Mi desgraciado fantasma

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Perseguida

La casa en la isla era muy acogedora, aunque estaba vieja y deteriorada por el largo tiempo sin que nadie la habitara. La primera noche que pase allí fue aterradora.

Al final del pasillo se oía una joven llorando, salí de mi habitación; el llanto provenía de la ultima habitación, al llegar trate de abrir la puerta pero tenía cadenas y candado. Pensé que seria mi imaginación.

Estaba sola en aquel lugar, un inmenso asolamiento era mi compañero  y todas las noches siempre escuchaba el llanto de esta chica. 

Acepte que la casa era vieja y quizás por esto podían convivir conmigo muchos fantasmas, nadie me visitaba y las personas que una vez lo hicieron no volvieron jamás porque a media noche mientras descansaban en las habitaciones les aparecían repentinamente y en cualquier lugar de mi casa.

Acostumbrada a estas escalofriantes criaturas y solo acompañada por ellos, no me quedo más, que resignarme; adonde fuera ellos siempre estarían conmigo, permanecía en mi habitación sumisa mientras ellos destrozaban mis más valiosas pertenencias. Si estaba en compañía de personas en la sala; mientras charlábamos los desgraciados fantasmas arruinaban el momento y volvía a quedar sola de nuevo en casa.



Ana

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En el texto hay: pasado doloroso, esperanza en el alma

Editado: 14.12.2018

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