Mi amor de ensueño

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CAPÍTULO 3

  

Aún no logro entender como es que se le metió esa idea descabellada en la cabeza a mi padre. ¿Yo jefa de una empresa como esa? ¿A los 18? Ni siquiera entre a la universidad y ya me quiere dando ordenes a cientos de empleados de todos lados. Mi padre me enseño de que va todo en su empresa pero no es como si fuera una experta. La idea es tan loca que hasta algunas personas de otras mesas han volteado a verme sorprendidos.

Cuando creo que han pasado minutos, Krishna me da un leve codazo para que reaccione y suba al escenario. A muchas personas no las conozco. Y ellas mucho menos a mí, por lo que al ver que me levanto de mi lugar se giran sorprendidos mientras me siguen con la mirada hasta que logro llegar arriba del escenario. Es incómodo que lo hagan, teniendo en cuenta que, además, tengo un vestido como ese, que a pesar de no ser tan revelador es como si estuviera desnuda, pues para mí es incómodo al no usarlos tan a menudo.

Al acercarme a mi padre, la multitud aplaude y me coloco delante del micrófono.

—Buenas noches...mi nombre es Nara Enith Russet y...bueno creo que esta noticia los a tomado por sorpresa al igual que a mí. —miro a mi padre en busca de alguna explicación— Y pues me halaga que...quiera dejar algo como esto en mis manos. Gracias y espero no defraudarlos. Gracias papá. —sostengo su mano apretándola muy fuerte para que vaya sabiendo de lo que le espera al salir de este lugar.

Bajo del escenario y mientras me dirijo de nuevo a mi sitio mi padre dice que pueden comenzar a disfrutar de la velada

—Wow...sinceramente no me lo esperaba —dice Krishna— No pensé que tu padre fuera a darte la empresa a...alguien como tú.

—¿Alguien como yo?

—Inexperta.

—¿Y te crees que yo me lo esperaba? —espeto ahora molesta.

—Oh vamos, no sabes de que van estas cosas si quiera.

—¿Y tú sí? ¿Por qué entonces no ocupas tu su lugar si ahora con tu padre son socios?

—Porque yo no soy un Russet. Supongo que tu padre quiere que tenga como representantes de su compañía a solo los de que son de su familia, su descendencia.

Me quedo en silencio.

—Si quieres me caso contigo y soluciono todos tus problemas bebé —dice Mateo entrometiéndose en la conversación— No dudaría en dejar descendencia nuestra por todo el mundo —dice guiñándome su ojo.

—Bueno, ya. —se queja Krishna.

—Uy bueno guapo, toda tuya —se burla Mateo.

—Idiotas —susurro para mi rodando los ojos, aunque se que me han escuchado.

El resto de la velada, al menos yo, me lo paso en silencio. Y cuando ya se me cierra el apetito me levanto y salgo hacia afuera del salón a tomar aire.

Esto de estar al aire libre me gusta mucho, ver las estrellas solo hace que mis manos se remuevan inquietas al querer pintarlas. Pensar en lo grande e impresionante que es este mundo solo hace que quiera escaparme un momento de lo que es mi vida e irme a algún lugar muy lejos de aquí, poder respirar otro aire, ver otros paisajes interminables. Solo querer ser yo.

Necesito y quiero este respiro así que veré como convencer a mi padre, de todas formas, iré quiera o no.

La brisa sopla suavemente, pero lo suficiente como para despeinarme y cuando quiero darme cuenta ya no estoy sola.

Krishna me toma de la mano antes de comenzar a correr en dirección a la salida mientras yo intentaba no caerme y quebrarme hasta los dedos y solo se detiene cuando frena frente a un auto del cual abre una puerta y me hace una señal para que tome asiento. Lo miro con el ceño fruncido.

—¿Estás loco o qué demonios? ¡Casi haces que me mate! ¿Cómo se te ocurre agarrarme de esa manera y echar a correr así? Imbécil.

—Uy, bueno ya no estas corriendo y no te has roto una uña, esta todo bien —se burla.

—Serás...

—Si, si, irresistible. Vamos sube al auto.

—¿Qué? ¿A dónde me llevaras? —pregunto retrocediendo unos pasos.

—Vamos a ir a mi departamento —dice con simpleza.

—¿Perdón? ¿Y quien dijo que yo quiero ir a tu departamento?

—Tus manos piden a gritos tocarme, no lo niegues-dice con sorna.

—Idiota. —me giro sobre mis pies con la intención de irme, pero interrumpe mí caminata cuando su mano aferra mi brazo.

—Estoy jugando, vamos, no te enojes, lo siento —se disculpa.

—¿Para qué quieres que vayamos a tu departamento? —pregunto cruzándome de brazos.

—Quiero proponerte un trato. Es importante-Dice ahora serio.

—¿Qué trato?

—Sube al auto —se dirige a este y vuelve a señalarme con la cabeza para que entre al vehículo

Avanzo hasta adentrarme al vehículo, resignada.

El cierra la puerta, camina alrededor del auto hasta su lugar y con una sonrisa pequeña lo pone en marcha.

Un tiempo despues se detiene frente a un edificio que supongo es su departamento, me ayuda a bajar y en cuanto entramos enciende las luces y me invita a tomar asiento.

—¿Un trago?

—No bebo, gracias. —respondo— ¿De qué propuesta vas a hablarme?

—Seré directo, lo del trato no era en serio, era para que accedieras a venir, porque se que no te agrada la idea de ser la nueva jefa de compañías Russet, pero hay problemas más grandes que eso. Ya me informó mi padre de lo que sucederá ahora así que presta atención. —me mira fijamente y prosigue— Estamos en peligro. Ambos. Ahora que somos los herederos de estas compañías por legado primero irán por ti y van a matarte...si es que no te hacen cosas antes, pero ellos te quieren tres metros bajo tierra para ser más específicos y pues luego vendrán por mí.



Mer

Editado: 14.03.2019

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