Mentiras. [siempre fuiste tu]

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Capítulo 10

Nada más al llegar, mamá baja del auto corriendo y azota la puerta de la casa.

Por primera vez en la vida que no veo a los fisgones pegados a las ventanas, en realidad no veo a nadie porque todo a nuestro alrededor está solo y silencioso.

Miro en todas las direcciones y cuando mucho identifico uno que otro perro ladrando a lo lejos, pero sus dueños no salen.

Esto es como de película de terror.

Y, yo odio las películas de terror.

Bajo del auto a buscar a mamá y la encuentro recogiendo ropa que se le ha caído al suelo, la maleta es un desastre y me siento preocupada por lo que esté pasando. Nunca antes había visto esta reacción en ella, hace que me sienta mal de no saber qué hacer.

—Ma. —No voltea a verme, solo murmura cosas con la cara llena de pánico y lucha con la ropa. — ¿Qué hago?

— ¿Todavía sigues parada ahí? —pregunta aterrada— ¡Ve por tus cosas Ya!, ¡No hay tiempo que perder!

Corro por las escaleras y abro la puerta. Mamá me contagio el miedo si es que se puede decirse de esa manera, la respiración la siento pesada y las manos me sudan.

Buscó en el armario la maleta y dentro arrojo lo primero que encuentro, una prenda tras otra sin importar nada. Mi teléfono vibra dentro del bolsillo y lo cambio de lugar para no perderlo, escondiéndolo bien dentro del sostén.

Un grito lleno de terror escucho, giro con el corazón casi saliendo por la boca.

— ¿Mamá?— susurro.

Sé que ha sido ella, puedo reconocer su voz de aquí a otro país. Tan solo quiero creer que me equivoco, que está bien y que sea quien sea que nos busca no haya llegado, pero estoy segura en lo más profundo de mi ser que ya es tarde.

Respiro con dificultad y doy pequeños pasos silenciosos hasta cerrar la puerta sin hacer ningún ruido. Dándome tiempo para pensar en sí debo o no abrir la ventana y saltar por ella, o llamar a la policía, pero eso sería estúpido porque tardarían un montón en encontrarnos.

Para cuando lleguen, ya seremos cadáveres.

¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago?

Dos pasos atrás y el fin tocan a la puerta de mi vida.

— Sh. —Susurra al oído, colocando un arma en la cabeza que esta tan fría. — ¿No te enseñaron a cerrar las ventanas, Lana?

Su voz es aterradora pero me parece conocida, con ese acento tan familiar y su aroma cítrico que inunda mis fosas nasales. Trago un nudo que se formó en mi garganta y pido a Dios por un nuevo amanecer antes de dar un paso atrás y mirar en dirección al espejo de cuerpo completo que suelo colocar cerca de la puerta del baño.

Quedo perpleja con lo que veo ¿esto es acaso un sueño?

Ella está vestida de negro, con botas de tacón y un gorro de lana, todo del mismo color.

— ¿Qué demonios eres? —pregunto y ríe con diversión.

—Soy tu peor pesadilla.

Luego de eso observo como con el arma toma impulso y golpea justo donde se cierne el dolor, volviéndose todo de color negro y silencio.

* * *

Despierto dentro de la maletera de un auto, lo sé porque al apenas abrir los ojos la luz que acostumbra a encender cuando la abren está justo frente a mi nariz.

Empiezo a tener nauseas, me cuesta respirar y estoy aterrada hasta la mierda. Pero, eso no impide que busque con mis manos algo con que golpear y salir de aquí, lo malo es que no consigo ese pedazo de gloria en ninguna parte.

Las lágrimas ya se hicieron paso, con la mano izquierda seco unas cuantas  y con la derecha tapó mi boca para sollozar. Realmente no sé qué hacer y no cuento con mi madre o Kyle para que me ayuden, siento que el mundo cae sobre mí en estos momentos.

¿Este va a ser el fin?

¿Moriré de esta forma?

Quiero no imaginar las mil maneras en que voy a sufrir antes de morir, pero es imposible solo llegan a la mente se instalan y ya. No se marchan...

Lamento haber sido la peor en el instituto.

El no haber besado a Kyle cuando pude hacerlo.

No abrazar a mamá cuando más lo necesitaba.

Oh, perder el tiempo en cosas insignificantes y nada productivas.

Pienso que pude haber sido mejor, mucho mejor.



Jhoi Páez

Editado: 10.08.2018

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