Metahumanos #1 |saga "Evolución"|

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Capítulo treinta

El sol entra por las ventanas, el día es perfecto para comer al aire libre pero nuestro equipo tiene algunos problemas y en éste momento no se encuentran con ganas de disfrutar.
Carlos y Micaela no han hablado desde la noche, Darel sufre de una terrible resaca pues pasó la noche en brazos de una muy sexy pelirroja y de varias cervezas; Misael sigue durmiendo, Liesse ha salido a caminar y por último Jamie y Florencia desayunan en el lindo bar donde trabajan Francis y Víctor.

Todos se mantienen en sus asuntos, éstas pequeñas vacaciones sólo han hecho una cosa; distraerlos y hacerlos bajar la guardia, algo de lo que no pueden darse el lujo.

Misael despierta al fin alrededor de las diez de la mañana, sorprendido de no encontrar a Liesse sale de la habitación y se dirige rumbo al bar pero en el camino se encuentra con un muy malhumorado Carlos; no hace falta preguntar nada, sabe porqué su amigo se encuentra en ese estado y tiene que ver con la chica castaña oriunda de Argentina.

—Ven amigo, vamos a desayunar— dice el ruso palmeando la espalda del joven.

Antes de que el mexicano conteste, éste observa por la ventana confundido. El mar luce extraño, parece como si brillara. Carlos examina mejor el panorama y a su mente llega una terrible idea; corre por la casa seguido de un muy confundido Misael, salen del hotel y llegan a la playa, apenas tocan la orilla del mar se dan cuenta que este está totalmente congelado. 
Como si una terrible tormenta de invierno hubiera asotado las costas durante la noche, pero nada de eso ha sucedido. Es imposible que haya frío en el caribe, ¿Verdad?

—¿Pero qué mierda ha pasado? — los ojos de Carlos no creen lo que ven.

—No lo sé— dice Misael totalmente abrumado por la situación.

Jamie y Florencia desayunan en el bar, un buen licuado de frutas y una rebanada de pastel de chocolate es lo que han pedido para iniciar el día. Ambas hicieron una buena amistad y durante la fogata la pasaron bastante bien, sin mencionar los piropos que se ganaron por parte de un grupo de universitarios que estaban de vacaciones en la isla.
Florencia se siente extraña, desde que despertó – muy temprano para su gusto– tiene un mal presentimiento, algo está mal, algo malo ocurrirá. No sabe como decirlo, no está del todo segura tampoco y teme cometer una equivocación. De pronto siente algo horrible, una opresión en su pecho y jadea desesperada. Jamie la observa confundida y sorprendida, intenta calmarla diciéndole cosas lindas pero no funciona, su amiga tiene una especie de ataque de pánico.

—Tranquila, todo estará bien— dice Jamie sonriendo.

—No, no lo está, Jamie vamos a morir— dice la peliroja.

—Deberías hacerle caso a tus instintos— una voz detrás de ellas las alerta.

Para cuando voltean a ver una granada hace explosión en sus rostros y todo el techo del bar se colapsa sobre ellas.

Micaela camina por la playa, el lado oeste más precisamente; algo alejado de sus amigos pero necesita estar sola y pensar. Siempre ha disfrutado de la compañía de la naturaleza y el buen silencio; mientras avanza con calma hace revolotear a su alrededor algunas piedritas de colores, todas de diferentes tamaños.
Sonríe cuando una de ellas pasa por su rostro; tiene forma de corazón y le es inevitable pensar en su celoso mexicano.

—Veo que has aprendido nuevos trucos mocosa— dice un muchacho frente a ella.

Su sonrisa se borra, lo recuerda perfectamente, él es el joven que manipula el hielo y está en el escuadrón de Jenna. Lo observa con cautela, no va a darle la espalda ya que sería el peor error que podría cometer; de pronto el chico lanza estacas de hielo las cuales se clavan en un ligero muro de roca. El muchacho– apodado Helado por Carlos – intenta golpearla al rodear la pared pero no la encuentra, Micaela​ cae sobre él y logra darle un buen y merecido puñetazo.

—No eres tan listo como pensé — se burla la castaña.

—Perra— dice el chico y se enfrascan en una pelea cuerpo a cuerpo.

Darel vuelve de unas cabañas vecinas, su cabeza va a explotar de dolor si no toma algo inmediatamente. Al llegar a la casa se encuentra con todo destruido y completamente hecho trizas, hay huellas de que hubo pelea y por los daños del edificio reconoce que ha sido producto de una bomba.
Frunce el ceño y corre en dirección contraria, lo mejor que puede hacer ahora es ir por la nave que se encuentra oculta en el interior de la frondosa selva que se extiende al sur de la isla caribeña. Sabe que ante cualquier peligro debían reunirse allí, y él necesita tener la nave lista en caso de que deban huir, nuevamente.

Liesse regresa junto a Víctor, ambos traen dos enormes cubetas llenas de caracolas y conchas de mar. Han logrado hacer una linda amistad, y la idea de regalarle a los miembros del grupo un dije con una de estas caracolas a cada uno le pareció una gran idea a la rubia por lo que su nuevo amigo se ofreció a ayudar.

—Tengo los materiales necesarios para poder perforarlas sin que se quiebren — comenta Víctor.

—Perfecto, ojalá les guste a los demás — dice la chica sonriendo.

—Les va a encantar, eres muy dulce con ellos— dice el joven adelantándose en busca de sus herramientas.



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Editado: 20.04.2019

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