Mi adorado Tormento.

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Capitulo.04

Salgo de ese lugar con mil pensamientos en mi cabeza, lo único que quiero es llegar a mi casa y poder dormir.  Voy conduciendo por la solitaria carretera está con algo de neblina,  veo el reloj en mi auto y marcan las dos con treinta seis de la madrugada,  un bostezo sale de mi boca. Cuando siento que algo anda mal con mi vehículo y me espabilo. ¡Mierda! solo esto me faltada se apagó. 

Trato de arrancarlo una y otra vez  pero nada, está muerto. ¡CARAJO! solo a mí me pasan estas cosas.   Me bajo y reviso capó, al abrirlo  tomando  mis precauciones sale humo y huele a quemado, decido dejarlo abierto, y apagar todo.   -No sé nada de vehículos, pero sé que algo anda mal, voy a las puertas traseras y encuentro mi bolso de mano, busco mi celular. ¡Mierda! exclamo en voz alta, recordé que mi celular se lo quedo la estúpida de Sara.  

Abro el maletero y saco un triángulo para emergencias, una linterna de mano,  y una mantita para abrigarme, hace frio.  Coloco el triángulo a unos metros del auto, y regreso al mismo tomo asiento en el lugar del piloto.   

Con mi cabeza en el volante hablo en voz alta,  -respira, tranquila Sofía, no puedes perder el control. Estoy sola, a mitad de la nada, pero no puedes perder la cabeza, una persona de buen corazón te ayudara. Ruego al cielo para que sea asi...  Creo que ya han pasado como veinte  minutos y no ha pasado ni un maldito auto.

Espero, espero y espero...   Siento como si ya hubieran pasado mil horas. Mi paciencia llego al límite ¡Aaaaahhhh! esto es desesperante.    Levanto mi mirada y veo por el espejo retrovisor un luz, y con una sonrisa bajo del auto, con la linterna en mano, comienzo a alumbrar y dar saltitos, pidiendo ayuda.

El automóvil para frente a mí, es un Honda Civic 2016, color negro.  Lo conozco porque quería uno de esos.  El vidrio de la ventana comienza a bajar y siento mi corazón como tambor, ¡Tututum, tututum! le alumbro la cara a la persona inconscientemente, ¡ay Dios! creo que lo deje ciego. Apago la linterna inmediatamente y pido disculpas. Y es ahí cuando reconozco esa sonrisa malditamente sexy.  

-Morenita, es que acaso quieres dejarme ciego. –yo solo pretendía ayudarte…

Narrado por Sebastián.  

  Después del beso con Sofía, cuando me dejo solo en plena pista y salió corriendo como una chiquilla,  me fui para la barra tocando mis labios. y pensando que nunca había sentido unos labios tan ricos, ¡mmmmmm! eran tan suaves, y dulces. Daría lo que fuera por volverlos a probar.  Pido una cerveza y regreso a la mesa donde se encuentran los amigos de mi morenita y Noé.   La busco y no la veo por ningún lado, creo que anda en el baño. Los minutos transcurren y nada que aparecen. Noé llega a la mesa y no desaprovecho un segundo.

-¿Donde está tu amiga Sofía?, le digo.

- Vedad, que tú tienes algo que ver con que ella se allá ido, así tan derrenpente.  –lo dice como una afirmación no como una pregunta.

- Esa chica es algo asustadiza, yo no le hice nada- levanto mis hombros mostrando una sonrisa inocente.  

-Te conozco Sebas, donde pones el ojo pones la bala. Pero  esa chica no es para ti.

-No hables Noé, que tú no sabes nada. Mejor voy a traer más cervezas...  – Si no me  zafo de esta conversación voy a terminar diciendo cosas de las que  luego me puedo arrepentir.

Después de unas cervezas más y despedir a  mi amigo, salgo del lugar. Y comienzo a conducir sin poder sacar a esa morena de mi cabeza.

Y como si con el pensamiento la llamara, veo a lo lejos a una mujer envuelta en una manta y brincando como una loca, creo que tiene problemas con  su auto. - Esta  es mi oportunidad, y no la desaprovechare digo esto con una sonrisa maliciosa.

Aparco al frente de ella y bajo lentamente el vidrio de la ventana, y ella me alumbra directo a cara.  ¡Me cago en la madre, esta mujer está loca!, pienso.

Pongo mi mejor sonrisa.

Narrado por Sofía

-Discúlpame de verdad extraño, es que estaba nerviosa, mi auto no arranca y salió humo del capó, y estoy desesperada tengo frio y hasta hambre empiezo a sentir. – cuando estoy nerviosa hablo sin parar. – El extraño asiente con su cabeza y dirige su vehículo frente al mío. Se baja y revisa el capó por unos minutos.  

En ese momento yo me coloco a su par, para ver lo que hace.

 

- Veras, tiene una fuga de aceite, y la batería está muerta, yo no ando herramientas (miento), me giro para verla y preguntar ¿Tienes herramientas en tu vehículo?    



Tita Andara

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En el texto hay: amor drama mentiras familia

Editado: 07.12.2018

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