Metahumanos #1 |saga "Evolución"|

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Capitulo veintidos


La nave continúa en piloto automático, nadie ha podido quitar ese programa, se mantienen en silencio, perdidos, shockeados, débiles.
Su mejor amiga está ahora en manos de los lunáticos que los siguen a diestra y siniestra, no saben qué clase de tortura puede estar sufriendo la chica en éstos momentos y lamentablemente poco pueden hacer. Misael es quién peor está, aislado del grupo se mantiene sumido en sus pensamientos, en ninguna oportunidad se le cruzó por la mente que la chica haría semejante cosa y ese fué el error; él como líder debió tener un plan listo en caso de que los emboscaran, de que se vieran en la terrible situación de tener el poder suficiente para afrontar la situación. De algo estaba seguro, era totalmente su culpa lo que sucedió con Liesse, y si algo malo le ocurría cargaría con ese peso el resto de su vida. Debe idear un plan pronto, deben ir por ella y acabar con ellos de una vez ​por todas.

― Mierda, sí que nos dieron por el culo ―  Carlos dice frotando su cabeza frenéticamente.

― Mejor cállate, no es momento para tus palabras estúpidas ―  dice Darel molesto.

― Tú cállate intento de muñeco Ken ― farfulla Carlos mirándolo mal.

― ¡Se callan los dos! ¡Ya maduren! ― Micaela furiosa se pone de pie y fulmina a ambos con la mirada.

―  El piloto automático se ha detenido, estamos descendiendo ― avisa Jamie observando por la ventanilla.

El grupo sale con cuidado de la aeronave una vez que han aterrizado, Misael en un rápido recorrido -de nomás de tres segundos- inspecciona el lugar asegurándose de que no hay nadie cerca, de que están seguros allí. Reconoce el lugar, están en las cercanías de Moscow, solía venir de vacaciones con sus padres a éste lugar.
Al volver con los demás, se encuentra con una pequeña fogata avivada por los movimientos de mano de Jamie, Darel da aviso de que buscará algo para comer y Micaela se adentra en el pequeño bosque en busca de alguna fruta o solo un lugar donde pensar y quizás, llorar a su amiga perdida.

― Micaela, iré contigo ―  dice Carlos alcanzándola.

― Como quieras ―  responde la chica sin siquiera voltearlo a ver.

Al joven mexicano le parece extraña la actitud de la muchacha, no está seguro de qué es lo que le está molestando por lo que decide caminar junto a ella en silencio.
Algunas frutas se encuentran en las cercanías de los árboles, han caído debido al inicio del invierno por lo que seguramente no se encuentran en condiciones de ser ingeridas. Frustrada por ésto, Micaela suspira pesadamente y emprende el regreso a la nave ya que aún se siente en peligro y teme permanecer lejos de lo único que puede sacarlos de allí.

― No encontramos nada para comer, espero Darel tenga mejor suerte - dice la joven hablando por primera vez.

― De seguro algo encontrará, es común ver conejos y uno que otro venado en ésta época tan fea ―  responde el mexicano.

― No es fea, me gusta el invierno- dice Micaela con una sonrisa ―  Aunque no sé cómo lo comeremos.

― No te preocupes, Jamie tiene excelentes habilidades, de seguro podrá cocinarlo en unos momentos ―  responde el joven tomando la delantera.

Por alguna razón éste último comentario molesta de sobremanera a la argentina, tanto que decide estar sola y se detiene en pleno camino. Carlos voltea a verla sorprendido, vuelve en sus pasos y queda a una distancia de dos metros de ella.

― ¿No vienes? ―  pregunta el chico.

― No, mejor vete tú, yo quiero estar sola ―  responde enojada la joven.

― No puedes quedarte sola, podría pasarte algo ―  Carlos intenta tomar su mano pero la muchacha la aparta con brusquedad.

― Carlos, no te preocupes por mí. Ve con Jamie y sus "excelentes" habilidades ― dice sarcástica la chica.

― ¿Por qué te enfadas? ― grita Carlos ―  Pareces mi puta novia.

― ¡Ni puta ni tu novia! ―  responde ― Para eso ya la tienes a ella.

― Y tu a Darel ―  contraataca el mexicano perdiendo la paciencia. ― Mira si te gusto sólo tienes que decírmelo porque no puedo leer tu mente niña.

― Me das asco, yo no estoy interesada en tí Carlos ―  dicho ésto la chica emprende su camino y pasa por el lado del muchacho dejándolo con la palabra en la boca.

― Por la virgen de todo lo que es bueno, ¡Esa mujer me volverá loco! ―  grita frustrado siguiéndola.

Carlos corre tras Micaela quién está por llegar al improvisado campamento, apurando su marcha logra alcanzarla y tomarla por el brazo; en un forcejeo por parte de los dos- él para detenerla y ella para huir- termina la joven atrapada contra un árbol y con Carlos impidiéndole el paso con sus manos. Ni lento ni perezoso nuestro querido mexicano hace su jugada sabiendo que quizás ella lo rechace; la besa.
Micaela queda sorprendida con la acción del chico, jamás se espero que él la besara pero ahí estaba, con el muchacho que la traía loca, besándose.
La chica lo correspondió luego de unos minutos, rodeo su cuello con los brazos y luego lo abrazo con fuerza.

― Niña tonta, sólo me interesas tú ―  le susurra Carlos.



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Editado: 20.04.2019

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