Mi amigo no es gay

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Todo me tiembla, nos bañaron, nos tocaron y nos dejaron mojada en la habitación, el frió se está calando por cada uno de mis huesos y no puedo controlar mi cuerpo...

Eso fue por la travesura de habernos meado encima.

Estoy melancólica y pienso en mi padre, en mi madre, y por primera vez dejo que mis sentimientos hable por mí, las lágrimas corren por mis mejillas sin piedad, visualizo a mi madre en el jardín arreglando sus flores y cantando y moviéndose al compás de su música, mi madre es divertida, bailarina, traviesa, grita cuando se emociona hasta dejarte sorda y llora cuando algo la pone triste pero no es una mujer que llora decentemente pues no, ella llora a mocos tendidos y hipidos incontrolable. La imagen de mi madre es remplazada por la de mi padre leyendo concentrado en su oficina y ofreciéndome una enorme sonrisa cuando lo interrumpo dándole besos por toda la cara. Eso si después tengo que correr por que los ataques de cosquillas hacen que pierda toda mi clase así que siempre termino en el suelo revolcándome de la risa, y mi padre muy digno se levantan y se sacude el traje como si nada pasara.

Y por supuesto pienso en Eros, en todo lo lindo que hemos pasado juntos, cuando mi mejor amigo era gay, me viene miles de imágenes en mi cabeza, su risa y su voz fina sus pucheros y como tocia la boca cuando me decía que había tenido un negro de metro noventa, que lo había hecho gritar, cuando lo hacía pintarme las uñas de color rosa, y ahora entiendo su cara de travieso cuando me veía en ropa íntima y más de una vez le tembló las manos para colocarme el brallet pero no para darme unas cuantas nalgadas.

- Te estas despidiendo de ellos- la voz ronca y suave de Laura me saca de mis pensamientos.

- Estoy pensando en ellos- le respondo cortante. No me estoy despidiendo los estoy recordando.

Estamos pasando por una etapa difícil, pero lo vamos a superar... no puedo derrumbarme en estos momentos, tengo que ser fuerte, ya llore... ahora tengo que salir de aquí.

- Amo a mi padre. – comenta ella.

- Yo también – respondo. Lo amo y a mi madre también la amo.

- Me enamore de Daniel- me confiesa.

Entre cierro los ojos. Y ella se ríe.

- ¿El socio de Eros?- la pregunta es más para mí que para ella.

Se encoje de hombros y se ríe. Pero esa sonrisa no la muestra su ojos, están oscuros y triste... en cambio los míos deben de brillar cada vez que menciono a Eros.

- Llevo seis meses con él...- se muerde el labio inferior y luego me mira- ¿sabes quién nos tiene aquí?

- Niego con la cabeza.- si supiera seguramente me hubiera convertido en la mujer maravilla. Y no estuviera llorando como una idiota.

- Él – los ojos se le llenan de lágrimas- Stefan y...

- Selene – termino.

Ella afirma, por eso los olores me eran tan familiares, por eso nos secuestraron con tanta facilidad, así que el padre de Stefan nos va a eliminar.

- Tenemos que salir de aquí.

- Nunca vamos a salir de aquí Valentina, seguramente Eros este en otra parte, mi padre a esta altura habrá puesto la renuncia y tu padre se habrá retirado como candidato.

- Y tú que dijiste, nos dimos por vencida no preciosa me vale mierda si ellos ya no son presidente, es nuestra vida, y sus sacrificio no va a ser en vano.

Me niego a morir aquí...

Me niego a que mi padre renuncie

Me niego a que el maldito de Daniel se salga con la suya

Me niego a que Laura se dé por vencida.

Y sobre todo me niego a que mi Eros no se haya dado cuenta.

Yo no soy la Valentina sumisa y quiete-cita, no voy a esperar que me venga a rescatar, yo misma me rescato.



Angélique Mut

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En el texto hay: pasion, romance, drama amor

Editado: 31.10.2019

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