me voy de aquí —digo sin más dando media vuelta para lograr mi fechoría de salir por abajo de una de las redes de metal que cubren el instituto que está sobrepuesta como camuflaje por una parte, justo donde los chicos que hacen retos los días de fiesta de bruja entran para salirse con las suyas.

— ¿Estas asustada por lo sucedido con las chicas?— toma uno de mis mechones de cabello y juega con el como si fuera mucho más entretenido que ver mi expresión de idiota cada que dice o hace un gesto.

—No... —Miento.

Estoy cagada, ¿que nadie se da cuenta de que todas tienen un letra a en su nombre? ¿O que, la mayoría estudió en la misma sección al menos una vez durante estos cuatro años? Incluso yo estudié con varias de ellas y me tocó compartir asiento o realizar uno que otro trabajo de investigación, pueden decirme lo que quieran pero no existe nada en este mundo que cambie mi opinión de que aquí hay gato encerrado.

—Si lo estás, se nota. —Coloca su dedo índice sobre mi pecho —estás temblando y tus pupilas se dilataron cuando lo mencione— Pronuncia con una confianza propia de él, tratando de marcar un punto que no es necesario.

—Oh, claro el señor que lo sabe todo...—digo con sarcasmo y el mechón de cabello que Kyle tenía entre sus dedos frotando es jalado tan fuerte que un gritito se escapa de entre mis labios.

—Se lo que es sarcasmo, fue una de las primeras cosas que aprendí luego de pronunciar bien las palabras. Evita usarlo conmigo, bonita. —Coloca una sonrisa o al menos eso parece porque da alguito de terror la expresión en su rostro que casi siempre está libre de ellas.

— ¿Puedo irme ya?, antes de que Sonia se dé cuenta que no fuimos a la enfermería. —Esta por responder algo que queda al aire de inmediato cuando un grito sonoro resuena por los alta voces.



Jhoi Páez

Editado: 10.08.2018

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