Metahumanos

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Capítulo veintiseis

—Bueno, veamos que tienes para contarnos— dice Darel observando a Florencia.

—Nada que pueda interesarte— responde la chica despreocupada.

—Escucha, necesitamos saber cuáles son los planes de Jenna y tú vas a decirnos florecita— expresa Carlos amenazante.

—¿Y por qué debo hablar? Ustedes de seguro van a deshacerse de mi luego — responde Florencia.

—Tienes que hablar— Carlos comienza a perder la paciencia.

—No tengo porqué decirles nada a ustedes— contraataca la joven enojada.

—¡Ya! Denme un bate y juro que la hago hablar— grita el muchacho.

—Deja la violencia, dudo mucho que vayas a lograr algo— dice Jamie acercándose.— Las mujeres somos muy testarudas cuando queremos.

—Carajo, bien te dejaré con ella y veremos qué logras— asiente el chico —Pero si sigue portándose como una estúpida me dejas que le suavice las neuronas.

Carlos se aleja de ambas chicas, a veces logran sacarle canas verdes y la verdad es que mucho no les cuesta ya que el mexicano es bastante propenso a perder la paciencia. Observa a Micaela, trae en sus manos algunas frutas de un mercado cercano, para mantenerse ocultos aterrizaron en los límites de España y Portugal; aún sabiendo ésto el equipo mantiene todos los sentidos alertas.
El mexicano camina decidido hacia la muchacha, sin previo aviso de nada la toma por la cintura y le planta un beso que es correspondido al instante; desde su romántica caminata por el bosque en busca de Liesse no volvieron a hablar del tema y le parece una buena idea hacerlo ahora.

—Estás muy romántico— ríe Micaela.

—Sólo contigo nena— responde mirándola fijamente.— ¿Sabes? Estuve pensando un poco y ... Bueno quiero decirte algo importante.

—Dime, ¿Sucede algo?— pregunta la castaña preocupada.

—Micaela, ¿Quieres ser mi novia? Me refiero a que seas la mujer de mi vida, a la que viva conmigo, que lave los platos luego del almuerzo y que me golpee por no ayudarla a levantarlos de la mesa— dice el chico algo apenado y sonriente.

Micaela – aún en los brazos del chico– abre la boca a más no poder, un poco más y de seguro su mandíbula se saldrá de su lugar correspondiente; con una sonrisa de oreja a oreja lo toma por el cuello y lo besa.
Una descarga por todo su cuerpo es lo que siente, las piernas le fallan y su corazón late desbocado por la emoción; ambos juntan sus frentes y se sonrien.

—¿Eso es un sí?— pregunta el chico.

—Es un por supuesto— responde ella abrazándolo con fuerza.

—¡Si!— Carlos gira sobre su eje con su novia en brazos—  Bien, he visto que golpeas fuerte asique te voy a ayudar con los trastos.— Carlos la abraza y escucha risa de su compañera—Te quiero Mica.

—Y yo a ti— Micaela responde sonriendo.

—Entonces, ¿Vas a violarme ya?— dice mirándola con picardía en sus ojos.

—¡Claro que no!— ríe la chica— Si lo hiciera no sería violación ya que tú lo quieres.

—Bien, solo quiero dejarte en claro que puedes abusar de mi cuando gustes— el muchacho hace señas con sus manos y Micaela estalla en risas.

Por su parte Jamie y Florencia mantienen una conversación seria desde que el joven las dejó solas. Ambas tienen mucho en común y probablemente ya lo sepan; Jamie huyó de su hogar cuando tenía quince años, no pudo soportar ver a sus padres desesperarse por no hallar la manera de mantenerla oculta y decidió sacarles un peso de encima.

—Escucha, eres como nosotros, y te usan para sus propósitos egoístas. Justo como hicieron conmigo, te seré sincera en algún momento pensé en dejar el equipo, solo quería rescatar a Liesse y marcharme lejos. Pero me di cuenta que no podría dejarlos porque los necesito, porque los quiero y porque somos una familia.— dice Jamie sonriendo.

—Una familia— repite Florencia observando sus manos.

—Si, así de loca, rara, desesperante y pervertida; ésto lo digo por Carlos — ríen ambas— Pero somos fuertes así, juntos.

Florencia observa al grupo, le han quitado las esposas aún sabiendo que puede escapar o hacerles daño, pero parece no importar eso; no son como Jenna y Caín, son más humanos que los mismos humanos.
Y es que al fin de cuentas, tener habilidades o poderes no te hace distinto de especie o corazón, no te vuelve un ser violento y peligroso, ella misma lo sabe pues lo ha vivido mucho tiempo. 
Si uno se preocupa por mantener el control para no herir a los demás, entonces, ¿Por qué los demás te hieren? Simple, porque así funciona el mundo, porque cuando algo es extraño y raro para el hombre éste lo  estudia y luego lo ataca por la simple y tonta razón de que le teme y no está dispuesto a perder el control de la situación.
Después de todo, el mismo ser humano causó la llegada de éstos chicos, la misma guerra de hace algunos años ayudó a que algunos dieran el salto evolutivo correspondiente, ayudó a que una nueva era comience y no podrán evitar que esto se agrande. Simplemente no podrán.



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En el texto hay: poderes, accion y humor, guerra de razas

Editado: 20.04.2019

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