Metahumanos

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Capitulo treinta y uno

La tierra se mueve con violencia y de manera intermitente, Micaela lucha contra Jhon– un joven británico que se muere por transformarla en una paleta helada– quién no solo ataca cuerpo a cuerpo sino que también utiliza sus habilidades de manera asombrosa.
Estacas de hielo apuntan a la chica, ella las evade a la mayoría pero el cansancio está haciendo acto de presencia ya que por lo general pelean en grupo con sus amigos y en éste momento se encuentra totalmente sola.

—¿Qué sucede? ¿Es todo lo que tienes?— ríe el chico con burla— Hagamos ésto más divertido.

Una tormenta de nieve se desata con un ágil movimiento de manos de parte del joven, el hielo es tan fuerte que comienza a herir la piel de Micaela, en su distracción e intento de cubrirse con algunas rocas la chica es herida –y de manera considerable– por las estacas heladas y afiladas.

Carlos y Misael huyen en medio de una balacera, soldados armados hasta los dientes los siguen y destruyen todo lo que alcanzan con sus tecnológicas y mortales armas. En estos momentos les ayudaría ser inmortales, pero siguen siendo humanos. Algunos metahumanos desarrollan la habilidad de autocura, otros tienen​ un sistema de edad diferente y eso los hace envejecer de manera más lenta y otros simplemente pueden morir solo por su propia mano; como Darel.
Carlos se aferra a un árbol apenas otra sacudida del suelo comienza, observa a Misael quién luce extremadamente preocupado; saben sin necesitar confirmación que Micaela está luchando y que probablemente está sola.
El ruso crea estática con sus manos, lanza los rayos hacia el cielo y éstos caen peor que una mortal lluvia de flechas.

—Carlos, busca a Micaela y los demás— dice el chico — Yo me encargo de los soldados.

Con movimiento de cabeza el mexicano acepta las órdenes de su líder y desaparece en el medio de la selva, su prioridad es encontrar a Micaela y a los demás.
Florencia y Jamie luchan contra un nuevo integrante del escuadrón enemigo, una chica con la habilidad de transportarse de un lugar a otro en menos de dos segundos y con una increíble mano para las peleas con dagas.
Florencia intenta atraparla en sus redes verdes pero con rápidos movimientos corta las lianas y se acerca lo suficiente a la uruguaya como para hacer un corte en el rostro de la chica que cae hacia atrás cubriendo la herida. Jamie crea un muro de fuego tan alto como sus poderes se lo permiten, debe proteger a su amiga en tanto se recupera y no planea hacer otra cosa.

—Qué lenta eres— dice la muchacha detrás de ella.

Jamie queda con la boca abierta, ¿Cómo llegó ahí? ¡Es demasiado rápida su teletransportación! 
De pronto un fuerte dolor punzante ataca a la joven manipuladora del fuego y seguido de ello sólo se escucha el desgarrador grito que escapa de su garganta. Cae al suelo adolorida, su brazo ha sido torcido de tal forma hacia atrás que se ha dislocado brutalmente; el dolor es insoportable y Florencia parece no poder reaccionar desde dónde está.

Liesse acesta un puñetazo en el rostro del muchacho quien escupe la sangre saliente provocada por​ el golpe  y le sonríe  divertido. 
Caín lanza sus tan afiladas púas, Liesse las desvía con la mirada y lanza varios escombros que hay a su alrededor contra él, éste rápido y ágil los evade saltando sobre ellos de manera despreocupada.

—Quieta— dice Caín intentando inmovilizarla como lo hizo la primera vez.

—Ya no funciona ese truco— dice la chica sonriéndole.

Ambos vuelven a atacarse, ninguno está dispuesto a ceder y eso es lo que divierte al pelinegro, se acerca lo suficiente como para atraparla contra un enorme y viejo árbol dónde sin ningún tipo de pudor toma su mentón obligándola a verlo y procede a besarla. Sonríe satisfecho de su travesura.
Liesse expulsa de su cuerpo una onda expansiva que golpea al chico lanzandolo al suelo, lo ancla allí y lo observa unos minutos antes de decidir que hacer​. Puede aprovechar el momento y adquirir la información que él tiene, pero lo hará de la manera más intrusiva y desagradable para el joven. Utiliza su telepatía para invadir la mente de Caín, pero la situación se descontrola en cuanto ella pierde el control de sus propias habilidades y la intrusión comienza a ser dolorosa para el chico quién lo único que pude hacer es gritar y retorcerse de dolor.

—¡Detente! ¡Ya basta!— grita sin cesar el joven.

La desesperación de Liesse aumenta, no sabe como detenerlo y escuchar al chico no le ayuda en nada.

—Será mejor que te detengas — dice Jenna desde el extremo opuesto.—O tomaré medidas drásticas.

Frente a ella puede ver a su madre, ésta la observa con temor y lágrimas en los ojos ya que una pistola vieja nueve milímetros apunta el costado de su cabeza. Liesse se detienen como por arte de magia, la situación es cada vez peor y ahora está obligada a obedecer si quiere que su madre se mantenga a salvo.

—No debiste pasarte de lista muchacha— dice Jenna con desdén.—Libera a mi compañero.

La rubia hace caso de inmediato y Caín se pone de pie a duras penas, le cuesta incluso hasta respirar.



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En el texto hay: poderes, accion y humor, guerra de razas

Editado: 20.04.2019

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