Mi Destrucción #2

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[CAPITULO 5]

15 de Agosto del 2017.

 

 

 

- Adiós Ashi. – Thomas me abraza por las piernas y rio ante su intento de asfixia, acaricio su cabello con ternura y rio.

- Adiós corazón, ve con cuidado y patea culos. – palmeo su cabeza y él se aparta observándome con los ojos entrecerrados, niega con la cabeza diciendo que no malas palabras y sale corriendo hacia su escuela. Lo veo como entra y luego de perderlo de vista miro hacia los al rededores.

¿Tendré tiempo para irme? Quizás…

Pero mi idea rápidamente se esfuma cuando la bocina de un auto me trae de vuelta a la realidad y frunzo un poco el ceño, no logro reconocer la marca del auto pero parece bastante costoso y que sus vidrios sean polarizados no me generan para nada confianza. Esta a varios metros de mi pero logro ver como una de las ventanillas se baja y alguien saca una mano haciendo señas para que se acerquen. Miro hacia los costados y por alguna estúpida razón, la puerta se abre y cuando voy a salir corriendo una cabeza se asoma.

- ¿Ashley Black?

No conteste pero tampoco me moví del lugar. Una mezcla de miedo y curiosidad recorría mi cuerpo. Me erguí y asentí en respuesta, la mujer pelirroja asintió y la puerta del magnífico auto negro se abre ante mí.

- Sube.

Y lo hago, no lo dudo mucho ya que la curiosidad me gana. El auto arranca y veo por la venta del auto como el colegio de mi hermano se va alejando rápidamente, apretó mis manos en mi regazo cuando un pensamiento me invade, y si me están llevando lejos de mi hermano y le sucede algo ¿o me hacen algo a mi dejándolo solo?

Parece que la mujer pelirroja nota mi descompenso y se inclina hacia mi observándome de forma intensa con sus grandes ojos.

- ¿Te sucede algo?

- Es que mi hermano…esta… y si a mi…

Ella se irguió volviendo a su posición anterior y sus labios rellenos me dieron una sonrisa, movió su mano como restándole importancia al tema.

- Si piensas que voy a hacerte algo malo te equivocas, yo estoy aquí para ayudarte.

Mi ceño se frunce bastante mientras la observo sin comprender en absoluto a lo que se refiere.

- ¿Tu no vienes de…?

- Si, de él. – Dice con seriedad, se mantiene en silencio por unos segundos pero su sonrisa vuelve y sigue hablando.- Pero como este es un caso especial necesitamos… mejorar tu aspecto. – dice dándome una ojeada.

- No entiendo porque tienes que cambiar mi aspecto, solo es un entrar y salir…

Pero ella no contesto más, no hubo una conversación en todo el camino. Cuando el auto se detiene estaba realmente sumida en mis pensamientos y me sorprendí cuando la puerta se abrió. Me indicaron que me baje y lo hice, observe el gran centro comercial delante de nosotras y cuando di un paso hacia él una mano bastante fría se aferro a mi codo.

- Tú no te mueves de mi lado.

El tono de amenaza hizo que se me erizara el cabello de la nuca, asentí con lentitud y ella comenzó a caminar aun aferrando su mano a mi codo.

Caminamos por todo el centro comercial pero se me hace extraño que no nos detengamos en ningún local, a menos hasta que llegamos a un local de comida rápida y nos adentramos en el.

- ¿No íbamos a comprar ropa…?

- Si, pero necesitas comer algo. Esta muy delgada niña.

Rodé mis ojos pero ella no pareció notarlo, nos sentamos en una de las mesas y ella empezó a mirar una carta para pedir, ni siquiera me pregunta que es lo que quiero yo porque lo pide por su cuenta. Comienza a hablar de temas triviales que en realidad no presto demasiada atención, luego de varios minutos de solo asentir y fingir que la escuchaba la comida llega.

Bebo un poco de mi café y le doy un pequeño mordisco al emparedado que pidió. Apoyo mis codos en la mesa y carraspeo captando su atención, trago y comienzo a hablar.

- ¿Por qué quieres hacerme ese cambio? ¿Porque ahora y no antes?

Ella me observo, sus labios formaban una especie de mueca, se limpio la comisura y se irguió. Debía admitir que era una mujer muy imponente y a la vez hermosa, su cabello rojizo era lo que más llamaba la atención, tenia aires de superioridad pero su actitud conmigo parecía serena, al menos hasta que no obedecía lo que ella decía.

- Lo que pasa es que, como te he dicho antes, esta es una misión particular…

- Sigo sin entender…- murmuro.

- Que al parecer en la casa donde debes ir hay bastantes cámaras. – me conto, mi rostro se desencajo por unos segundos pero ella siguió hablando.- Por eso el cambio de look, para que no puedan reconocerte. Además el día que hagas el robo te daremos todo lo necesario para que lleves y lo hagas lo más convincente posible.

- Si…yo… lo intentare.

- No. – murmuro, su voz era fría pero firme. – No lo intentaras, tú lo harás. Tu vas a lograrlo o si no sabes qué cosas muy malas te pasaran, a ti y a tu familia o mejor dicho a la poca que tienes.

 

 

 

 

- Creo que esto me va… especialmente apretado.- digo mientras me observo en el espejo, se escucha un ruido detrás de la cortina.



holaquetal59

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En el texto hay: mafioso, huerfana, destruccin

Editado: 05.12.2019

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