Metahumanos #1 |saga "Evolución"|

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Capitulo diecisiete


Darel se encuentra a la espera de que suceda algo, desde que lo separaron de Micaela no ha sabido nada de sus compañeros. De pronto escucha como las puertas del pasillo son abiertas y se prepara para lo que sea que vaya a suceder. Aún se encuentra débil por retener tanta energía, pero gracias a la habilidad de Micaela ha podido drenar de su cuerpo gran parte de ésta.
Jamie aparece en su campo de visión seguida de Carlos y de la joven, al abrir la celda la primera en entrar es la argentina quien corre hacia el rubio tomándolo de las manos.

—¿Te encuentras bien?— pregunta Micaela.

—Lo estoy, tu idea de drenar la energía fué fantástica— dice Darel sonriéndole.

Ambos comparten miradas, Jamie se prepara para seguir el camino en busca de los demás mientras que Carlos observa la escena con un sabor amargo en la boca.
Misael y Caín están enfrascados en una pelea cuerpo a cuerpo, el ruso utiliza la estática de su cuerpo para enviar choques eléctricos mientras que su contrincante lanza púas sin cesar.
Liesse se mantiene al margen de la lucha, apenas puede caminar y su desesperación por el rumbo de la batalla comienza a florecer. Si bien Misael es fuerte, Caín es agresivo y despiadado por lo que resulta aún más peligroso.
Cuando Caín logra golpear al pelinegro y lanzarlo al suelo dispuesto a herirlo con una de sus largas púas Liesse interviene y usando su habilidad para crear campos de fuerza lo lanza lejos del chico.

—No lo toques— dice la chica frente a él.

—Ahora luchas, ¿Necesitabas una motivación?— ríe Caín — Terminemos nuestra charla pequeña, no te muevas.

El cuerpo de Liesse se mantiene quiero, estático, aún cuando su mente ordena moverse éste no responde.

—Jugaremos algo, veremos qué tanto puede protegerte tu amigo veloz— sonríe.

Una decena de púas se dirigen hacia la chica inmóvil, Misael se interpone y logra detenerlas a todas con una potente descarga. Caín aprovecha ésto y lo golpea haciendo sangrar la nariz del ruso, mareado por el golpe el chico retrocede varios pasos dejando a Liesse desprotegida.

—¿Por qué mejor no te...? ¡Sientas!— grita Caín lanzando a Misael contra una pared y clavandolo allí.

—¡Misael!— la voz de Liesse devuelve la atención del despiadado muchacho.

—Y tú... ¿Sabes? Tengo la habilidad de copiar otras habilidades por un cierto periodo de tiempo— dice mirándola de arriba a abajo.— Veamos cómo ñq te sientan las descargas de tu novio ruso.

En sus manos las potentes descargas de Misael aparecieron como si nada, como si siempre hubiera podido crear estática. Apenas tocaron el rostro de la joven se esparció por todo su cuerpo creando espasmos en ella. Liesse intento retener su voz pero le fué inútil ya que el dolor provocó que ella gritara.

—¡Anda! ¡Dile a tu novio cuánto te​ duele!— dijo Caín sonriendo.

Misael se puso de pie, por su mente solo tenía una idea y su cuerpo comenzaba a crear energía eléctrica a causa de toda la adrenalina que fluía por sus venas. Sus ojos turquesas ahora se habían tornado blanco al igual que su cabello, todo su cuerpo estaba envuelto en rayos. Rápidamente llegó hasta Caín y comenzó a golpearlo sin compasión para luego darle la mayor descarga de todas.
Mientras el ruso se ocupaba del muchacho, Darel, Carlos y las chicas llegaron hasta la celda, entrando en ella se dispusieron asombrados a ayudar a su amigo. Para cuando terminaron, Caín yacía inconsciente, Micaela se encargaba de ayudar a Liesse a ponerse de pie y Misael intentaba calmarse un poco.

—Chico cálmate, pareces poseído — Carlos palmea la espalda del ruso.

—Chicos, debemos irnos pronto. Liesse no se encuentra bien.—. Micaela intenta poner de pie a su amiga pero no lo logra.

—Yo la llevo— se ofrece Misael.

—Ni loco, solo mírate. Puedes darle una descarga— dice Darel cargando a la muchacha.— Yo la llevo.

—Salgamos de aquí— ordena Jamie.

—No confío en ti— dice Darel frunciendo el ceño.—Por tu culpa estamos en ésta situación.

—No tenemos tiempo para ésto, debemos salir de aquí rápido y lo mejor es seguir a Jamie.— Misael toma la palabra y todos asienten.—Te juro que si nos engañas de nuevo, yo mismo te asesino.

El grupo se encontraba en tensión, todos estaban heridos y agotados. Ninguno iba a tolerar algo más, todos estaban al borde del colapso nervioso y Misael lo dejó bastante claro.
Escabulléndose por un pasillo oculto, llegaron al angar dónde varios aviones de la armada, jets y un avión presidencial estaban en condiciones de salir.
Abordaron uno de los aviones Ghama; éstos estaban equipados con alta tecnología militar, preparados para evadir cualquier peligro e incluso con tecnología de camuflaje. Darel y Jamie eran los únicos con conocimiento en vuelo, por lo que se encargaron de ser piloto y co-piloto.
El resto del equipo se dispuso a esperar estar lejos de la zona de ataque. Despegaron sin problemas, ascendieron a varios miles de pies y solo allí pudieron relajarse un poco.



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Editado: 20.04.2019

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