Mi Cuento

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No preguntes

--Gracias por venir, la denuncia será procesada. Tenga buen día señorita.

--Gracias oficiales.

Salgo de la comisaría, mis ojeras son más notorias de lo que normalmente son, mi cabello lo tengo en un moño desprolijo, estoy usando el uniforme que la oficina me dio (una blusa blanca, con una falda algo corta), detesto la falda, me comprare otra y esa la usaré, me importa una comino si no es el uniforme. Me pregunto quién será el nuevo jefe, ojala no sea otro viejo verde o algún mañoso.

Ya en la oficina, voy directo a mi puesto, debo redactar un rápido y corto informe de la ausencia de Mateo; terminado el trabajo me dirijo a la oficina del jefe esperando encontrar a otra persona, toco dos veces suavemente y la puerta se abre dándome vista del cambio que sufrió esta habitación. El escritorio fue cambiado por uno del mismo tamaño, pero hecho en melanina color negro, un nuevo sofá de cuero sintético y cuadrado ocupaba el espacio del antiguo, la mesita de té fue sustituida por una mesa de puro vidrio medio ovalada, sobre la que reposaba un florero pequeño con unos lirios, el estante de libros solo cambio su color al igual que el archivador. Negros; el color de las paredes es un blanco humo, combinado con cuadros abstractos muy hermosos.

Sentada en la silla, detrás del escritorio, se encontraba sentada una mujer de no más de 30 años. Vestía un elegante vestido negro que le llegaba hasta las rodillas, su cabello en una muy bonita cola alta, un maquillaje muy suave y una sonrisa muy linda.

--Buenos días, ¿en qué puedo ayudarla?

--Buenos días, soy Paloma Paz Castelo, el día de ayer me contrataron...Yo sólo vine a reportar que Mateo Valdivia no podrá venir a trabajar por unos días.

--¿Porque su falda es tan corta? ¿Porque ese tal Mateo va a faltar? ¿Recién la contrataron? ¿Es usted la chica del incidente con mi padre? ¿No cree que debería usar unos tacones más cómodos? ¿Hizo un informe del reporte?—Vaya, es una máquina para preguntar.

--El uniforme de la oficina es así, estaba pensando en ir comprarme una falda más larga y usar zapatillas en vez de estos zapatos...

--Ja, ja, ja, ja. Eres graciosa Paloma. Creo que si vistieras una falda más larga y con zapatillas se te vería más bajita. Creo que deberé mandar a hacer un nuevo uniforme.

Ahora continúa por favor.

--Si, ayer recién firme contrato con su padre, y... sí soy la chica del incidente, lamento mu...

--¡Calla! ¿Por qué te disculpas? Fue culpa de mi asqueroso padre, odio tener que llevar su apellido y parecerme tanto a él... ¡ARG! OK, respira Brenda, respira. Sigue.

--Amm... Aquí tiene el informe, yo no quiero hablar de lo sucedido, si me disculpa me retiro señora Brenda.

--Señora mi madre linda, dime Brenda, después de todo las amigas se tutean ¿no?—Sonrió planamente, haciendo sus ojos sonrían también.

--Gracias Brenda.

A lo largo de la mañana me comunique con Joa para saber el estado de Mateo; aún no despertaba, Joa había ido a su casa a cambiarse y comer algo, no quería que falte a la universidad por ir al hospital.

Por otro lado, Brenda me hizo su asistente personal, haciéndome trabajar duramente, disfrutando cada segundo. Ella es una mujer muy inteligente, astuta, divertida y amable, organizó una reunión donde indicó como se manejaría la oficina a partir de ese día, los cambios, los nuevos uniformes, nuevos horarios y dinámicas muy interesantes para una mejor productividad de los empleados; también pasó una enorme cartulina celeste a cada empleado para que ponga sus deseos en esta y llevársela a Mateo. En su oficina ella agregó serpentinas, mucha escarcha y no sé qué tanta cosa más, tomó un largo pedazo de cola de rata y amarro la cartulina que la había convertido en una especie de sobre de carta que no era sobre, era muy lindo y raro. Yo sonreía como boba enternecida por ese gesto. Me estoy volviendo una sentimentalona. Joder.

Estoy en la universidad, llego un poco tarde y los estúpidos tacones no ayudan a que llegue más rápido.

--Profesor, buenas tardes ¿puedo pasar?

--¡Hey! ¡Llegó la puta! Dime, cuando está libre tu agenda para que puedas satisfacerme. —Maldito Roberto, juró que voy a vengarme y será fantástico. Y como era de esperar mis "amigos" no dicen ni A. Nadie lo hace. ¡QUE SE JODAN!

--Señor Salas salga de la clase.

--Pero profe

--¡DIJE QUE SALGA!

--Hay puta, ves lo que ocasionas... Me vas a pagar cada una de tus travesuras gordita. —Esto último lo susurro en mi oído para después chupar el lóbulo de mi oreja; me alejé bruscamente, él sonreía con arrogancia, me guiño un ojo y salió de la clase, un aula entera donde todos mis compañeros expectantes a mis movimientos.



UNA MONA

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En el texto hay: sexo, problemas, malentendidos

Editado: 09.12.2018

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