Metalord Revolution

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CAPITULO 174 FUGA & CONFLICTO

 

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Con la puerta abierta, avanzamos lentamente por el pasillo, todo estaba a oscuras, la única parte iluminada por antorchas era la puerta que conducía al salón principal del Corazón del Oasis, como era de esperarse estaba custodiada por guardias. Todas las antorchas son encendidas a la hora de despertar a los esclavos para el trabajo y son apagadas cuando estos se van a dormir.

 

Dos cuartos cercana a la puerta que lleva al salón principal pertenecen a los guardias, seguro que mientras algunos vigilan, otros duermen y los turnos se rotan, sería lo más obvio. En todo pasillo hay un baño, y si alguien precisa usarlo, debe golpear su puerta para atraer la atención de uno de los guardias y esperar a que este habrá la puerta de tu habitación para pedir permiso.

 

Si alguien es sorprendido afuera de su habitación con las antorchas apagadas, en palabras de Amira, será castigada con trabajo pesado y escasa comida como agua, con latigazos incluidos de por medio. Riha y yo, no solo romperíamos su preciado toque de queda, de ser necesario (y lo será), eliminaríamos a varios de sus hombres.

 

—Riha, evita usar tu magia en lo posible, ¿de acuerdo? –Le pedí con el volumen de mi voz baja.

 

— Entiendo… –Contesto con el mismo volumen oral.

 

Ella era consciente de que últimamente se sentía más cansada de lo habitual, un mes no ha bastado para sanar su estado debilitamiento mágico, me excuse explicando que el fenómeno que nos atrapo le causo una cierta condición que afligía su reserva de mana. Su reacción era cernirse en dudas y confusión, su flujo de su magia fue alterado por aquel fenómeno que nos trajo a este continente y eso repercutió en parte a sus cualidades físicas como su estado de vigor o vitalidad.

 

Avanzamos lentamente por el pasillos hasta acércanos a una considerable distancia en que nuestras armas tenían un tiro seguro de 100% de acierto, desperdiciar balas no era opción. Dos guardias estaban apostado sobre la puerta, yo apunte con la TEC-9 al de la izquierda y Riha con la Beretta 92 apunto al restante.

 

—A la cuenta de tres… 1… 2… ¡3!...

 

Las armas son disparas al unísono, el fuerte ruido repercute por el pasillo, habría sido buena idea equiparles a cada uno con un silenciador, pero habría significado reunir más metal y tomar una semana más. Además de que inevitablemente este escape dejaría de ser sigiloso en cualquier momento y los silenciadores ya no tendrían su uso, habría sido un desperdicio de recursos que era mejor utilizarlo para crear toda la munición posible.

 

Mi arma se le fue incorporada un selector de disparo, con la opción de ráfaga de tres tiros y semiautomático, le habría puesto también la automática, pero mi intención es derrochar la menos munición posible. Los disparos de los dos aciertan como era de esperarse, el mío atraviesa uno de los ojos del guardia matándolo en el acto, el de Riha asesta sobre la yugular de su objetivo, quien agonizaba en el suelo en vano intentando detener la hemorragia que eventualmente culmina con su vida.

 

— ¡Iindrhataq!... –Oíamos exclamar en las habitaciones de los guardias.

 

Los disparos despertaron a los guardias dormidos, quienes salieron de su habitación armados con un escudo de hierro y un arma blanca en la otra mano, algunos con lanzas y otros con sables. 5 Objetivos se interpusieron en frente nuestro, quienes no tardaron sobre la oscuridad descubrir nuestra presencia y ponerse en posición de combate.

 

¡BANG!¡BANG!¡BANG!

 

Con sus únicas defensas intentaron bloquear los disparos, solo para abrumarse al ver cómo estas eran atravesadas por las balas de la pistola o la TEC-9, uno valientemente con su lanza arremete velozmente con la esperanza de alcanzarme con la punta de su arma una zona vital. Es abatido con un disparo en la frente por parte de la loba, 4 de los 5 objetivos fueron eliminados, el último que quedaba en pie estaba herido con una bala en su abdomen.

 

— ¡Taqwakee!, ¡taqwakee!, ¡taqwakee! –Repetía el guardia restante aquella palabra.

 

Hasta incluso soltó sus armas para mostrarse que ya no era una amenaza, me acerque lentamente a él y dispare a su sien matándolo, no podía arriesgarme a ser misericordioso, estropearía nuestro plan de escape. Tome todas las posesiones metálicas de los guardias abatidos como sus armas y escudo para comprimirlo en una pequeña canica de metal, eran valiosos botines que usare más tarde para reponer munición para los dos.

 

—Hicimos bastante bullicio –Comento la Lupian mirando en dirección a las demás habitaciones.

 

Aunque estaba bastante oscuro, podía oírse puertas abrirse y voces susurrar en aquel idioma de este reino, eran los esclavos, con todo el escenario que montamos, el ruido los despertó. Con miedo y curiosidad, de seguro lo máximo que harán es mirar desde la seguridad de su habitación, nos verán pero eso poco importa.



Sylar

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En el texto hay: reencarnaciones, armas de fuego, magia y aventura

Editado: 14.08.2019

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