Metalord Revolution

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CAPITULO 171 LLANTO LEJANO

 

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Sin armas, rodeado de numerosos individuos armados que contaban con magos adiestrados al combate a distancia con arco, Riha y yo fuimos llevados y encerrados en una carreta junto a otros prisioneros. Presuntamente quizás sean esclavos o desafortunados capturados para ser posteriormente convertido en uno, y un destino similar nos esperaría a los dos, una vez llegáramos al destino que esta caravana tenía como rumbo.

 

— Ghrayb…

 

Aquella palabra era mencionada repetida veces por los esclavitas montados en camello, y el hecho de que nos vieran a Riha y a mi cuando la nombraban, era claro que hablaban sobre nosotros, ¿qué significaba?, no tenía absoluta idea.

 

Observe como algunos de ellos se acercaron a los cuatro cadáveres, echando un extraño polvo azul sobre la piel de los fallecidos. Al hacerlo, en cuestión de segundos una marca se manifestó en cada uno de los cuerpos, todos eran iguales, tenía el aspecto de un triángulo invertido con el grabado de una mano de solo cuatro dedos, faltando el dedo meñique.

 

Un intercambio de palabras se da entre ellos, luego ignoran los cuerpos para subir a sus monturas, los jinetes inician su marcha y las carretas también. Las personas encerradas adentro eran humanos, todos de piel bronceada, la mayoría llevaba únicamente pantalones y algunos que otro un turbante, la mayoría tenían la marca del triángulo invertido con la mano de cuatro dedos.

 

Todos nos miraban fijamente, pero de entre todos destacaba un hombre calvo de barba corta negra, brazos y pectorales marcados, con un llamativo punto purpura en la frente, era de los pocos que no tenía dicha marca en su piel.

 

—Ghrayb… -Pronuncio el hombre del punto purpura en la frente hablándome.

 

—Sí, sí, si… sigue hablando, igual no te entiendo un demonio –Dije en voz alta.

 

— ¿Crees que esté intentando socializar amablemente contigo? -Pregunto Riha.

 

—Honestamente me importa un bledo, preferiría enfocar mi atención en pensar como saldremos de aquí.

 

La vida en esclavitud no está en mis planes, mire minuciosamente a la carreta a la que éramos llevado, sus barrotes y suelo estaban hecho de hierro, fácilmente podría usar mi poder ESP para manipular el metal y licuarlo para crear una salida. El problema principal de mi plan radica en que estábamos rodeados de sujetos armados sobre monturas y sobre todo de arqueros mágicos que fácilmente podrían abatirnos en uno o dos disparos.

 

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Media hora ha transcurrido, a la distancia avisto lo que parece ser vegetación en abundancia, ¿un oasis?, la respuesta visual llega al poco tiempo. Se trataba de una selva, una vasta selva ubicada en medio del desierto, ¿cómo era posible que tal bioma pueda existir en una zona tan árida como esta?.

 

No permití que tal incógnita me distrajera, tenía que hallar una manera de escapar antes de que llegaran a su destino, ya tenía la manera de crear una salida, lo único que faltaba en mi plan era…

 

—“Necesito una distracción, algo que mantuviera ocupado a todos ellos”.

 

— ¡IINDRHATAQ!...

 

El exclamar de cierta frase por uno de los jinetes de camello, me llevo a observar el aterrizar de una sospechosa flecha en las cercanías de varios de ellos. El proyectil repentinamente invoca un círculo mágico comparable a una tienda de campaña para tres personas, mana fluye de sus bordes como llamas incoloras y dos docenas de sables flotantes surgen del dichoso círculo.

 

Como si cada uno fuera empuñado por una entidad invisible de hábil maestría con la espada, atacaron al grupo de jinetes de camello, pero no eran los únicos, detrás de las pocas rocas de gran tamaño y por medio de Espíranos con la habilidad de camuflarse en el arenoso terreno, más atacantes surgieron. Los agresores vestían túnicas blancas con turbantes, cubrían sus rostros con un pañuelo dejando solo sus ojos al descubierto.

 

Pronto una batalla campal se cernió a nuestro alrededor, aunque nos encontrábamos dentro de carretas lejos de las espadas o cualquier arma blanca capaz de rebanar o atravesar nuestra carne, no estábamos del todo fuera de peligro. Flechas y proyectiles mágicos volaban por los cielos, algunos caían cerca de nuestra posición y en cuestión de tiempo terminaríamos siendo herido por alguna.

 

 —¡¡INDHETOK!!...

 

Uno de los prisioneros de la carreta exclamo dicha palabra, la razón se debía a una flecha que había caído cerca de nosotros, emitía un brillo sospechoso y no tarde en darme cuenta de la razón. Desato una explosión, pues el brillo era el producto de mana concentrado, su estallar me envió hacia atrás dándome contra los barrotes (sin daño serio o moderado) hasta terminar en el suelo, cegó mi vista e hizo zumbar los oídos.



Sylar

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En el texto hay: reencarnaciones, armas de fuego, magia y aventura

Editado: 23.08.2019

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