Metaguerra

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Veintiocho

La fiebre ha bajado, lograron detener los episodios de convulsión y Carlos ha logrado mantenerse despierto por más tiempo; solo en su habitación a las ocho de la tarde observa por la ventana, el cielo gris amenaza con dejar que la lluvia caiga y los relámpagos son la única luz que hay en el cuarto de hospital. Suspira cansado, quita las mantas de la cama y se pone de pie dirigiéndose a la ventana, siente que algo no anda bien, que no es el mismo de siempre, que le falta algo y eso lo mantiene en desvelo.
Abre la ventana dejando que el característico y habitual aroma antes de una tormenta entre, cierra los ojos y siente la brisa acariciar su piel pero sigue siendo distinto; hasta hace unos días esa sensación era maravillosa, embriagante y lo conectaba con el mundo de una manera inimaginable, por el contrario ahora no siente nada.  Mueve sus manos lentamente, lo que siempre fué una potente ráfaga ahora es por suerte apenas una brisa que no mueve ni una hoja, alarmado y sorprendido intenta utilizar sus habilidades pero no lo logra, no están ahí, como si fuera... Humano.

—Puta madre— gruñe desesperado.

Florencia y Víctor caminan rumbo al hospital, ellos cuidaran de su amigo mientras Micaela descansa un poco; tomados de la mano y en silencio se dan alguna que otra mirada y sonríen, hace tan sólo unas horas el chico le confesó lo mucho que ella le gustaba y esa fué la mayor sorpresa de todas.

*Flashback*

—Espero que Carlos esté bien— la peliroja suspira.

—Lo estará, nada malo va a pasarle, estamos hablando de Carlos — responde el chico dándole un refresco.

Florencia suspira, perdida en sus pensamientos no nota como su compañero juega con sus manos, entrelazandolas y viéndolas de manera divertida; para cuando su mente le da un respiro y la deja volver a la realidad se encuentra con las manos de Víctor acariciando las suyas. Clava su mirada en ellas y luego en el rostro sonriente de su amigo, acto seguido el francés se acerca a ella y deposita  un corto beso sobre sus labios para sonreir al final.

—Victor...— logra decir la chica.

—Me gustas, mucho, tal vez demasiado pero no puedo evitarlo— se encoge de hombros.

Florencia sonríe con las mejillas rojas cual tomate y una bonita sensación en el estómago.

*Fin de flashback*

Liesse prepara sus cosas para tomar un baño, luego de haber visto a Misael no volvieron a tocar el tema, no quedaron en nada concreto y el muchacho tuvo que atender algunos asuntos importantes; cansada y pensando en que no ha comido en unas buenas horas vuelve a su departamento lista para darse uno que otro mimo.
El agua tibia cae en la ducha, se quita lentamente la ropa, cepilla su cabello y lo toma en una coleta alta; antes de poder entrar siente el ruido de la puerta al cerrarse, voltea extrañada pensando en que quizás sea Micaela ya que algunas veces pasa los días con ella pero su sorpresa es grande cuando se encuentra de frente con Caín.

—¡¿Qué haces aquí?!— dice intentando cubrirse.

—Quería hablar contigo— el chico sonríe de lado.

—¡Podías esperar a que saliera del baño!— grita molesta.

Caín suelta una risotada y se acerca a ella, la rubia retrocede algunos pasos quedando dentro de la ducha y bajo el agua.

—Debes irte— ordena ella.

—¿Por qué? ¿Acaso no quieres que me quede y te haga compañía?— insinúa el pelinegro.

—N-No... Tú y yo dijimos que seríamos amigos— responde Liesse cabizbaja.

—No puedo ser sólo tú amigo cuando me vuelves loco Liss— suspira frustrado—Dime que no sientes absolutamente nada por mí y me iré.

Los ojos de la chica se desvían y el silencio reina en el cuarto de baño, el muchacho sonríe.

—Entonces me amas, como yo a tí— suspira acercándose aún más.

—Lo amo más a él— responde con lágrimas en los ojos.

Se ha planteado esa situación durante un buen tiempo, ¿Puede enamorarse de dos personas? ¿Amar a dos personas a la vez? No, no cree eso pero le sucede y eso la confunde demasiado; Misael no ha hecho ni dicho nada que le indique que quiere volver con ella, besarse no ha sido más que un acto del momento y ha dejado todo exactamente como estaba. 
Caín acorta la distancia, estampa sus labios contra los de ella y sujeta sus muñecas haciéndolas a un lado y dejándola totalmente expuesta, ambos se besan bajo la lluvia de la ducha, el muchacho se quita la ropa y estrecha a la rubia contra él con demanda y urgencia, Liesse rodea su cuello con sus brazos y su cuerpo se llena de sensaciones; cargándola la insita a rodear su cintura con las piernas y una nueva ronda de besos hambrientos y deseosos se hace presente.

—Déjame hacerte el amor— suelta de pronto entre besos, y es que estando ya desnudos y en esa situación no puede pensar en otra cosa.

Colton lleva más de cinco horas en su laboratorio, tomó una muestra de sangre del mexicano y decidió estudiarla a fondo, pudo encontrar restos del químico y su composición lo dejó verdaderamente asombrado; uno de los compuestos es una mezcla de importantes químicos farmacéuticos, alucinógenos y algo más que no ha logrado identificar aún.



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Editado: 04.05.2019

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