Mi amor de ensueño

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CAPÍTULO 7

Solo nos acompaña en ese diminuto cuarto nuestras aceleradas y dificultosas respiraciones. Zedd a mi lado se encuentra completamente tenso, algo me dice que no es porque el este asustado por su vida, si no por otra cosa.

O por otra persona.

Aunque yo no puedo estar mejor que él. Krishna esta rondando en mi cabeza desde los escasos minutos en los que hemos estado aquí. La sola idea de que algo le ocurra hace que me estremezca. Pero lo que me aterra es preocuparme tanto de esa manera. Aunque es algo normal ¿No? Somos amigos, los amigos se preocupan por el bienestar del otro.

Entonces, ¿Porqué no estas tan preocupada por los demás eh?

Dice mi gran amiga subconsciente.

Decido apartar esos pensamientos en el momento en el que se escuchan pasos silenciosos pero firmes fuera del cuartito en donde nos ocultamos. Del susto al sentir los pasos tan de repente me hice hacia atrás algo brusco chocando con la pared del pequeño cuarto.

Los pasos dejaron de escucharse.

Contuve la respiración ante el espeso silencio que se formó a continuación. Luego de unos segundos que se me hicieron eternos los pasos volvieron a escucharse alejándose.

-Tenemos que salir de aquí, buscar armas e ir con los demás. -susurra Zedd con cautela.

-Van a encontrarnos, no sabemos cuantos son, pueden estar en toda la casa. -digo con su mismo tono de voz, pero más tenso.

-Escucha Nara -dice serio tomándome por los hombros- Si no tenemos con que atacarlos no podremos con ellos si llegan a ser muchos y tener armas. Debemos ir por las armas y volver al sótano con los demás. -Adopta una pose muy seria antes de continuar- Necesito ir a activar las cámaras y lo demás de la casa... ¿comprendes lo que te estoy diciendo?

-Quieres que vaya a buscar las armas...-digo con un deje de esperanza en que me esté equivocando.

-No te sucederá nada si vas con cautela y sí...-lo interrumpo.

-Y si qué? ¿Si me topo con uno? ¿Con dos? ¿Tres? No podé ni gritar porque se acercarán más y tú debes ir hasta el otro sector de la casa para activar lo que sea que debas activar, no llegarías a ayudarme. No quiero ir sola. -Digo con determinación.

-Nara si no vas nos atrasaremos y se hará mas complicado volver si hacemos mucho ruido yendo juntos. Solo debes subir las escaleras, ir hasta la segunda habitación del lado derecho, poner tu dedo en el detector de huellas para que te dé acceso y agarrar una de las muchas mochilas negras que veras apenas entrar y bajar al refugio de nuevo para que al volver estemos armados y lleguemos al sótano. Sé que podrás hacerlo. ¿Estás lista?

No tengo otra opción. Asiento. Él se coloca frente a la puerta y luego de comprobar que no hay nadie cerca me hace una seña para que salga. Me da una mirada y colocando una mano en mi brazo me dice que tenga cuidado. Ni siquiera le contesto y comienzo a andar con cuidado hacia las escaleras.

Estoy enojada. Se supone que es el quien debe protegerme, no dejarme sola con gente en la casa que, obviamente, no busca jugar a las escondidas. Entiendo que separarnos es necesario para ahorrar tiempo, pero eso no quita el hecho de que puede llegar a ocurrirme u ocurrirle algo.

Cuando llego a las escaleras, al pisar el primer escalón este produce un chirrido leve que hace que me detenga en seco. Me saco las zapatillas para no producir tanto ruido y comienzo a subir los escalones con el corazón martilleando con fuerza contra mi tórax. Cuando llego al final de las escaleras asomo un poco la cabeza para ver las habitaciones. Me tomo mi tiempo para intentar conservar un poco la calma avanzo intentando dirigirme hacia la habitación que me dijo Zedd.

Digo intentar por que en cuanto avanzo un paso, una de las puertas de las últimas habitaciones, más específicamente la que se encuentra a la izquierda de la mí habitación, se abre sigilosamente al estilo película de terror.

De esta aparece un hombre que al salir por completo de la habitación se dirige a la habitación que se encuentra a la derecha de la mía y se mete cerrando la puerta detrás de él. Apresurada, avanzo hacia la segunda habitación de la derecha, coloco mi dedo en el sensor y al abrirse la puerta con un imperceptible sonido, me introduzco y cierro la puerta detrás de mi apoyando mi espalda contra esta soltando el aire que había estado conteniendo.

Levanto la vista y me encuentro con una sala pequeña con mesas extensas repletas de diferentes tipos de armas chicas y grandes sobre ellas y debajo de las mesas muchas mochilas grandes de color negro.

Avanzo hacia una de las mesas y tomo una mochila grande, la coloco sobre la mesa con un poco de dificultad ante el peso y reviso lo que hay dentro. Hay varias armas de fuego y alguna que otra arma blanca. Tomo una de las pistolas pequeñas, reviso que este cargada y me la coloco en el borde del short para poder sacarla fácilmente. Hé usado antes armas, mi padre me mando durante unos meses a entrenar con armas así que sé de qué van, miro a mí alrededor buscando un arma en concreto poniéndome la mochila y una vez que la encuentro me dirijo hacia donde se encuentra y me coloco la M40 en el hombro.

Una vez preparada y acostumbrada al peso de las armas abro la puerta y salgo cerrando detrás de mí. Tomo la M40 (que es con la que mas entrené) y avanzo sigilosamente hacia las escaleras con el arma en alto.

Al llegar al piso de abajo, comienzo a caminar nuevamente hacia el cuartito, pero un golpe en la cabeza hace que me desestabilice y caiga con un sonido estrepitoso al piso. Rápidamente pese a la puntada de dolor me saco la mochila y saco la pistola de mi short dándome la vuelta en el piso y enfrentando a mi oponente que resulta ser Isabella.

- ¡Nara! ¡Eres tú! -le hago una señal para que guarde silencio. -Lo siento, me sorprendiste, pensé que eras alguien de los que ha entrado con esa arma -Dice susurrando y tomando la mochila para empujarme y dirigirnos al cuartito.



Mer

Editado: 14.03.2019

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