Mi amigo no es gay

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- ¡Valentina!- grito Eros.

No estaba arrepentida por lo que hice, estaba orgullosa de mi misma, así que me dije, ni una escena más de celos, que soy la hija del futuro presidente de este país y me tengo que comportar.

- Detente Dumón- exigió él

Pero no estaba para recibir órdenes así que levante mi cabeza como toda una miss y me encamine a la salida.

Estaba decidida a salir de su empresa y de su vida.

Por eso dicen no te acueste con los amigos, pero ahí vas valentina, terminas con un idiota y te lanza como una idiota a otro.

Como era de esperas su Gorila no me daban paso y ya estaba demostrado que yo perdía rápidamente los papeles.

- A mi oficina ahora – ordeno Eros

Pero el que pensaba que iba a mover la cola y obedecer ¡Ja! como la mayoría de las personas de este edificio pues conmigo se equivocó.

- Déjenme pasar por favor – pedí muy educadamente a esos hombres y por si fuera poco también había una mujer obstruyéndome el paso.

- El señor la solicita en su oficina si es tan amable de acompañarnos- dijo la fémina.

Quizás por ser mujer pensó que iba a ceder.

- Vaya usted a su oficina y de una le das un buen revolcón que debe estar como una pantera enjaulado.

Eros estaba a unos pasos de mí, aun agarrándose los huevos.

- Señorita Dumón.

- Quítese- ordene pero nadie se movió.

- Tu y yo vamos hablar muy seriamente- me siseo en oído Eros que no me di cuenta cuando se acercó.

- Tú y yo no tenemos nada que hablar.

- Deja la niñada y vamos de una puta vez a resolver este pequeño mal entendido.

- Vete a la mierda Eros...

Si darme tiempo a protestar me tomo de la cintura y me puso en su hombro como un costal de papa.

Camino decidido al ascenso y por más que proteste no me bajo cuando las puertas iban a cerrar medio un azote en el culo que lo iba a lamentar cuando me bajara.

- Por desobedecer- me dio otro azote- por malcriada – otro lo voy a matar cuando me baje – por defenderme

- ¡He!, me está doliendo.

Las puertas se abrieron y nos dio paso a su oficina, solo un código de cuatros dígitos daba accesos a las oficinas todo era confidencial y nadie tenía accesos a los demás piso que no fuera donde estaba asignado.

Mediatamente me bajo y se me nublo la vista y por si fuera poco ataco mi boca dejándome sin aire.

- Te odio Eros- le dije entre diente estaba celosa, ¡muy! ¡pero muy celosa!

Ok, lo admito soy débil, cuando estoy en sus brazos, pero solo por unos minutos me revolví en sus brazos para que me soltara.

- Te prefería cuando eras "Gay" , no me gusta lo que estoy conociendo, siento que no te conozco, tienes demasiado secreto.

- Valentina, sé que estas enojada por cómo has descubierto algunas cosas pero...

- No quiero seguir contigo

Me di la vuelta y lo deje pasmado y con los ojos bien abierto.

- Cielo por favor, ven no es lo que pareces.

- Adiós Eros.

- Valentina, no lo hagas, estas enojada y lo entiendo pero no hagas eso.

- Es lo mejor – nunca en mi vida había hablado tan seria.

Era mejor que cada quien siguiera con su vida, era lo mejor los celos me estaban comiendo viva y la sensación no me gustaba y muchos menos la desconfianza.

- No soy bueno valentina y me conoces, me estas lastimando con tu niñerías y sabes más que nadie que lo vamos a lamentar...

- La decisión ya está tomada- entre en el ascensor dejando aun eros con los puños cerrados, apretando la mandíbula.

Sabía perfectamente lo orgulloso que era y que no me iba a seguir.

- 1 1 1 1- dijo pausadamente se dio la vuelta y escuche su voz ronca por la ira- la decisión la tomaste tu no yo, yo no te voy a buscar, no voy a suplicar, pero lo que si se es que te vas arrepentir. Adiós Valentina.

Vi como caminaba hacia su escritorio.

Él no volteo a mirarme solo se dirigió a su mini bar y tomo un vaso de whisky seguidamente lanzo el vaso con fuerza en una esquina y no supe más porque las puertas se había cerrado.



Angélique Mut

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En el texto hay: pasion, romance, drama amor

Editado: 31.10.2019

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