Mi Corazón Dijo Basta

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Esa noche nos mandanos miles de mensajes, contándonos cosas, compartiendo información y haciendo chistes. Yo sentía mariposas en el estómago cada vez que el me decía algún halago, pero lo que más me causó revolución fue la pregunta que me hizo en uno de sus mensajes:

**Quieres ser mi novia?**
 


Yo quedé helada, no lo conocía, pero hacía tiempo estaba sufriendo por amor y quería conocer a alguien que me sacara de la tristeza, además teníamos 17 años los dos, y podía ser algo de adolescentes. Me gustaba y no sabía por qué, iba en contra de mis principios, pero nada me importaba. Así que sin más pensarlo, le contesté el mensaje:

**Siii! Quiero ser tu novia!**
 


Nos desvelamos hablando por teléfono, nos contamos de todos. Pero en mi cabeza daban vuelta muchas preguntas. Me habré apresurado? Que dirán mi abuela y mi madre? No tendríamos que conocernos primero, y luego ser novios? Y como por arte de magia, en uno de sus mensajes contestó una de mis preguntas, como si me hubiese leído la mente.

**Se que parece que vamos rápido, pero desde que te vi, no puedo dejar de pensar en ti. Siento que eres la indicada, la que tanto esperaba**
 


Y en ese momento mis dudas se disiparon. Que pasara lo que tenía que pasar.

No recuerdo cual fue el último mensaje porque me quedé dormida, por suerte no tenía clases ese día, porque me desperté a las 3:00 PM. Apenas miré mi celular, tenía un mensaje de el:

**Buenos días hermosa. Espero que hayas dormido bien. Yo dormí como un bebé. Estoy muy feliz. Ya quiero verte pronto. Besos**
 


Mi corazón latía muy fuerte y sentía mariposas en el estómago. Sentía cosas que nunca había sentido. Ni siquiera con Matías, quien yo creía que era el amor de mi vida. Creo que me equivoqué.

Ese día seguimos hablando y quedamos en que el sábado nos íbamos a ver. Iba a venir a mi casa y de ahí ibamos a ir a la casa de Anto. No sabía que iba a decirle a mi familia. Les había comentado que me escribía con un chico, pero nunca les comenté que ya era mi novio. Yo presentía que les iba a caer bien, su sonrisa cautivaba a cualquier persona, era respetuoso y tenía unos hermosos ojos café que no podías parar de mirarlos. Ni hablar de su físico, medía 1.85 y era perfecto. No tenía demasiados músculos, pero tampoco era un flacucho. De todos modos, lo que me preocupaba era su forma de vestir y su pelo, no encajaban con mi forma de ser. Mi familia era muy prejuiciosa, y temía que lo miraran mal.

Pasaron los días y el sábado llegó. Me sentía super nerviosa. Hacía 3 días que estabamos de novios y en mi casa nadie sabía. Me sentía mal por mentir, pero quería estar segura de que las cosas entre Sam y yo funcionaran.

Eran las 7:00 PM y él había quedado en llegar a mi casa a las 8:00 PM. Me preparé, y salí afuera a esperarlo. Le había mandado la ubicación por mensaje pero de todos modos yo quería esperarlo afuera. Mi corazón latía demasiado, sentía que se me iba a salir del pecho. A lo lejos, vi una motocicleta acercándose. Era él. Estaba muy hermoso. Cuándo estacionó al frente de mi casa, no pude dejar de verlo. Tenía puesto una cazadora, unos jeans oscuros y unas zapatillas blancas. Presentí que cambió su estilo para dar una buena impresión en mi casa. Pero para mí, seguía siendo él. Pero más bello.

-Hola hermosa. Cómo estás?

-Hola. Nerviosa, y tu?

-También, un poco nervioso. Estás muy bella hoy.

-Gracias. Tú también.- Y en ese momento me di cuenta que nunca nos habíamos besado. No sabía como saludarlo. Y agradecí que él diera el primer paso. Me dio un corto beso, apenas rozó mis labios, pero sentía una explosión de fuegos artificiales por dentro. ¿Qué me había hecho este chico?

Nos miramos por unos segundos que para mí fueron los segundos más largos de mi vida. Estábamos en nuestro mundo mágico, hasta que escuché la voz de mi mamá y nos rompió nuestra burbuja.

-Hija, no piensan entrar? Queremos conocer a tu amigo.- En ese momento miré a Sam y vi un destello de tristeza en sus ojos. Yo no quería mentirle a nadie, sólo que no me sentía lista para decirles que era mi novio.

Entramos a mi casa y tuvimos una agradable plática entre todos. Llegó el momento de irnos a la casa de Anto, por lo que nos despedimos y nos fuimos. Cuando me subí a su moto, no pude evitar tocarle su abdomen, era perfecto! Llegamos a la casa de mi amiga y se suponía que Aylen no iba a ir. Pero la muy perra estaba ahí, y lo primero que hizo fue corriendo a abrazar a Sam. Mi sangre hervía, así que la agarré del brazo y la llevé a un costado y le dije:

-Aylen, no seas tan lanzada. Respétame. Sam y yo somos novios.

-Ay bueno, yo no sabía. El no me dijo nada cuando nos vimos ayer.- Cuando dijo eso, mi corazón empezó a latir más rapido.



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En el texto hay: desamor, primer amor, traicion y celos

Editado: 08.01.2019

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