Mi Cuento

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Te lo ruego

La ambulancia llegó, subieron a Mateo con sumo cuidado, está inconsciente, empapado en su propia sangre, mi mente está en blanco ahora, soy una observadora en este momento, no me muevo, miro al chico al cual apuñale con mi lapicero, uno de los paramédicos está atendiéndolo, al parecer no fue nada grave, me alivia por un lado y por el otro me siento una inútil

El chico siente mi mirada, lanzándome una que asustaría a cualquiera, yo sólo le sonreí ( creo que fue una sonrisa macabra, dado que, el cambio su semblante de molesto a aterrado); me dirijo lentamente a la ambulancia para irme con Mateo, me detengo cuando escucho que Lía me llama, volteo y allí esta ella con sus ojos grandes y rojos, confundidos, a su lado esta Ramiro, me mira con preocupación, sus ojos se dirigen a mis manos, mi mano izquierda tiene sangre y en ambas muñecas marcas de los grandes dedos de Fabricio, sube sus ojos, sé que quieren una explicación, por ahora sólo mis lágrimas son las que responden.

En la clínica, Mateo estaba en cirugía, yo parecía una prostituta drogada que se había metido en una pelea, no me importaba, nada me importaba, sólo Mateo. Una enfermera salió buscándome.

--Señorita Paz, necesitamos saber quiénes son sus familiares, debemos avisar.

--Sólo conozco a su primo, lo llamaré ahora...Joa... ¡Ya cállate y escucha! Aquí tiene señorita.

--Buenas noches, hablo de la clínica Trébol, su primo se encuentra en cirugía en estos momentos, necesitamos que contacte...Cálmese por favor...señor, entiendo pero debe escucharme, necesito que informe a sus padres...Entiendo, pero alguien debe hacerse cargo...Lo esperamos gracias.

Muchas gracias señorita Paz. La operación tardará unos minutos más, todo saldrá bien.

Su sonrisa era sincera, pero no podía evitar sentirme culpable, estoy segurísima que Joaquín me va a odiar, no lo culparía. A los 5 minutos Mateo fue derivado a observación, no me dejaban verlo, solo familiares; estaba divagando, dando vueltas a la sala de espera, el doctor me informo que la operación salió un éxito, estaba sorprendido por lo ocurrido con Mateo, lo habían golpeado tan fuerte que le ocasionaron inflamación en el cerebro, hemorragia interna, 3 costillas rotas y algunos hematomas. Lo más preocupante era esa inflamación, la hemorragia pudo ser detenida, pero no pudieron desinflamar totalmente, debíamos esperar un tiempo, era frustrante.

--No te culpes—salté en mi lugar, Joaquín se encontraba ahora en frente mío, tenía dos tazas de café, una bolsa de papel y una mochila, su rostro era preocupación pura, mi estómago daba vueltas al igual que mi cabeza, me sostuve en el brazo del sillón sentándome dejando las lágrimas caer. —Hey, no, no, bebé no llores, en serio no es culpa tuya, no sé qué ha pasado pero estoy seguro que no es culpa tuya. Ten te traje café y unas donas, si no te gustan puedo ir a comprarte otra cosa, también te traje algo de ropa, sé que es mía, te quedará grande, sin embargo creo que es más cómodo que parecer una puta drogadicta ¿no?—Sé que no quiso lastimarme, pero lo hizo, noto su error y fue lindo ver como trataba de excusarse, estaba tan agradecida con él.

--Tranquilo, se lo que parezco, esta es la ropa que escogió Mateo para mi entrevista de trabajo, quería matarlo...Dios todo es mi culpa, maldita sea, Joaquín to…

--Cállate ya Paloma, nada es tu culpa, ahora come, te cambias o te cambio y comes, me importa un carajo, deja de culparte.

--Gracias Joa.

--Extrañé ese apodo. Anda come algo.

--No, ya regreso....

--Joa, ahora sí, comamos. Te contaré que pasó.

--Siempre soñé que usarías mi ropa, pero no en este tipo de circunstancias.

--Ya, ahora escucha...--Le conté todo lo ocurrido, desde la mañana, lo de Lía, Ramiro, Roberto y como es que terminamos en la clínica. El café se acabó, las donas también, su rostro era serio, respiraba rápidamente, lo sabía, jodo todo a mi paso. —Joa, yo...

--No digas que lo sientes, mierda, casi te violan 2 veces, lo de ese hijo de puta de tu clase no cuenta, aún, tu disque mejor amiga te juzga, tu "amigo" golpea al idiota pero no te habla, y te culpas. Mujer no te culpes, no siempre eres responsable por todo.

--Tiene razón gorda.

--Lía.

--Tú no eres bienvenida en este lugar, largo.

--No eres dueño del hospital niño bonito, así que cállate y no jodas. Vine por mi hermana.

--¡Ja! Ahora le dices hermana, cuando primero la juzgas e insultas, que hipócrita eres. Vete o te saco. —Lía lo miraba mal, Joaquín me había colocado detrás de él, yo escuchaba su discusión, no podía articular palabra, lo que Joa dijo es verdad, pero adoro a Lía como para guardarle rencor, es cierto que me dolió lo que me dijo, estoy segura que lo hizo sin pensar, aun así...quiero que se vaya y no sé porque.



UNA MONA

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En el texto hay: sexo, problemas, malentendidos

Editado: 09.12.2018

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